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viernes, 13 de diciembre de 2013

La conquista de Chile continua... en la mente del empresario presidente, o de cómo Chile no cumple sus acuerdos, es un Estado racista y profundamente autoritario y fraudulento en manos del pinochetismo económico.

 
Chile: Consulta fraudulenta

6 de diciembre de 2013 http://www.proceso.com.mx/?p=359821

VALPARAÍSO (apro).- Plegándose a los deseos de empresas mineras y energéticas que buscan explotar los últimos territorios en los que habitan los pueblos indígenas, el presidente Sebastián Piñera promulgó –el viernes 22 de noviembre en el cerro Ñielol de Temuco- un inconsulto Reglamento de Consulta Indígena, emanado bajo Decreto Supremo N° 66.

Con este mecanismo se pretende –en apariencia– dar cumplimiento a la necesidad de normar el Convenio sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, de la Organización Internacional del Trabajo, mejor conocido como Convenio 169 de la OIT.

Este Convenio –que rige en Chile desde el 15 de septiembre de 2009- establece el deber de consultar a los pueblos originarios respecto de proyectos de inversión, leyes y actos administrativos que les afecten.
A pesar de que ningún pueblo originario adhirió a la redacción final de este reglamento (el cual ni siquiera fue dado a conocer el día de su firma), Piñera lo presentó como el resultado de un proceder participativo y democrático: "convocamos a todas las comunidades y pueblos originarios del país, y participaron todos aquellos que quisieron hacerlo, que por lo demás fue la inmensa mayoría, ya que ninguna comunidad o pueblo originario fue excluido de este proceso".

El mandatario aseguró en esa ocasión "que los proyectos de ley o de reforma constitucional y actos administrativos que afecten directamente a los pueblos indígenas, les serán consultados".

Los más contentos con la puesta en marcha de este Reglamento fueron los empresarios. El derechista diario El Mercurio –en editorial de 28 de noviembre- expresó que "cabe acoger con beneplácito este avance, con la esperanza de que estas disposiciones reglamentarias mejoren al menos en parte los problemas de incertidumbre y freno al desarrollo de las zonas correspondientes ya tantas veces producido por el Convenio 169".

Este diario afirmó que proyectos por un monto de 33 mil millones de dólares "sólo en lo que a inversiones mineras y eléctricas se refiere" han sido paralizados como resultado de la aplicación de este convenio internacional.

El presidente del Consejo Minero –que agrupa a las industrias de la gran minería que operan en Chile- Joaquín Villarino, definió la firma del reglamento como "una buena noticia", según se consigna en el portal Minería Chilena ese mismo 22 de noviembre.

Dos días antes, Piñera y Villarino compartieron mesa en la cena anual del Consejo Minero. Según nota de prensa Las trastiendas de la cena del Consejo Minero, publicada por El Mercurio el pasado domingo 24 de noviembre, en este encuentro se abordaron los problemas que enfrentan las mineras y las empresas energéticas ante la cada vez más poderosa oposición de las comunidades indígenas a su accionar.

Sin embargo, en la misma nota se comenta que estas dificultades llegan después de un periodo esplendoroso para ellas. "Mal que mal, para las grandes mineras Chile ha sido un paraíso donde invertir: un edén que quieren mantener".

Según el economista experto en tributación de empresas mineras, Julián Alcayaga, las grandes mineras han sacado de Chile desde 1990 a la fecha –en cobre según su valor actual– alrededor de 280 mil millones de dólares. En ese mismo periodo han invertido poco menos de 25 mil millones de dólares y han pagado algo más de 20 mil millones de dólares en impuestos.

El rechazo
Entre los pueblos originarios, la noticia de la firma de este reglamento cayó muy mal. El pueblo Kawésqar –que habita en Puerto Edén junto a los canales australes de la Región de Magallanes– lo calificó como "ilegal". En un comunicado difundido el pasado 28 de noviembre, señalaron:

"En los casos de los proyectos de inversión (el Reglamento dirige) la consulta a los procedimientos comunes del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), asimilación que en ningún caso autoriza el referido convenio".

En declaración pública dada a conocer el mismo 22 por la Alianza Territorial Mapuche –uno de las organizaciones más influyentes de este pueblo originario– se denuncia "que la llamada ‘consulta indígena’ en Chile inicia el proceso de pavimentación institucional de los proyectos de inversión de la industria extractiva e invasión de los ecosistemas de la tierra como ya ocurre, sólo que se titulará: ‘proyecto aprobado previa consulta con los afectados’".

En entrevista con Apro, el representante del Pueblo Rapanui en el consejo Nacional de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), Dinko Tuki, afirma que "ese 22 de noviembre fue un día histórico para Chile porque ese día el presidente Piñera sentó a todos los pueblos de Chile en la picana, igual como hicieron los españoles con Caupolicán (legendario guerrero mapuche)".

De acuerdo con lo señalado por Tuki, este reglamento no se originó "en un proceso que haya contemplado la buena fe" y "ni siquiera fue aprobado en el Consejo Nacional de la CONADI".

Tuki señala que este Reglamento "no cumple con los requisitos básicos de consulta indígena establecidos en el Convenio 169". Se refiere fundamentalmente al hecho que no considera el consentimiento de las comunidades indígenas a la hora de decidir la realización o no de proyectos que les incumben.

La negación
El Convenio 169 fue aprobado por el Parlamento el 5 de marzo de 2008, siendo promulgado el 15 de septiembre de aquel año con la firma de la presidenta Michelle Bachelet. Desde entonces se hizo evidente la voluntad transversal de la elite política chilena de limitar el alcance de este Convenio.

Expresión de esto es que, poco antes de su aprobación, parlamentarios de la derechista Alianza por Chile y de la entonces gubernamental Concertación por la Democracia, acordaron –en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados– que la ratificación de dicho instrumento jurídico debía ir acompañada de una "Declaración interpretativa" que tenía por fin limitar su alcance. La OIT rechazó de plano esta posibilidad.

El Tribunal Constitucional (TC) también intervino en el mismo sentido. Así lo destacó el miembro del Foro Permanente de la ONU sobre Asuntos Indígenas, Bartolome Clavero, en la columna Chile: Fraude al Convenio 169 (diario El Mostrador, 30 de septiembre de 2009):

"En vez de concluir, conforme a los principios internacionales sobre cumplimiento de los tratados, que, de ratificarse el Convenio 169, Chile se compromete a proceder a todas las reformas internas necesarias, sin excluir las constitucionales, para llevarlo a debido cumplimiento, el Tribunal Constitucional afirma (en) su peculiar interpretación, (que) el derecho indígena a la consulta ‘no importa una negociación obligatoria, sino que constituye una forma de recabar opinión, misma que no resultará vinculante’. El requerimiento de consulta por parte del Convenio así resulta para este alto Tribunal, como (…) ‘un mecanismo de participación que no tiene carácter vinculante’.

Tal como se establece en el artículo 38 del Convenio 169, un año después de su ratificación éste entró en vigor. Dicho plazo tiene como objetivo que los estados hagan las adecuaciones y reformas jurídicas y políticas necesarias para su plena aplicación. Sin embargo, en ese periodo el gobierno de Bachelet actuó en sentido contrario.

Su ministro secretario general de la Presidencia, José Viera Gallo impulsó la dictación del Decreto Supremo (DS) N° 124, que tenía como propósito limitar el artículo N° 6 del Convenio 169 de la OIT sobre la consulta y participación de los pueblos indígenas. Este DS 124, que fue ampliamente resistido por los pueblos indígenas, fue promulgado el mismo día de la entrada en vigencia del convenio 169.

Piñera, desde que asumió su mandato en marzo de 2010, mantuvo una política muy similar a la de su predecesora. En marzo de 2011 el Ministerio de Planificación –encabezado por el economista Joaquín Lavín- volvió a impulsar un Reglamento para la aplicación del Convenio 169. Con ese objetivo, organizó un proceso de "Consulta de institucionalidad indígena". Este buscaba acuerdos sobre cuatro grandes temas: reforma constitucional; reglamento del SEIA; Consejo de Pueblos Indígenas, y reglamento de consulta Indígena. Esa "consulta de institucionalidad" fue ampliamente rechazada por los indígenas, que exigieron que primero se derogara el Decreto 124, y se acordara un nuevo Reglamento de Consulta ajustado a los estándares internacionales.

En septiembre de aquel año, ante los cuestionamientos a la "consulta de institucionalidad", el gobierno suspendió el proceso. Entonces la Conadi –en la que hay ocho representantes de los pueblos indígenas elegidos por ellos– dio forma a la "Comisión de Consulta" conformada por consejeros indígenas y que tenía por fin organizar un nuevo proceso de Consulta.

