lunes, 17 de agosto de 2015

Xavier Nogales: Lo peor con Chile, perder el cobre: ‘$us 3 millones de millones’

Xavier Nogales: Lo peor con Chile, perder el cobre: ‘$us 3 millones de millones’

El expresidente del Banco Central de Bolivia, en su libro ‘Usurpación (La grave pérdida del cobre boliviano y sus implicaciones)’, cuantifica el beneficio del que Chile privó a Bolivia por el cobre al arrebatarle el Litoral: tres millones de millones de dólares. El cálculo fue hecho en base a datos oficiales chilenos y estadounidenses.
Xavier Nogales.
Xavier Nogales. Foto: Alejandra Rocabado.
La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar / La Paz
00:03 / 16 de agosto de 2015
La usurpación del Litoral boliviano por parte de Chile no solo dejó al país enclaustrado, afectando sensiblemente su capacidad de desarrollo, sino que el despojo de la gigantesca reserva de cobre, antes boliviana y hoy chilena, hace la diferencia entre la riqueza y la pobreza, hace la diferencia en que una nación tenga un buen sistema de salud, de educación, y todos los campos imaginables que desembocan en el bienestar social, de acuerdo con el libro de Xavier Nogales titulado Usurpación (La grave pérdida del cobre boliviano y sus implicaciones), disponible en Amazon.
La cifra de las ganancias chilenas por el cobre que se apropió es tan grande que es difícil de discernir: tres millones de millones de dólares, o tres billones de dólares (3.000.000.000.000) desde 1880 hasta hoy. Nogales, exfuncionario del Banco Mundial y expresidente del Banco Central de Bolivia, realizó el cálculo en base a datos oficiales de Chile y Estados Unidos. Esta cantidad es imposible de ser figurada, sin embargo, puede ser traducida en bienestar social en todos sus aspectos: educación, salud, en fin, erradicación de la pobreza… Tal vez acá habría que citar a Hilarión Daza que a los días de la invasión de febrero de 1879 dijo: “Chile vale lo que Bolivia le ha dado”.
— ¿Cómo nace la idea de su libro?
— Soy ingeniero y economista, he hecho mi carrera aprendiendo que si no se cuantifica, no se conoce. Siempre he vivido con la preocupación de qué pasó con la Guerra del Pacífico y qué significó la pérdida para Bolivia. Entonces, la teoría a la que se ha aferrado el 99,9% de los bolivianos es que hemos perdido el mar. ¿Qué ha significado en valor el haber perdido el mar? Que no tenemos entrada o salida soberana, pero sí una salida y entrada normal. Funciona. ¿Que no es lo más cómodo del mundo? Sí. Eso sí, no tenemos el orgullo de decir esto es mío.
— Pero afecta al desarrollo relativo.
— Sí, pero la única vez que realmente ha afectado ha sido en la Guerra del Chaco. Chile nos dijo: ustedes no pueden traer armas. Entonces, tuvimos que pelear con las manos en la espalda y es por eso que necesitamos una salida o entrada al Pacífico, pues, ¿qué pasa si volvemos a tener una guerra? Desde ese punto de vista, pienso que hay que resolver el problema con Chile, pero es mucho más grave el tema económico.
— ¿Por qué?
— He dicho que hay que cuantificar esto y han pasado 170 años y nadie lo ha cuantificado. Esto es una vergüenza.
— Y no solo el cobre...
— Pero el cobre es lo que vale, por eso lo económico es de mayor gravedad. Nos hemos quejado del guano y del salitre, pero lo que vale más es el cobre. Como dijo Salvador Allende: “El cobre es el salario de Chile”. Hoy, después de 170 años, más del 60% de las exportaciones de Chile es el cobre. Casi todo sale de lo que fue Bolivia. No son estimaciones. Uso números que no son base de controversia, principalmente del US Bureau of Mines de Estados Unidos (Oficina Nacional de Minería de ese país), del Servicio Geológico de Estados Unidos (US Geological Service), de su oficina de estadística sobre el tema de precios, inflación del dólar, etcétera; además de datos de Codelco (Corporación de Desarrollo del Cobre) y de Cochilco (Corporación Chilena del Cobre), ambas de Chile. Entonces, he hecho el cálculo usando datos básicamente chilenos y estadounidenses. Ahora claro, un libro que tiene números al 99% no interesa a la gente. Pero esto tiene que servir de referencia, lo importante del asunto es que ahí está el cálculo y el que quiera puede repetirlo. El número que estoy dando es un número que parece muy grande, pero no se sabe qué tan grande es. Porque cuando los humanos estamos más allá de 10.000 dólares ya no entendemos, más de 100.000 es mucha plata. No sabemos medir la diferencia entre un millón y mil millones. Está más allá de la dimensión humana. En general, a la gente le daría lo mismo un millón o mil millones o un millón de millones.
