jueves, 14 de febrero de 2013

Gladys Moreno (multimedia)

TRIBUTO A LA CANCIÓN POPULAR BOLIVIANA

Guillermo Gutiérrez Nieto
La ausencia es el tardío nombre
de lo que amamos
y la música
su único cuerpo que nos es dado.

Fragmento del poema "Con ella a la distancia", de
Eduardo Mitre, dedicado a Gladys Moreno

De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, pascana es un vocablo de origen quechua (paskána) que significa la etapa o parada en un viaje; también es usado en Sudamérica para referirse a una posada o a algún sitio para hospedarse. En Bolivia, esta palabra también remonta a una peña en Santa Cruz de la Sierra, lugar donde surgió una de las voces más representativas de este país: Gladys Moreno Cuellar.

El CD, producto del trabajo coordinado entre Editorial Nuevo Milenio, Cesu y La Monarca Producciones (2007), guionizado y dirigido por Luis H. Antezana y Marcelo Paz Soldán
Esta conjunción de términos, significados y personajes viene a colación a propósito del reciente lanzamiento de un libro multimedia (CD ROM), dedicado a la vida y obra de esta cantante cruceña, que nació el 28 de noviembre de 1933 y falleció el 3 de febrero de 2005. Esta exhaustiva investigación se titula La Pascana de Gladys Moreno, que alude a la canción "El Carretero enamorado" ("...peladinga de mi alma, vos sos el eje de mi carretón, sos la pascana que quiero alcanzar y ahí por siempre quedarme a soñar...") y es publicada por el Centro de Estudios Superiores Universitarios (CESU) de la Universidad Mayor de San Simón. Se trata de un disco interactivo con grabaciones, imágenes, videos y entrevistas sobre la más notable intérprete de la canción boliviana, nombrada en 1962 Embajadora de la Canción Boliviana por el gobierno de Víctor Paz Estensoro y a la que en 1980 le fuera otorgada la condecoración El Cóndor de los Andes.

Las seis secciones que incluye el material en cuestión (La Pascana, Entrevistas, Biografía, Cronología, Discografía y Bibliografía) nos permiten realizar un viaje por la trayectoria artística de quien creció en la hacienda Patujú, zona rural de Santa Cruz, y culminó sus presentaciones públicas con un memorable concierto realizado en 1987 en la Peña Arawi de la ciudad de
Cochabamba, aunque continuó haciendo apariciones esporádicas hasta el año 2004.

Hablar de Gladys Moreno hace inevitable la referencia a las primeras casas de grabación, al auge de las radiodifusoras y a la germinación de uno de los géneros musicales latinoamericanos por excelencia: el bolero. Ella disfrutó de las bondades de difusión permitidas por los discos y la radio, convirtiéndose, junto con Raúl Shaw Moreno, en los máximos representantes bolivianos de un estilo romántico que perdura hasta nuestros días. La calidad de su canto, no obstante, trascendió este género y le permitió colocar en un plano de mayor interés tradiciones musicales que, antes de ella, habían transcurrido prácticamente aisladas: taquiraris, cuecas, quimbas, valses, bolero, poleas y pasillos, entre otros.

Debido a que su padre era militar, Moreno pasó su adolescencia en la ciudad de La Paz. En 1948, debutó en Radio Electra y grabó su primer disco con los temas "Para decir te quiero" y "Vida de mi vida". Posteriormente volvió a Santa Cruz, donde trabajó como secretaria y contadora, sin dejar nunca de explorar su veta artística. Su carrera se consolidó al lado de la pianista Amalia Caro, con quien compartió el escenario de "La Pascana", lugar que durante los años 50 y 60 del siglo pasado fue el punto de encuentro de músicos y cantantes del Oriente de Bolivia.

Gladys Moreno y Los Cambitas, cuando las canciones
se grababan en un sólo envión.
En más de tres décadas de carrera musical logró grabar siete discos, situación que se explica por su celo al elegir el repertorio que interpretaba. Nunca cantó nada que no la conmoviera y por eso siempre estuvo cerca de connotados compositores. Dio a conocer con su voz las obras de Simeón Roncal, Miguel Ángel Váida, Alberto Ruiz, Gilberto Rojas y Roger Becerra, entre otros. Igualmente, inmortalizó melodías con versos de poetas como Raúl Otero Reiche y Hernando Sanabria Fernández.

La versatilidad que exhibió a través de sus canciones también la confirmó con los estilos musicales que eligió como medios de expresión. Así, de valses inmortales como "Alma cruceña" y "Misterios del corazón"; transitó por los taquiraris ("El Trasnochador", "Limita camba" y "Sombrero de Sao", por mencionar algunos); pasó por los carnavales ("Pena camba"y "Soledad", como ejemplos mínimos), sin olvidar las cuecas ("Moto Mendez"y "Sed de Amor", entre otros títulos paradigmáticos) y los tangos ("Illimani", como pieza fundamental).

Esta actitud musical le permitió ser reconocida en todo el territorio nacional boliviano. Logró que la música del oriente boliviano fuera apreciada en las minas y que los cruceños bailaran al ritmo de las cuecas y taquiraris. Las barreras regionales fueron transgredidas con su voz, dejando un mensaje de unidad. Por ello, más que exageración, debe aceptarse como aseveración uno de los comentarios incluidos en el material comentado, cuando señala que, "en cuestión de infraestructura, la integración del occidente al oriente del país se dio con la carretera troncal Cochabamba-Santa Cruz, pero de oriente a occidente el puente más notable fue la música, fundamentalmente la que ofrecieron Arturo Sobones, el grupo Los Cambas y Gladys Moreno".

Después de escuchar las canciones incluidas en el CDROM, se corrobora que su contribución a la música boliviana tiene que ver con la emotividad de sus interpretaciones y con su extraordinaria voz, incomparable y reconocida por ulteriores cantantes bolivianas (Emma Junaro, Enriqueta Ulloa, Zulma Yugar y Jenny Cárdenas, entre otras). Caso curioso el de su canto, ya que ella misma asumía, con mucho orgullo, ser "analfabeta" musical y no conocer ninguna nota. Lo que tenía era un oído armónico extraordinario, capaz de adivinar o intuir las notas de una composición sin necesidad de leer música.

Luis Huáscar Antezana, "Cachín"
A más de dos años de su muerte, Luis H. Antezana, prolífico crítico y escritor, y Marcelo Paz Soldán, agudo investigador y gestor cultural, unieron esfuerzos para dar vida a una obra que devela a plenitud a quien sólo aceptaba ser comparada con Edith Piaf. Su trabajo es plausible no sólo porque rescatan del olvido materiales audiovisuales de gran trascendencia, sino fundamentalmente porque incluyen comentarios de compositores y trovadores vinculados con la trayectoria artística de Gladys, lo cual da como resultado un tributo merecido, y necesario, a la
canción popular boliviana.

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Guillermo Gutiérrez Nieto. (Ciudad de México, 1963). Mexicano, estudió Relaciones Internacionales en la ENEP- Acatlán de la Universidad Nacional Autónoma de

México e ingresó al Servicio Exterior Mexicano en 1992. Ha trabajado en diversas
áreas de la Secretaría de Relaciones Exteriores y en las Embajadas de México en
Belice y Bolivia. Actualmente, está comisionado en el Consulado de México en
Chicago, EUA. Fue editor de las revistas PROA y LITORAL, en México.

Unam, Revista Archipiélago www.revistas.unam.mx/index.php/archipielago/.../19053

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