Sin embargo, el gobierno impidió el desarrollo de esta comisión y rehusó derogar el Decreto 124.Paralelamente desarrolló –en forma inconsulta- el Reglamento del SEIA (con la finalidad de asumir el proceso de consulta requerido en el Convenio 169) el que finalmente se publicó en el Diario Oficial el 12 de agosto de 2012.

Diversas organizaciones indígenas como el Consejo de Pueblos Atacameños presentaron -el 11 de septiembre- un Recurso de Protección que solicita dejar sin efecto este Reglamento de SEIA. Pedían que se impusiera "a los órganos del Estado de Chile la obligación de materializar su deber de consultar a los pueblos Indígenas contemplado en el artículo 6 del Convenio N° 169 de la OIT, conforme a lo estándares a lo que el Estado se encuentra constitucionalmente e internacionalmente obligado".

Ese mismo mes de agosto de 2012 el gobierno presentó, intempestivamente, una propuesta de reglamento de Consulta Indígena. El principal interés del gobierno por gestionar rápidamente este instrumento se originó en un fallo de la Corte Suprema de 27 de abril de aquel año. Entonces dicho tribunal revocó la Resolución de Calificación Ambiental que aprobaba el proyecto El Morro por no haberse consultado su realización a las comunidades diaguitas afectadas.

Por el monto involucrado en la inversión (cuatro mil millones de dólares) y por el hecho de afectar a una de las mayores empresas mineras del mundo -la canadiense Goldcorp- el empresariado presionó por acabar con las trabas que imponía el Convenio 169.

Los primeros días de noviembre de 2012 el Relator Especial de Naciones Unidas para Pueblos Indígenas, James Anaya, presentó a Chile un informe con observaciones a la "Nueva normativa de consulta y participación indígena de conformidad a los artículos 6° y 7° del Convenio N° 169" (que era como se llamaba el proyecto de Reglamento del gobierno chileno). Anaya fue lapidario puesto que expresó que "resulta ineludible realizar ajustes y modificaciones al texto actual de la propuesta, en vista de las normas internacionales en esta materia".

Puntualmente expresó que el deber de consultar que tienen los estados no sólo se funda en los artículos 6 y 7 del Convenio 169 sino que también está regulado por otros instrumentos internacionales aprobados por Chile incluyendo la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas; el Pacto de Derechos Civiles y Políticos, la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial y la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

El Relator Especial Anaya destacó en su informe "que las normas internacionales aplicables establecen un estándar específico de obligaciones estatales, en relación a medidas que autorizan proyectos de inversión o desarrollo o concesiones en territorios indígenas o sus cercanías".

Sostuvo que dicho estándar se origina "en el deber de proteger los derechos de los pueblos indígenas sobre sus tierras y recursos (el que) entre otros derechos, comprende, como mínimo a) la consulta previa y, en algunos casos, consentimiento, b) la realización de estudios de impacto, y c) la participación en los beneficios". Este último punto no aparece ni mencionado en el Reglamento impulsado por Piñera.

El gobierno chileno ocultó este informe y envió una comitiva de cuatro personas a Tucson, Texas, con el fin de convencer a Anaya de cambiar los términos de su informe. Dicha comitiva estuvo encabezada por el abogado asesor del presidente en asuntos indígenas Matías Abogabir. Sin embargo, Anaya se mantuvo firme y justificó conceptualmente la validez de su informe.

Incluso señaló que si el gobierno chileno seguía ocultándolo, él lo daría a conocer. Los representantes chilenos, sin argumentos, terminaron por acoger el informe de Anaya y lo dieron a conocer el 28 de noviembre.

Este informe cayó como bomba en el seno del Gobierno puesto que minaba su propuesta de Reglamento justo antes que se desarrollara -el 30 de noviembre de 2012- el Encuentro Nacional de Pueblos Indígenas, en Santiago.

Esta instancia fue promovida por los asesores de Piñera quienes querían que allí se aprobara la propuesta gubernamental. Ocurrió lo contrario: por resolución de mayoría, los delegados indígenas resolvieron rechazar el proyecto de Reglamento del Gobierno, y exigieron se aplicaran las recomendaciones del Relator Anaya.

Sin embargo, el gobierno se desentendió de las recomendaciones del Relator, y siguió adelante con su propuesta. En marzo de 2013, el Ministerio de Planificación anunció la creación de una "mesa de consenso" entre ministerios y las organizaciones indígenas que aceptaron continuar con el proceso de reglamentación teniendo como base la propuesta del Gobierno.

Después de seis meses de operación, periodo en que los representantes del Pueblo Rapa Nui, Aymara, Likanantay, Kawésqar, Quechua y una mayoría de organizaciones mapuche se retiró por falta de garantías, el gobierno decidió ratificar su proyecto a cualquier precio, suscribiendo sin respaldo alguno el Reglamento de Consulta anunciado por Piñera en Temuco.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Dime de qué presumes y te diré de qué adoleces

El gobierno de Sebastián Piñera con frecuencia ha sido tajante y --tratándose de la relación con un país vecino-- majadero. Frases como "los tratados son para cumplirse" o "Chile cumple sus tratados firmados" ha querido mostrar afuera lo que no ha logrado en casa: despejar dudas acerca de la legalidad y honestidad en el manejo de la cosa pública. A lo laro de la historia, esta falta de respeto al derecho y la propiedad ajena ha sido una estrategia del expansionismo empresarial chileno que desembocó en la invasión y despojo a Bolivia de su territorio marítimo con ayuda de intereses empresariales ajenos a la región. El actual presidente empresario, Sebastián Piñera, fue muy cuestionado desde la manera en que llegó al poder: sus empresas duplicaron su valor nada más ganar las elecciones. Pero la cultura política del Chile post Pinochet permite estos y otros juegos "al filo de la legalidad" y muy por debajo de la honestidad (viveza criolla que le dicen): a las irregularidades y sospechas de negociados en las concesiones mineras de litio, se suma ahora el despojo de tierras a los más pobres entre los pobres chilenos: el pueblo mapuche.

Aquí, una nota con algunas resonancias históricas que nos recuerdan que la historia tiende a repetirse y que el pasado no está tan lejano como la diplomacia del señor Piñera quisiera hacer creer. (FFO)


La comunidad mapuche renunció a tierras ancestrales que ahora se encuentran en manos de Sebastián Piñera.


Exigen mapuches predios prometidos a cambio de tierras ancestrales
Por Enrique Gutiérrez, corresponsal

Santiago. Nuevamente el gobierno aparece en situaciones extrañas, cuando una comunidad mapuche debió renunciar a tierras ancestrales que se encuentran en manos de Sebastián Piñera para poder recibir un terreno agrícola cercano bajo el riesgo de quedarse sin nada.

Según la propia información oficial, cerca de 300 hectáreas serán entregadas a una comunidad de la localidad sureña de Futrono, la cual en un comienzo reclamaba predios que aparecen titulados a nombre de Piñera.

Se trata del proceso de compra de fundos arrebatados a los pueblos originarios que lleva a cabo la Comisión Nacional Indígena (Conadi), que negocia el paño con la sociedad agrícola Rademacher en Paillaco. Los reclamantes, representados en la comunidad José Leal Neimán, reclaman tierras heredadas que les pertenecían en Bahía Coquie de Futrono, hasta que se encontraron que ahora son de Piñera.

La comunidad presentó los títulos de merced de hace dos siglos, otorgadas por los llamados Jueces de Indios de la época, que acreditan su titularidad, pero se toparon con un muro burocrático infranqueable. Finalmente, desistieron de esa reclamación quedando a la espera de que las cerca de 300 hectáreas en Paillaco les sean entregadas.

Al respecto, tanto la tasación como las delimitaciones respectivas ya están listas, faltando sólo una certeza jurídica para adquirir el predio, en este proceso de reivindicación territorial, según confirmó el director regional de Conadi, Ernesto Espinoza.

En tanto, Aleda Leal, presidenta de la comunidad José Leal Neimán, dijo que esperan que el gobierno cumpla con la cesión de este terreno, ya que a su juicio, si el político y empresario se apoderó de las tierras que fueron de sus antepasados, lo mínimo es que sean compensados.

Al respecto, Espinoza respondió dijo que el predio donde tiene su casa e Piñera no tiene nada que ver en este proceso. Pero, la dirigenta replicó que necesitan donde vivir, esperando que este mes ya puedan trasladarse a Paillaco e instalarse para subsistir no de forma holgada, como indicó, sino que de manera digna. Son 36 familias de la comunidad que incluso recurrieron a la Fiscalía NacionalEconómica.

Pero, según Conadi lo peor que podría ocurrir, es que la Fiscalía Nacional Económica ordene una auditoria para subsanar algún tema y tras eso, seguir con la compra.