— Ya no es figurable.
— Entonces hay que tener otro metro que nos permita decir qué es esa cantidad que he calculado. El gran total que me ha dado es de tres millones de millones (de los que Chile se ha beneficiado por la explotación del cobre que fue boliviano), que no parece excepcionalmente grande. Son tres palabras, tres palabras salen baratas.
— ¿Qué significan entonces?
— Lo que hemos perdido es 10 a la 12, cien años de producción de hoy y hoy estamos muy bien, comparado con el pasado. Esos tres millones de millones hacen la diferencia entre la pobreza y la riqueza. Si nosotros habríamos aprovechando nuestro cobre, ahora seríamos el país de ingreso per cápita más alto de Latinoamérica, porque somos pocos, diez millones (de habitantes). Nos tomaría cien años recuperar lo que hemos perdido con Chile; eso es grave.
No hay conciencia en Bolivia de lo que hemos perdido, nunca hemos hecho el esfuerzo de calcularlo. Entonces, este libro tiene el objetivo de informar, primero, cuánto hemos perdido. Es un ejercicio muy aburrido, yo sé. Esos números están hechos con cuidado, muy revisados. Lo importante de la información de Cochilco y de Codelco es que ellos han mapeado dónde están las minas y en base de esos mapas he determinado qué eran territorios bolivianos y qué no, por eso sabemos exactamente cuánto cobre ha salido de las minas bolivianas.
— Y excluir el resto.
— Claro y excluir. Por eso, no son suposiciones. A mí me da pena que estamos tratando de negociar la salida al mar y no hay ningún interés. Este libro por aburrido que sea no ha llamado la atención a nadie. Eso sí preocupa. De todas maneras, no ha habido un esfuerzo. ¿Qué pasa si nos dan un enclave y firmamos un papel?, ¿vamos a dejar que se lleven los tres millones de millones, eso que ha hecho la diferencia para que Chile sea el país de mayor ingreso y Bolivia sea el país de menor ingreso?
— ¿Eso ha sido determinante?
— Eso nos ha determinado. Además, ¿cómo lo medimos? No lo veamos en dólares, no seamos materialistas. Veámoslo en mortalidad infantil, ¿cuántos niños siguen muriendo? Bolivia sigue siendo el país con mayor mortalidad infantil. Eso nos ha costado el cobre, porque podíamos haber erradicado eso mucho antes. ¿Cuánto en educación? Comparados con los latinoamericanos, tenemos un bajo nivel de educación. Esa ignorancia también es culpa de la pérdida del cobre. La falta de desarrollo económico también, si ves ahora Bolivia es el país de mayor crecimiento per cápita en Sudamérica. Ahora crecemos más que Chile, Perú. Pero como no hemos tenido los ingresos del cobre no hemos podido invertir. Chile nos menosprecia, piensa que somos unos pobres diablos. Nosotros tenemos que entender que la pérdida del cobre nos ha costado más pobreza, por eso Bolivia tiene que fortalecerse para hacerse respetar.
— ¿Chile es lo que es gracias a la usurpación?
— Chile ahora está clasificado como país desarrollado, todo gracias al cobre boliviano.
— Entonces, ¿darnos un corredor se trataría de un mínimo de gratitud de Chile? ¿Qué piensa de la hoy criticada posición de Franz Tamayo que, precisamente por lo cuantioso de la usurpación, consideraba inaceptable por asimétrico un corredor que él llamaba “callejón”?
— Hay que mirarlo hacia el futuro y no al pasado. No podemos pensar en recuperar todo lo que fue nuestro.
— Que es la posición de Tamayo.