La Jornada, México (4.12.2013) http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/12/04/exigen-mapuches-predios-prometidos-a-cambio-de-tierras-ancestrales-1819.html

martes, 26 de noviembre de 2013

La pregunta de Charles Darwin

Atacama: Charles Darwin exploró el desierto de Atacama. Aquí, las notas de su diario de viaje precedido por un par de documentos coloniales potosinos que arrojan luces sobre la teoría de un cambio climático que explicaría la desaparición de la civilización inca en el área. 


1.- DIEGO HUALPA (1572)

"Y procediendo este yanacona Gualpa en su confisión de lo que era y vido en aquel tiempo en el cerro de Potosí, dijo que junto a la corona del cerro estaban en aquel tiempo como diez o doce árboles de quínua grandes, entre los cuales estaban camas de leones desta tierra, y en todo el cerro por ninguna parte dél había más montaña hasta bajar a lo que hoy es ranchería de indios y pueblo despañoles, que en estos lugares había mucha cantidad de arboleda que se dice quínua, de la cual me mostró este dicho indio Gualpa un palo grueso que tenía en su casa, que era de los de aquel tiempo. He querido decir esta particularidad, porque hoy no se hallará en toda la redondez del cerro ni en todo lo poblado de Potosí un árbol ni apenas otra cosa que le parezca, por estar ya muy trillado ansí de indios como de españoles." (Relación del Cerro de Potosí y su descubrimiento, firmado en Potosí el 31de diciembre, 1572, por )


2.- JUAN LOZANO MACHUCA (1582)

"Habrá diez años, poco más o menos, que en el repartimiento de los Lipes, questá en la Corona real, como cincuenta leguas desta villa, se descubrieron muchas minas de plata y se comenzaron a registrar con mucha furia, y de la misma manera se dejaron de proseguir y labrar; y así se quedaron por entonces, diciendo ser la tierra mala y despoblada;"

[...]
"Demás de los cuatro mill indios referidos, había en este repartimiento otros mill indios uros, gente pobre que no siembran no cogen y se sustentan de caza de guanacos y vicuñas, y de pescado y de raíces que hay en ciénagas, que llaman coroma; y con éstos se hacen pobres los cuatro mill aymaraes, porque siendo gente rica de ganados de la tierra y que cojen y siembran, y tienen contrataciones y rescates en esta villa de Potosí, Tarapacá y Atacama, y que funden muchos metales que sacan de las minas, se excusan de pagar tributo a S.M. a título de pobres, como los mill indios uros, que lo son verdaderamente, y podrían pagar muy descansadamente a S.M. cada un año doce mill pesos ensayados de tasa; y esto claramente se ha visto y entendido y se ve cada día; y lo principal a que fue Pedro Sande, por orden mía,fue a hacer esta averiguación, verificación y pesquisa de raíz, como lo ha hecho, con los mimso indios y por vista de ojos. Y asimismo me significa lo mucho que conviene al servicio de dios Nuestro Señor y al de S.M., el reducir todos estos indios en dos o tres pueblos, donde tengan comodidad de tierras y sementeras, y dotrina bastante.

"Demás desto me ha advertido que los caciques lipes, como gente de más razón [61] y entendimiento que los demás indios, se sirven y aprovechan de los indios y los ocultan y aun venden unos a otros y cobran dellos la tasa, y se aprovechan della, y no la meten en la Caja real, y los propios indios se quejan desto.

"Y ansimismo dice hay otros indios confinan con lo indios de guerra de Omaguacas y Casavindo, y tienen trato y comercio con estos lipes, los cuales están neutrales, que no son de paz ni de guerra, y entran en Potosí con nombre de indios lipes y atacamas con ganados y otras cosas de venta y rescate, y se podrían con facilidad allanar y reducir a nuestra Santa F Católica, y serían de mucho provecho, por estar cerca del cerro de Escala, y pagarían tasa a S.M., que será de mucho interés.
"En el distrito de los Lipes hay otras muchas vetas de plata, cobre y plomo para artillería y munición, y salitre en cantidad para pólvora, de lo cual todo se puede sacar y hacer mucha suma para el servicio de S.M. y provisión deste reyno, por estar en parte y tierra tan cómoda para ello de leña, carbón y otros materiales, y aparejo para llevarlo a los puertos donde V.E. viere que conviene más al real servicio.
"Asimismo, en todo el distrito de los Lipes, en las casa y rancherías de los indios hay hornillas de fundir y afinar plata y muchas guairas en los cerros, y todos en general se ocupan en beneficiar y sacar plata, y no se sabe de las vetas de donde se saca, lo cual se sabría con facilidad si la dicha tierra se poblase y hollase de españoles.

"Estos indios son extremadamente viciosos en comer coca y tienen de gasto ordinario della cada año más de diez mill pesos ensayados; porque todo el rescate que tienen en esta villa de Potosí es llevar coca solamente a su tierra, aunque es gente que no se emborracha ni acostumbran a beber chicha, por no ser la tierra dispuesta ni aparejada para dar maíz.

[...]
"El valle de Atacama está de los Lipes 40 leguas; son indios encomendados a Juan Velázquez Altamirano, vecino de La Plata, y si V.E. acomodase en otra cosa al Juan Velázquez, de lo cual él holgaría de buena gana, porque no le dan de provecho más que mill pesos mal pagados cada año, se podrían poner estos indios atacamas en la Corona real y reducirse en uno o dos pueblos, que serán hasta dos mill indios; demás del tributo que darían a S.M., se podrían labrar muchas minas de cobre que hay en aquella comarca, en especial en el mismo puerto de Atacama, a la lengua del agua y partes donde con sinceles se podrá cortar el cobre fino, como V.E. o verá por la muestra que lleva Diego Enrique
"En la ensenada de Atacama, ques donde está el puerto, hay cuatrocientos indios pescadores uros, que no son bautizados ni reducidos ni sirven a nadie, aunque a los caciques de Atacama dan pescado en señal de reconocimiento. Es gente muy bruta, no siembran ni cojen y susténtanse de sólo pescado, y están juntos a esta veta del cobre, y así con estos indios y con los atacamas se podría labrar esta veta y sería de gran provecho a S.M. por estar junto al puerto y poderse llevar cobre por todo el reino y a España por el Estrecho (1). En este puerto es donde dió
_____
(1) Procedente de estas minas existe en el gabinete de Historia Natural de Madrid un enorme grano de cobre nativo y en parte cristalizado. Pesa algunos quintales y fue obsequio del cónsul de España en Cobija, señor Insausti, a la comisión de naturalistas españoles que viajó por América durante los años de 1862 a 1865. [Nota de Marcos Jiménez de la Espada, editor de la carta de Lozano en Relaciones geográdica de Indias, Madrid 1967.]
[62]

carena a su navío e hizo su lancha el inglés Francisco [Drake], por ser de los mejores puertos que esta mar tiene. Será esta ensenada de veinte leguas, y en ella se ofrece Pedro Sande a que se cojerá mucho ámbar, que ahora se la comen los pajaros, y dará para ello industria.
"Podríase compeler a los indios de Atacama que diesen mantenimientos a estos indios que allí trabajasen, tasándolos a moderados precios, conforme a la dispusición de la tierra, atento que no tienen saca dellos a ninguna parte, y tasando los jornales de los indios conforme a esto, porque de otra manera no se podrá conseguir este buen efeto.
"Y desta manera se podrá dar en muchas minas de oro y plata y otros metales, porque los hay en la tierra; y es fama común que los caciques principales las tienen oculto (así), a fin de que los españoles no les entren en sus tierras y porque el Diablo se lo aconseja; y para esto sería necesario tener siempre en Potosí o en la ciudad de La Plata dos o tres caciques de los principales en depósito y reenes, hasta que esté bien entablado, por ser indios belicosos y mal impuestos.
[...]
"Podríase abrir camino desde el asiento de Escala a Copiapó de Chille por la cordillera, y hay agua y pasto y mucho ganado vacuno, que vale a peso cada novillo y vaca en Chille. Demás del provecho que seguiría en traer y sacar el dicho ganado, sería en traer y sacar el dicho ganado, sería de grandísimo provecho descubrir este camino por la cordillera a Chille, porque se excusaría el despoblado que hay a Chille deste Atacama a Copiapó, porque en él no hay el recaudo que habría por las vertientes de la cordillera, donde Pedro Sande dice se abrirá camino y se ofrece a lo abrir.

"Asimismo en el término y contorno de Tarapacá, ques desde el puerto de Pisagua e Hiquehique, donde hay indios uros pescadores, hasta el puerto de Loa, hay muchas minas de plata y oro, cobre y plomo, alumbre, acije [aceche, caparrosa] y otros metales. Y el inga pretendió echar el río de Mauri, que es en la cordillera, al valle del Algarrobal, ques junto a Tarapacá, y cinco leguas del cerro que llaman Asino, donde labró el inga y Lucas Martín Begaso, y Pedro Sande ha labrado y vístolo por vista de ojos; y este río intentó el inga echallo al Algarrobal dicho, y para ello rompió siete leguas de tierra y lo dejó como entraron los españoles en la tierra, y faltará por romper un cuarto de legua de la cordillera, que se podrá romper y abrir con costa de seis mill pesos ensayados; y sería de muy gran efeto echar este río para cultivar las minas, porque son muy ricas y es tierra fértil y abundante de comida; y si se echase este río, se podrían poblar dos o tres pueblos despañoles y reducir los indios de aquel disrtito; porque aunque se mandaron reducir en la visita general, no están todos reducidos y se podrían sacar más de mill indios más de los reducidos que están ocultos, y por ser tierra tan poco hollada despañoles no se han descubierto grandes riquezas que el inga labraba en ella. Y el repartimiento de los herederos de Lucas Martín Begaso es jurisdicción e la ciudad de Arequipa, y tendrá como dos mill indios aymares (así) y más de mill indios uros pescadores en el dicho distrito.

"Hay de los Lipes a Tarapacá 30 leguas. Hay de los Lipes a Atacama 40 leguas.-- Hay de los Lipes a los Carangas 40 leguas.-- Hay a Potosí desde los Lipes 50 leguas.-- Hay desde los Lipes a Talina 35 leguas.-- Hay desde los Lipes a Tarija 40 leguas.-- Hay desde los Lipes a la tierra de guerra de los omaguacas 40 leguas.-- Hay de los Lipes a los indios cimarrones, que están hacia Omaguaca, 25 leguas.

"Puédense proveer los Lipes de comida [63] de Tarapacá y de Atacama y de Talima y Tarija, y al presente se ha llevado de
[...]
"De la parte donde se han de quedar estos indios S.M. no tiene ningún provecho de tasa ni de servicio de indios, ni aún de los españoles ni criollos; es gente muy buena para la guerra y buenos arcabuceros y hombres de a caballo y holgaran servir e esta jornada; y de Tucumán, como está dicho, se podrían proveer depósitos de comidas, pues las tienen de cosecha y valen tan poco y aquella tierra no da ningún provecho
"Siendo V.E. servido, yo me ofrezco entablar lo de los Lipes e ir a reducir todos aquellos indios conforme a lo que está dicho en esta relación y llevar la gente necesaria para ello, todo a mi costa y sin queme dé socorro alguno; y entiendo, mediante Dios, hacer en ello un señalado servicio a S.M. y a V.E., porque creo ha de ser tanta grosedad como este cerro, y holgaré en cosa semejante emplear mi vida y hacienda. Y asimismo, siendo V.E. servido y paresciendo que es cosa conveniente, me ofrezco a entrar a socorrer a Chille con los indios arriba referidos, o sin ellos, como mejor paresciere convenir; porque como hombre que trajo el socorro pasado para aquel reino, deseo llevar este otro para lo allanar, porque como es cosa nueva acometerles por la parte del Pirú, hanlo de extrañar, y aunque les pese se han de allanar.
"Con el talento que Dios me dió y con mi persona y hacienda, y con mis amigso y deudos, me ofrezco a servir en estas cosas; V.E., como quien tan bien entiende, será servido de mandar ver si conviene aceptar mi servicio y ofrecimiento, y remitiéndome a Diego Enrique en las demás particularidades que V.E. fuere servido saber, Nuestro Señor la Excma. persona de V.E. guarde por muchos años y en mayor estado acresciente. En Potosí, 8 de noviembre de 1581.

"Pedro Sande es la persona que dió orden en hacer las lagunas desta villa conque muelen los ingenios de la ribera della muchos meses más de los que molieran., de que se sigue grandísima riqueza. --Excelentísimo señor. --De V.E. criado que sus excelentísimas manos besa, JOAN LOZANO MACHUCA. (Carta del factor de Potosí Juan Lozano Machuca al virrey del Perú, en donde se describe la provincia de los Lipes, 1582)
Tomado de Relaciones Geográficas de Indias vol. II. Marcos Jiménez de la Espada. Madrid, 1967. [pp. 59-63,]
  


3.- CHARLES DARWIN EN EL OCÉANO PACÍFICO (1835)

"El presente volumen contiene, en forma de Diario, la historia de nuestro viaje y un resumen de las observaciones acerca de la Historia Natural y Geología que a mi juicio ofrecen algún interés para la generalidad de los lectores. En esta edición he condensado mucho y corregido algunas partes, ampliando un poco otras, en orden a acomodar mejor el volumen para lectura popular; pero confío en que los naturalistas no dejarán de tener presente que en lo relativo a pormenores deben consultar las publicaciones más extensas en las que se contienen los resultados científicos de la expedición. La Zoology of the Voyage of the "Beagle" contiene una magnífica descripción de los mamíferos vivientes, por Mr. Waterhouse; de las aves, por Mr. Gould; de los peces, por el Rev. L. Jenyns, y de los reptiles, por Mr. Bell. Como apéndice a las descripciones de cada especie, he añadido una breve noticia de sus costumbres y área geográfica. [...] He publicado también, en volúmenes independientes, la Estructura y distribución de los arrecifes de coral; las Islas volcánicas visitadas durante el viaje del "Beagle", y la Geological Transactions contiene dos notas acerca de los cantos erráticos y fenómenos volcánicos de América del Sur. Los señores Waterhouse, Wlaker, Newman y White han publicado sendas notas sobre los insectos capturados. Las plantas de la parte meridional de América han sido incluidas por el Dr. J. Hooker en su gran obra acerca de la Botánica del hemisferio meridional. [...] Donw, Bramley, Kent, junio 1845." (Viaje de un naturalista alrededor del mundo. Charles Darwin, "Prefacio del autor", vol. I p.2)
[113] vol. 2
CAPÍTULO XVI
CHILE SEPTENTRIONAL Y PERÚ
[1835]

Camino de la costa a Coquimbo.- Cargas excesivas transportadas por los mineros.- Coquimbo.- Terremoto.- Terrazas escalonadas.- Ausencia de depósitos recientes.- Contemporaneidad de las formaciones terciarias.- Excursión valle arriba.-Camino a Huasco.- Desiertos.- Valle de Copiapó.- Lluvia y terremotos.- Hidrofobia.- El Despoblado.- Ruinas indias.- Cambio probable de Clima.- Lecho de río arqueado por un teremoto.- Temporales de viento frío.- Ruidos que salen de una montaña.- Iquique.- Aluvión salado.- Nitrato de sodio.- Lima
[...]



[129]
8 de junio
[...] Cabalgamos todo el día por un terreno desprovisto de interés. Estoy cansado de repetir los epítetos yermo y estéril. Sin embargo, estas palabras, en el uso común, sólo tienen un valor relativo; las he aplicado siempre a las llanuras de Patagonia, que producen únicamente arbustos espinosos y algunos matojos de hierba, lo cual es una verdadera fertilidad, comparada con la desnudez del norte de Chile. Pero también aquí hay pocas extensiones de 200 metros cuadrados donde no se halle algún pequeño arbusto, cactus o liquen, si se mira con cuidado, y en el primer invierno lluvioso. En el Perú hay verdaderos desiertos en grandes porciones del país. Por la tarde llegamos a un valle en el que se veía alguna humedad en el cauce de un arroyuelo; le seguimos, y llegamos a un sitio donde había agua aceptable. Durante la noche, como la corriente no se evapora ni absorbe con [130] tanta rapidez, recorre un trayecto mucho mayor que por el día. Abundan los palos secos para hacer fuego, de modo que era un excelente sitio para vivaquear; pero para los pobres animales no hubo un solo bocado que comer.

11 de junio
Cabalgamos sin detenernos por espacio de doce horas, hasta que llegamos a un antiguo horno de fundición, donde había agua y leña; pero nuestros caballos tampoco tuvieron nada que comer, permaneciendo encerrados en un viejo corral. El camino era montuoso, y el paisaje que desde él se descubría era interesante por los variados colores de las montañas desnudas. Casi daba lástima ver brillar contantemente el sol sobre una comarca tan inútil: un cielo tan puro y brillante debería cobijar campos de cultivo y hermosos jardines. Al siguiente día llegamos al valle de Copiapó. Muy de veras me alegré de ello, porque durante el día entero no había dejado de sentir viva inquietud, siendo insoportable el oír a nuestros caballos roer los postes a que estaban atados, mientras tomábamos la cena, y no tener medios de calmarles el hambre. Sin embargo, según todas las apariencias, los animales conservaban su vigor, y nadie hubiera dicho que llevaban cuarenta y ocho horas y pico sin probar bocado.