— Si aceptamos volver a la situación previa a 1879 tenemos entonces que armar guerra y tal vez perder todo. Ahora, ¿necesitamos todo lo que era territorio boliviano? No, no necesitamos todo. Si fuera por mí, que nos den Chuquicamata y sigan con todo, pero no nos lo van a dar porque eso es su billetera. Creo que la solución debería estar en una salida soberana, es decir que la puedas defender. Pero lo difícil es que los 10 millones de bolivianos nos pongamos de acuerdo en qué queremos. Hay que ir pensándolo. No importa qué te propongan siempre a alguien no le va a parecer, peor si se lo ve políticamente. Va a haber una oposición natural por parte de los que no quieren que alguien sea líder por mil años. Pero ahora todos hacen un esfuerzo de buena voluntad. Se ha llamado a los expresidentes y qué bueno que haya un expresidente militar, eso amplía el círculo. Ahora, ¿qué vamos a pedir?
— La base sería Charaña.
— No hay nada hablado, es ir a sentarnos en una mesa a ver qué se puede negociar. Ahora, ¿vamos a pedir reparación económica por el cobre?
— Me parece que no.
— ¿Eso sería un buen deal (negocio)? No creo.
— Pero entonces volveríamos a la posición de Tamayo…
— Es que Tamayo lo vio desde el corazón: todo o nada, yo creo que nadie está con eso. Vamos a pedir una salida que nos sirva económicamente para meter y sacar productos de manera soberana. El tránsito de armas hay que resolverlo. No es fácil resolverlo, nadie te va apoyar en el mundo en eso.
— Sólo discutir la presencia militar en el corredor va a ser difícil, ¿habría que sacrificar eso?
— Tendría que ser un enclave y carreteras. Soberanía es poder defenderse militarmente. Pero bueno, en el libro no se habla de eso. Lo único que se dice es cuánto vale el cobre perdido para advertir a la gente, para que piense si se contenta con perderlo para siempre. Hasta ahí llego, eso quiere decir que hay que ver el tema con mucha más seriedad. El dato está. ¿Estamos dispuestos a perderlo todo en una negociación?
— ¿Los tres millones de millones son desde 1880?
— Desde 1880, sí, porque antes de ese año no lo habíamos perdido y no se explotaba. El cobre es algo por lo que no pelearon los chilenos y los bolivianos. Ellos se han agarrado un territorio y años más tarde se ha descubierto el cobre  por los estadounidenses. Los chilenos no han hecho nada maravilloso ni especial para encontrarlo.
— ¿Cuál es la historia del descu-brimiento?
— En 1840 habían encontrado una mina que se llamaba El Teniente, en Chile, cerca de Santiago. En 1870, aproximadamente, los estadounidenses terminaron su guerra civil y se pusieron la meta de industrializar su país. El cobre comenzó a tener relevancia y los hermanos Guggenheim fueron los pioneros. Habían oído de Chile y mandaron a unos geólogos. Finalmente, vino la guerra con la que Chile obtuvo nuevos territorios. Los geólogos de Guggenheim encontraron cobre de muy baja ley en enormes cantidades. Debían inventar una nueva forma de minar y se inventa la minería a cielo abierto. Entre 1880 y 1915 se desarrolla la tecnología de ese sistema de minería, a partir de 1915 comienza la explotación en grandes volúmenes. Los hermanos Guggenheim, sin embargo, cometen el mayor error de su vida y venden Chuquicamata a otro estadounidense: Rockefeller.
— ¿Cómo evoluciona?
— Comienzan a producir desde 1915. Pero todavía es algo pequeño. Estados Unidos es el mayor productor hasta 1980. En 1980 decaen y Chile que poco a poco va creciendo y en 1990 supera a Estados Unidos. Hoy, la producción de Chile es de cinco y medio millones de toneladas anuales contra una de Estados Unidos, es decir, cinco veces más. Es de lejos el productor más grande, China, Perú y Australia producen una tonelada. Chile produce más que la suma de los demás productores. Eso demuestra la riqueza del yacimiento.
Perfil
Nombre: Xavier Nogales Iturri
Nació: La Paz, 1946
Profesión: Ingeniero Químico
Ocupación: Consultor Internacional
Carrera
Xavier Nogales es Ingeniero Químico con un masterado en economía, fue presidente del Banco Central de Bolivia (BCB), exministro de Vivienda, de Economía, de Hidrocarburos y exfuncionario del Banco Mundial. Fue director por 20 años del Banco Mercantil. Es consultor en asuntos financieros.

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