Tenía una carta de recomendación para Mr. Bingley, quien me recibió con todo género de atenciones en la hacienda de Potrero Seco. Esta posesión tiene de 20 a 30 millas de largo, pero es muy estrecha pues generalmente sólo alcanza dos zonas cultivables, una a cada lado del río. En ciertas partes la finca carece de anchura, es decir, no hay terreno dde regadío, y, por tanto, no vale nada, como sucede con el pétreo desierto de los alrededores. La escasez de tierra cultivada en toda la línea del valle no depende tanto de las desigualdades de nivel y consiguiente inadaptación al riego, cuanto del menguado surtido de agua. El río [131] iba este año notablemente crecido; desde este sitio, subiendo valle arriba, el agua les llega a los caballos al vientre, con una anchura aproximada de 15 metros y una corriente rápida; más abajo disminuye gradualmente, y de ordinario llega a secarse, como ocurrió durante un período de treinta años, en que no llevó al mar ni siquiera una gota. Los habitantes observan con gran interés las tempestades de la Cordillera, por lo mismo que una buena nevada los provee de agua para el año siguiente. Esto es de importancia inmensamente mayor que la lluvia en las regiones más bajas. La última, siempre viene (que suele ser una vez o dos cada dos o tres años) produce grandes beneficios, porque merced a ella el ganado vacuno y mular puede, por algún tiempo después, hallar algún pasto en las montañas. Pero si falta la nieve en los andes, la desolación se extiende por todo el valle. Hay en la localidad memoria de que en tres diversas ocasiones casi todos los habitantes se vieron obligados a emigrar al Sur. Este año ha habido agua en abundancia, y todo el mundo regó sus campos cuanto quiso; pero a menudo ha sido necesario apostar soldados en las esclusas, para que cada finca o posesión tomara sólo la cantidad de agua que le estaba asignada durante determinadas horas de la semana. Se dice que el valle contiene una población de 12.000 almas; pero la producción no es suficiente más que para tres meses del año, necesitándose completar el surtido con los víveres de Valparaíso y del Sur. Antes de descubrirse las famosas minas de plata de Chanuncillo, Copiapó se hallaba en rápida decadencia; pero al presente goza de prosperidad, y la ciudad, que fué derruída por un terremoto, ha sido reedificada.

El valle de Copiapó, que forma una mera cinta de verdor en un desierto, corre en dirección muy orientada al Sur; de modo que alcanza una gran longitud hasta su nacimiento en la Cordillera. Los valles de Huasco y Copiapó pueden considerarse ambos como [132] largas islas estrechas separadas del resto de Chile por desierto de roca, en vez de estarlo por extensiones de agua salada. Al norte de éstos hay otro valle muy miserable, llamado Paposo, que contiene unas 200 almas, y luego se extiende el verdadero desierto de Atacama, barrera mucho peor que el más turbulento océano. Después de permanecer unos días en Potrero Seco proseguí mi viaje valle arriba hasta la casa de don Benito Cruz, para quien tenía una carta de recomendación. Le hallé sobremanera hospitalario; realmente es imposible hallar frases bastante expresivas para agradecer las bondades que suelen dispensarse a los viajeros en todas las partes de Sudamérica. Al día siguiente alquilé algunas mulas, que me llevaron a la barranca del Jolquera, en la Cordillera central. La segunda noche el tiempo pareció anunciar una tormenta de nieve o lluvia, y mientras descansábamos en las camas preparadas en el suelo sentimos un pequeño temblor de tierra.


La conexión entre los terremotos y el estado del tiempo ha sido discutida muchas veces; paréceme un punto de gran interés, que se halla muy poco dilucidado. Humboldt ha observado, en una parte de la Narración personal (1), que sería difícil para todo el que haya residido largo tiempo en Nueva Andalucía (2) o en el bajo Perú negar que exista alguna relación entre estos fenómenos; en otros pasajes, sin embargo, parece tenerse por imaginaria dicha relación. En Guayaquil se dice que una tormenta en la estación seca va inva-
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(1) Vol. IV, pág. 11, y vol. II, pág. 217. En cuanto a las observaciones de Guayaquil, véase el Juornal de SILLIMAN, volmune XXIV, pág. 384. Por lo que se refiere a Tacna, lo dicho por Mr. HAMILTON, Transactions of British association, 1840. Respecto del Coseguina, a Mr. CALCLEUGH, en Phil. Trans., 1835. En la primera edición de esta obra recogí varias referencias acerca de las coincidencias entre los descensos bruscos del barómetro y los terremotos, y entre terremotos y meteoros.
(2) Denominación que llevaron antiguamente las provincias de Cumaná y Guayana.- N. del T.


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riablemente seguida por un terremto. En el norte de Chile, a causa de la infrecuencia extrema de las lluvias, y hasta del tiempo que las anuncie, la probabilidad de coincidencias accidentales es muy pequeña; a pesar de ello, los habitantes están firmísimamente convencidos de que existe conexión entre el estado de la atmósfera y el temblor de la tierra. Me sorprendió mucho el que, al referir algunas personas de Copiapó que había habido una brusca sacudida sísmica en Coquimbo, exclamaron inmediatamente: "¡Magnífico! Este año habrá pasto en abundancia." A juicio suyo, un terremoto anunciaba la lluvia tan seguramente como ésta predecía abundante hierba. Realmente, el chubasco que he descrito en páginas anteriores, y que hizo brotar una ligera capa de hierba menuda y fina, ocurrió en el mismo día del terremoto. En otras ocasiones la lluvia ha seguido a los terremotos en aquel período del año en que es un fenómeno más extraordinario que el terremoto mismo: tal ocurrió después del temblor de 1822, y otra vez, en 1829, en Valparaíso; tambiénm después del de septiembre de 1833 en Tacna. Es necesario estar algo habituado al clima de estos países para comprender la suma improbabilidad de que llueva en ciertas estaciones, a no ser como consecuencia de alguna ley sin la menor relación con el curso ordinario del tiempo. En los casos de las grandes erupciones volcánicas, como la del Coseguina, en que cayeron lluvias torrenciales en una época del año enteramente impropia y "sin precedentes casi en la América Central", podría explicar el fenómeno por la perturbación atmosférica que forzosamente han de causar las grandes cantidades de vapor y nubes de cenizas. Humboldt extiende este modo de ver a los terremotos no acompañados de erupciones; pero difícilmente concibo la posibilidad de que las pequeñas cantidades de flúidos aeriformes salidos de las hendeduras de la tierra originen tan notables efectos. Así, pues, parece estar bastante fundada la opi-

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nión expuesta primeramente por Mr. Scrope, según la cual cuando hay una gran baja barométrica y puede esperarse que llueva, la menor presión de la atmósfera en una amplia extensión permitiría determinar el día preciso en que la corteza terrestres, distendida ya en sumo grado por las fuerzas subterráneas, cediera, se rajara, y, en consecuencia, temblara. Sin embargo, es dudoso que esta hipótesis explique cumplidamente las lluvias torrenciales que caen en la estación seca durante varios días, después de un terremoto no acompañado de erupción; tales casos parecen indicar alguna conexión más íntima entre las regiones atmosféricas y subterráneas.

Como hallábamos escaso interés en esta parte de la barranca, regresamos a la casa de don Benito, donde estuve dos días recogiendo conchas y madera fósiles. Abundaban en número extraordinario los grandes troncos de árboles convertidos en sílice, empotrados en un conglomerado. Medí uno que tenía 15 pies de circunferencia. ¡Cuán admirable es que cada uno de los átomos de la materia leñosa de este gran cilindro hayan sido desplazados y reemplazados por sílex con perfeccción tanta, que se conservan vasos y poros! Estos árboles florecieron aproximadamente en el período cretáceo inferior de Europa, y todos ellos pertenecían a la tribu de los abetos. Era divertido oír a la gente del país discutir la naturaleza e las conchas fósiles por mí recogidas casi en los mismos términos usados hace un siglo en Auropa, esto es, "si eran o no piedras talladas así por la Naturaleza". Mi examen geológico del país extrañó bastante a los chilenos en general, que no podían convencerse de que no anduviera en busca de minas. Esto me ocasionó frecuentes molestias. Para hacerles comprender el objeto de mis exploraciones me pareció lo más fácil preguntarles cómo es que no se interesaban por estudiar los volcanes y terremotos, por qué unos manantiales eran calientes y otros fríos, por qué había tantas montañas en Chile y nin- [135] guna en La Plata [Argentina]. Estas sencillas preguntas satisficieron e impusieron silencio al mayor número; pero no faltaron algunos (como los pocos que en Inglaterra viven atrasados un siglo) que calificaron todas mis pesquisas de inútiles e impías, pues, a su juicio, bastaba saber que Dios había hecho así las montañas.

Recientemente se había publicado una orden mandando matar a todos los perros vagabundos, y vimos a muchos muertos en el camino. Habían rabiado gran número de ellos poco antes, y varios hombres habían sido mordidos y muerto en consecuencia. La hidrofobia se ha presentado en este valle en varias ocasiones. Es notable que tan extraña y terrible enfermedad aparezca de tiempo en tiempo en un mismo sitio aislado. Se ha obervado que ciertas aldeas de Inglaterra se hallan, análogamente, más sujetas que otras a esta plaga. El Dr. Unanúe afirma que la hidrofobia se conoció por vez primera en la América Central, y desde allí se propagó poco a poco hacia el Sur. Llegó a Arequipa en 1807, y, según se dice, la enfermedad atacó a algunas personas que no habían sido mordidas, como les ocurrió a unos negros por haber comido carne de un toro muerto de hidrofobia. En Ica el número de víctimas se elevó a 42. La anfermedad se presentó entre los doce y noventa días después de la mordedura, y en todos los casos se siguió invariablemente la muerte a los cinco días. Después de 1808 siguió un largo período en que no se tuvo noticia de ningún atacado. Habiendo hecho indagaciones en Tasmania y Australia, averigüé que allí no se conocía tal enfermedad; y Burchel dice que durante los cinco años que estuvo en el Cabo de Buena Esperanza nunca oyó hablar de caso alguno. Webster asegura que en las Azores no se ha presentado nunca esa infección, y lo propio se dice con respecto a las [136] islas Mauricio y santa Elena (1). En lo tocante a tan extraña enfermedad, quizá pudiera recogerse una información útil considerando las circunstancias en que se presenta en climas distantes, porque es improbable que se haya llevado a ellos un perro ya mordido y contaminado.

Por la noche llegó un desconocido a la casa de don Benito, y pidió permiso para dormir allí. Contó que llevaba diecisiete días dando vueltas por las montañas a causa de haberse extraviado. Había salido de Huasco, y estando acostumbrado a viajar por la Cordillera, creyó no encontrar dificultad en seguir la ruta de Copiapó; pero no tardó en verse envuelto en un laberinto de montañas, del que no pudo salir. Algunas de sus mulas se habían despeñado en los precipicios, y él mismo se había hallado en trances apuradísimos. Lo que más le atormentó fué no saber dónde hallar agua en las hondonadas; de modo que le fué preciso seguir bordeando las sierras centrales.

Regresamos valle abajo, y el 22 llegamos a la ciudad de Copiapó. La parte inferior del valle es ancha y forma una hermosa llanura, como la de Quillota. La ciudad ocupa un considerable espacio de terreno, pues cada casa tiene un huerto; pero es un sitio incómodo y las viviendas están mal provistas de muebles. Todo el mundo parece preocuparse únicamente de hacer dinero para emigrar después lo antes posible. Los habitantes, sin excepción, se hallan, directa o indirectamente, interesados en minas, y no se habla de otra cosa que de ellas y de minerales. Los víveres, de todas las clases, se venden carísimos, porque la ciudad dista del puerto 18 leguas y los carros del país llevan altos precios por los transportes. Un p0llo cuesta cinco o
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(1) Observaciones sobre el clima de Lima, pág. 67; Viajes de AZARA, vol. I, pág. 381; Viaje de ULLOA, vol. II, pág. 28; Viajes de BURCHELL, vol. II, pág. 524; Description of the Azores, de Webster, pág. 124; Voyage á l'Isle de france, par un Officier du Roi, tomo I, pág. 248; Description of St. Helena, pág. 123.


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seis chelines; la carne es casi tan cara como en Inglaterra; la leña, o más bien los palos, se llevan en borricos desde una distancia de dos y tres días de camino al interior de la Cordillera, y el pienso de las caballerías cuesta un chelín diario; todo esto, para Sudamérica, es prodigiosamente exorbitante.

26 de junio
Alquilé un guía y ocho mulas, que me llevarán a la Cordillera en una dirección diferente de la de mi última excursión. Como el país estaba enteramente inhabitado y el terreno era yermo, llevé carga y media de cebada mezclada con paja. A cosa de dos leguas más arriba de la ciudad, un ancho valle, llamado el "Despoblado", arranca del que nosotros habíamos seguido. Aunque es un valle de grandísimas dimensiones, que conduce a un paso de la Cordillera, está completamente seco, exceptuando tal vez unos cuantos días en los inviernos muy lluviosos. Las pendientes de las montañas apenas estaban cruzadas por barrancos, y el fondo del valle principal, lleno de cascajo, presentaba una superficie alisada y rasa, casi horizontal. Por este lecho de grava jamás debió de correr ningún torrente considerable, porque de otro modo se hubiera formado un cauce encajado, como en todos los valles meridionales. Apenas me cabe duda de que este valle, como los mencionados por los que han viajado por el Perú, fué dejado en la forma que ahora le vemos por las olas del mar, en tanto la tierra se elevaba lentamente. En un sitio donde el Despoblado se unía con una barranca (que en cualquiera otra cadena se hubiera llamado un gran valle), observé que su lecho, aunque compuesto sólo de arena y lavas, era más alto que el de su tributario. Un mero riachuelo, en el período de una hora, hubiera abierto un canal; pero saltaba a la vista que habían pasado largas edades sin que el tal riachuelo hubiera corrido por allí. Era curioso contemplar la mecánica, si cabe esta expresión, del drenaje, perfectísima en todos sus porme- [138] nores, pero sin el menor indicio de haber funcionado. Apenas habrá quien no haya observado que los bancos de cieno dejados por las mareas al retirarse imitan en miniatura un país con sus colinas y cañadas, y aquí tenemos el modelo original en rocas, formado al paso que el continente se elevaba durante la retirada seculra del océano, en lugar de verificarseentre el flujo y reflujo de las mareas. Si en los bancos de cieno, después de secos, cae un chubasco, se ahondan las líneas poco profundas de excavación anteriormente formadas, y lo mismo pasa con las lluvias caídas por espacio de siglos sobre los bancos de roca y el suelo que llamamos un continente.




Seguimos caminando hasta después de obscurecer, en que llegamos a una barranca lateral, con un pequeño pozo, llamado "Agua Amarga". Realmente, el agua merecía este nombre, porque, además de salina y pútrida, tenía un amargor repugnante; de modo que nos fué imposible beberla no siquiera en infusiones de te o mate. Calculo que la distancia desde el río de Copiapó a este sitio era al menos de 25 a 30 millas inglesas, y en todo el trayecto no había ni una sola gota de agua, mereciendo el país el nombre de desierto, en el sentido más estricto. En este desierto, casi a medio camino, pasamos por algunas antiguas ruinas indias cerca de Punta Gorda. También advertí en algunos de los valles que parten del Despoblado que había dos montones de piedras un poco apartados y dirigidos como si señalaran las bocas de estos vallecitos [apachetas]. Mis compañeros no supieron decirme nada sobre ellos, y a mis preguntas contestaron con su imperturbable "¿quién sabe?".


Observé esas ruinas indias en varias partes de la Cordillera, siendo las más perfectas de todas las de Tambillos, en el paso de Uspallata. Vense en ellas conjuntos de cuartitos cuadrados agrupados en divisiones distintas; todavía se conservaban algunas de las anetradas, cuyo dintel era una losa de piedra, atrave- [139] sada a la altura de unos tres pies. Ulloa ha hecho notar que las puertas de las antiguas viviendas peruanas eran muy bajas. Estas construcciones, cuando estaban íntegras, debieron de ser capaces de contener gran número de personas. La tradición refiere que se usaron para sitios de descanso de los Incas cuando cruzaban las montañas. Se han descubierto restos de casas indias en muchas otras partes, donde no parece probable que se usaran con el fin antes indicado, y siempre donde la tierra es manifiestamente impropia para toda clase de cultivo, como sucede cerca de Tambillos o en el Puente de los Incas o en el Paso de Portillo, en todos los cuales vi ruinas. En la barranca de Jajuel, cerca de Aconcagua, donde no hay paso, me dieron noticias de restos de casas situadas a gran altura, en una región extremadamente fría y estéril. Al principio imaginé que esos edificios habrían sido lugares de refugio, construídos por los indios al llegar por vez primera los españoles; pero posteriormente me he sentido inclinado a suponer que ha debido de sobrevivir un pequeño cambio de clima.


En esta parte septentrional de Chile, dentro de la Cordillera, se dice que las antiguas casas indias son especialmente numerosas; cavando entre las ruinas se hallan frecuentemente trozos de géneros de lana, instrumentos hechos de metales preciosos y mazorcas de maíz; un curioso regalo que me hicieron fué el de una punta de flecha, de ágata, y precisamente de la misma forma que las usadas todavía en Tierra del Fuego. Me consta que los indios peruanos suelen habitar actualmente en las partes más elevadas y estériles; pero en Copiapó me aseguraron hombres que han pasado la vida viajando al través de los Andes que había muchísimas casas a grandes alturas, cercanas a las nieves perpetuas y en lugares donde no hay pasos ni la tierra produce absolutamente nada, ni hay tampoco agua. A pesar de ello, la opinión de la gente del país --si bien no aciertan a explicarse las circunstancias apun- [140] tadas-- es que, juzgando por el aspecto de las casas, los indios deben de haberlas usado como residencias. En este valle de Punta Gorda, los restos de esas edificaciones se componen de siete u ocho cuartitos cuadrados, de forma semejante a los de Tambillos, pero construídos principalmente de un barro cuya resistencia no saben dar al de hoy ni los habitantes de aquí ni, según Ulloa, los del Perú. Estaban situados en el sitio más visible e indefenso, en el fondo plano del ancho valle. Los manantiales y las corrientes de agua más próximas distaban de tres a cuatro leguas, y, con todo eso, ni eran buenos ni abundantes. El suelo no producía absolutamente nada; de modo que en vano busqué algún liquen adherido a las rocas. Al presente, contando sólo con las bestias de carga para el transporte, no podría explotarse aquí con provecho una mina, a no ser que fuera muy rica. Y, no obstante, ¡los indios escogieron antiguamente este sitio para fijar en él su residencia! Si en el día de hoy cayeran al año dos o tres chubascos, en lugar del único que ahora cae, probablemente se formaría un arroyuelo en este gran valle, y entonces, por un sistema de riego como el que en lo antiguo supieron aplicar tan bien los indios, el suelo produciría fácilmente lo necesario para sostener unas cuantas familias.


Tengo pruebas convincentes de que esta parte del continente sudamericano se ha elevado cerca de la costa, al menos, de 400 a 500 pies, y en algunas partes, de 1.000 a 1.300, desde la épocaen que vivían las conchas existentes, y más adentro la elevación ha sido mayor probablemente. Como la peculiar aridez del clima es a todas luces consecuencia de la altura e la Cordillera, puede tenerse la seguridad casi completa de que antes de las últimas elevaciones la atmósfera no estuvo tan completamente desprovista de humedad como ahora, y, además, habiendo sido gradual la elevación, lo propio ha ocurrido con el cambio de clima. En este supuesto de un cambio de clima pos- [141] terior a la época en que dichas construcciones estuvieron habitadas, las ruinas deben de ser antiquísimas, y, por otra parte, no creo que su conservación ofrezca dificultad de ningún género en el clima chileno. También es preciso admitir en tal hipótesis (y ésta es quizá una dificultad mayor) que el hombre ha habitado en Sudamérica durante un período inmensamente largo; tanto más cuanto que todo cambio de clima causado por la elevación del país ha debido de ser extremadamente gradual. En Valparaíso, en los últimos doscientos veinte años, el terreno se ha elevado algo menos 19 pies; en Lima, una playa ha subido con seguridad de 80 a 90 pies en el período indio-humano; pero tan pequeñas elevaciones hubieran modificado en muy escasa cantidad la marcha general de las corrientes atmosféricas portadoras de humedad. El doctor Lund, sin embargo, halló esqueletos humanos en las cuevas del Brasil, cuyo aspecto le indujo a creer que la raza india ha existido en Sudamérica durante un vasto lapso de tiempo.


Estando en Lima conversé sobre estos asuntos (1) con Mr. Gill, ingeniero civil, que había visto una gran parte del interior del país. Me dijo que por su mente había pasado muchas veces la sospecha de un cambio de clima, pero que, a su juicio, la mayor parte del terreno, incapaz ahora de cultivo y cubierto de ruinas indias, había quedado reducido a tal estado por el deterioro de los canales de riego, construídos antiguamente por los indios en tan prodigiosa escala, y que al fin se inutilizaron a causa del abandono o por movimientos subterráneos. Conviene mencionar aquí que [142]
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(1) TEMPLE, en sus viajes por el Alto Perú o Bolivia, hablando del trayecto de Potosí a Oruro, dice: "Vi muchas aldeas o viviendas indias en ruinas hasta en las cumbres mismas de las montañas, signos evidentes de haber existido una antigua población en lugares donde ahora todo es desolado." Análogas observaciones hace en otro lugar; pero no puedo decir si esta desolación ha sido causa por la falta de habitantes o por las condiciones del terreno, profundamente alteradas.


los peruanos llevaron realmente sus aguas de riego por túneles abiertos al través de montañas de sólida roca. Dicho ingeniero me dijo que había prestado sus servicios profesionales en el examen de uno de ellos, y vió que el paso era bajo, estrecho, tortuoso y de anchura varia, pero de longitud muy considerable. ¿No es asombroso que hayan emprendido tales obras hombres que no conocían el uso del hierro ni el de la pólvora de cañón? Mr. Gill me citó también el caso interesantísimo, y sin semejante a lo que yo sé, de una perturbación subterránea que alteró el drenaje de una región. Viajando de Casma a Huaraz (no muy lejos de Lima), halló una llanura cubierta de ruinas y señales de antiguo cultivo, pero no del todo estéril. Cerca de ella se veía el cauce seco de un río considerable, del que antiguamente se había tomado el agua para el riego. Nada indicaba en él, al parecer, que el río no hubiera corrido por su lecho años atrás; en unos puntos había capas de arena y grava; en otros la roca sólida se había desgastado, hasta formar un espacioso canal, que en cierto sitio tenía 40 pies de ancho por ocho de profundo. Es evidente que al seguir el cauce de una corriente agua arriba habrá que ascender siempre, con una inclinación mayor o menor, y de ahí que Mr. Gill quedara asombrado cuando, al caminar, por el lecho de este antiguo río, hacia su origen, hallóse bajando de pronto por la pendiente de una cuesta con una caída perpendicular de 40 ó 50 pies. Aquí tenemos la prueba inequívoca de un desnivel formado por la elevación del suelo en dirección transversal al antiguo cauce de una corriente. Desde el momento en que se realizó tal fenómeno, el agua hubo de retroceder y dar origen a un nuevo canal. Y a partir de ese momento, la llanura inmediata, privada de la corriente que la fertilizaba, se convirtió en un desierto.

27 de junio
Partimos de madrugada, y a eso del mediodía llegamos al barranco de Paypote, donde hay [143] un arroyuelo con escasa vegetación y unos cuantos algarrobos. Por haber combustible, se construyó antiguamente aquí un horno de fundición; al cuidado de él hallamos a un hombre solo, cuya única ocupación consistía en cazar guanacos. Por la noche heló intensamente; pero como teníamos leña en abundancia para lo hoguera que hicimos, lo pasamos tan cómodamente como al amor de una buena estufa.



[Fragmentos tomados de: Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo en el navío de S.M. "Beagle". Charles Darwin, 2 vols. Espasa-Calpe, Madrid 1940. Traducción de Juan Mateos]

viernes, 25 de octubre de 2013

1581: CARTA DEL FACTOR DE POTOSÍ JUAN LOZANO MACHUCA AL VIRREY DEL PERÚ

Una carta-relación del siglo XVI que evidencia las jurisdicciones en la costa del Pacífico de la época (Mar del Sur). Se trata de lo que hoy sería un hombre de negocios al virrey en Lima. En ella el empresario minero le informa acerca del "descubrimiento" de una serie de comunidades indígenas cuya riqueza había pasado desapercibida, acerca de la necesidad de "reducirlos" y hacer que paguen impuestos (integrados al mercado potosino ya estaban) y las jurisdicciones de la zona costeña del Pacífico ("son indios encomendados a Juan Velázquez Altamirano, vecino de La Plata"). Además de ser un documentos que registra la vida económica de la costa charquense (Bolivia), es de destacar la visión y planes minero-marítimos que el remitente propone al virrey para poblar la costa desértica de Atacama, además de confirmar otros planes y proyectos como el de auxiliar a los hombres de Pedro de Valdivia en la conquista de Chile desde Charcas (y resolver así el llamado problema Chiriguano). En realidad, la diplomacia chilena no ha inventado nada nuevo, sólo ha aplicado con sus vecinos las viejas prácticas del colonialismo español. 
 
No está demás hacer notar que esta carta, además, pone en evidencia el discurso evangélico-civilizador fue usado desde siempre como coartada empresarial. Recuérdese que una conquista era una sociedad, una empresa o negocio con porcentajes y socios que buscaban ganancias tras su participación en las guerras de conquista, que fue lo que sucedió con el esquema político empresarial chileno en 1879 y sus socios ingleses. La conquista, reducción de los pueblos y la explotación minera de la costa boliviana fue llevada a cabo por la avaricia de sus vecinos que la envidiaban, no por sus hombres de negocios.
 
Aquí, el valioso documento publicado por el americanista español Marcos Jiménez de la Espada (miembro de la Expedición Científica al Pacífico de 1862):
 
 

APENDICE III

Compónele una serie de documentos escogidos que no pueden considerarse como relaciones o descripciones geográficas escritas exclusivamente con ese objeto; pero llenos de datos tan interesantes y petinentes a las publicadas en este tomo y al fin del primero, que no vacilo en asegurar que su lectura ha de ser de tanto agrado y utilidad como la de aquellas a los que se dedican al estudio de las antigüedades del
Perú.




Mapa de América del Sur y las costas del Océano Pacífico en donde el Puerto de Cobija figura claramente. En la relación del texto francés el desierto de Atacama es considerado como el Perú simplemente, sin distinguir la Audiencia de Charcas o hacer diferencias entre el Alto o Bajo Perú. En este mapa como en otros, Copiapó es la frontera norte de Chile, por debajo del Trópico de Capricornio, como invariablemente figura en mapas, documentos y relaciones incluso desde el Incario, durante y luego de la conquista de Chile, su independencia y hasta bien entrado el siglo XIX, cuando se lleva a cabo la agresión injustificada bajo el pretexto de los 10 centavos de impuesto cobrado por el gobierno de Bolivia, en 1879. (Relation du voyage de la Mer du sud aux côtes du Chily et du Pérou, fait pendant les années 1712, 1713 & 1714, dédié à S.A.R Monsieur le Duc d'Orléans, Régent du royaume, par M. Frézier, ingénieur ordinaire du Roy. Ouvrage enrichi de quantité de planches en taille-douce. A Paris. Chez Jean-Geoffroy Nyon, Etienne Ganneau et Jacques Quillau, 1716.

 

CARTA DEL FACTOR DE POTOSÍ JUAN LOZANO MACHUCA AL VIRREY DEL PERÚ, EN DONDE SE DESCRIBE LA PROVINCIA DE LOS LIPES.

[1581]

Excmo. Señor: Por dos que tengo escritas a V.E. he suplicado fuese V.E. servido aguardar a que Pedro Sande fuese a informar a V.E. de algunas cosas importantes, y estando ya P.° Sande para se partir, la real Audiencia de La Plata invió por él por cierto negocio que contra él trata el fiscla sobre la herencia de su padre y sobre una negra que compró que estaba condenada a muerte; y visto esto, determinó ir en su lugar Diego Enrique Franco, ques el que esta dará a V.E., que ansimesmo estaba determinado de ir con Pedro Sande; y atento a esto, me será forzado alargarme en esta más de lo que lo hiciera yendo P.° Sande. Será V.E. servido de mandarme dar para ello licencia.

Habrá diez años, poco más o menos, que en el repartimiento de los Lipes, questá en la Corona real, como cincuenta leguas desta villa, se descubrieron muchas minas de plata y se comenzaron a registrar con mucha furia, y de la misma manera se dejaron de proseguir y labrar; y así se quedaron por entonces, diciendo ser la tierra mala y despoblada; y después, habiendo yo venido a servir a S.M. en estos oficios de fator y veedor de su real Hacienda, viendo lo mal que estos indios pagaban su tasa, traté con Tomás de Ibarra, alguacil de Hacienda real, cerca de la orden que se podría tener para la cobrar; porque se decía que eran indios belicosos y que estaban cerca de indios de guerra y no se sufría apretallos, porque no se alzasen. Tomás de Ibarra se ofresció a ir, e yo le ayudé para ello, y entender lo que en esto había, y así lo puso en ejecución, llevando tres o cuatro amigos consigo y recaudos de oficiales reales para cobrar la tasa; y habiendo ido allá, entendió que los indios eran muy ricos y que podían pagar a S.M. mucha más tasa, y que no eran belicosos como se decía, sino muy al contrario; y a él le pareció la grangería de las minas tan bien, que compró una y pidió otra por despoblada, de que ha sacado metal muy rico.

Y esto fue causa de que otra mina que Su Majestad tenía cerca de la de Ibarra, se arrendase por tres años a la mitad del metal que se sacase libre de costas y más doscientos pesos en los tres años, y el que la arrendó ha ganado más de tres mill pe- [60] sos ensayados en hacer traspaso del arrendamiento. Y entendida esta noticia que me dió el Tomás de Ibarra, rogué a Pedro Sande que tomase trabajo de llegarse a ver aquellas minas y hiciese algún ingenio con que les desaguase --porque estaban llenas de agua--, por ser hombre ingenioso y general en muchas cosas; y que asimismo entendiese todo lo que había en la tierra y la dispusición della muy en particular, ofreciéndole que procuraría se le gratificase su trabajo; y que se llegase al asiento de Porco a ver las minas que Su Majestad allí tiene, para darme relación de todo. Púsolo en ejecución, fué a Porco, y de su ida resultó descubrirse cierto arrendamiento que estaba hecho de una mina de S.M., y díceme que aquellas minas de Porco están muy llenas de agua y conviene desaguarlas.

Fue a los Lipes, donde estuvo cuatro o cinco meses viendo y entendiendo la tierra y desaguando las minas que tenían mucha agua, y descubrió nueve vetas de plata en un cerro de Usloque, ques donde primero se descubrieron las minas que he dicho y donde se arrendó la de S.M., como verá V.E. en particular por la manifestación y relación que desto me trajo, que es la que se sigue.

El repartimiento de los Lipes está en Corona de S.M.; terná de box el contorno y término de lo que intitulan los Lipes, trescientas leguas, y habrá como cuatro mill indios aimaraes, antes más que menos, y éstos están por reducir, divididos en muchas partes y pueblos muy distintos y apartados unos de otros en las poblaciones siguientes: Colcha, que es el pueblo donde reside el sacerdote, y el pueblo de Chuquilla y Queme, Cheucha, Becaya, Ojas, Tuca, Palas, Patana, Abana, los cuales son pueblos principales de dicho distrito, y sin éstos habrá otros cien pueblezuelos de a 10, 20, 30, 50 indios. Y en este repartimiento y tierra de los Lipes, con ser tan grande, hay sólo un sacerdote, que es el P. Joan Mondragón, y no tienen suficiente dotrina, por estar tan divididos y apartados, que hay pueblos que están unos de otros 15, 20, 40, 50, 80 leguas y más, y esto es causa de que los indios vivan sin orden ni pulicía de ley natural ni evangélica, porque la mayor parte de todos ellos no son bautizados, ni se confiesan, ni tienen dotrina, ni participan de los sacramentos de la Santa Madre Iglesia.

Demás de estos cuatro mill indios, junto al cerro de Escala --que es el que agora Pero Sande ha descubierto y registrado en él las minas de plata contenidas en la manifestación que lleva Diego Enrique con las muestras y ensayes, y asimismo de otro cerro en que registró una veta Agustín de Mondragón, que se llama Corotono y está cuatro leguas de Usloque, junto al cerro de Escala. --hay cuatro pueblos de indios uros, que se llamam Pololo, Notuna, Horomita, Sochusa, questán a cuatro, y cinco, y siete, y diez leguas del dicho cerro de Escala, y todos éstos son de S.M. y no dan casi nada de tributo, porque jamás han sido visitados y por tener fama aquella tierra de inhabitable y los indios de pobres; por lo cual, y por no estar reducidos, se pierden y han perdido muchas almas, por carecer de doctrina evangélica, como está dicho.

Demás de los cuatro mill indios referidos, había en este repartimiento otros mill indios uros, gente pobre que no siembran no cogen y se sustentan de caza de guanacos y vicuñas, y de pescado y de raíces que hay en ciénagas, que llaman coroma; y con éstos se hacen pobres los cuatro mill aymaraes, porque siendo gente rica de ganados de la tierra y que cojen y siembran, y tienen contrataciones y rescates en esta villa de Potosí, Tarapacá y Atacama, y que funden muchos metales que sacan de las minas, se excusan de pagar tributo a S.M. a título de pobres, como los mill indios uros, que lo son verdaderamente, y podrían pagar muy descansadamente a S.M. cada un año doce mill pesos ensayados de tasa; y esto claramente se ha visto y entendido y se ve cada día; y lo principal a que fue Pedro Sande, por orden mía,fue a hacer esta averiguación, verificación y pesquisa de raíz, como lo ha hecho, con los mimso indios y por vista de ojos. Y asimismo me significa lo mucho que conviene al servicio de dios Nuestro Señor y al de S.M., el reducir todos estos indios en dos o tres pueblos, donde tengan comodidad de tierras y sementeras, y dotrina bastante.

Demás desto me ha advertido que los caciques lipes, como gente de más razón [61] y entendimiento que los demás indios, se sirven y aprovechan de los indios y los ocultan y aun venden unos a otros y cobran dellos la tasa, y se aprovechan della, y no la meten en la Caja real, y los propios indios se quejan desto.

Y ansimismo dice hay otros indios confinan con lo indios de guerra de Omaguacas y Casavindo, y tienen trato y comercio con estos lipes, los cuales están neutrales, que no son de paz ni de guerra, y entran en Potosí con nombre de indios lipes y atacamas con ganados y otras cosas de venta y rescate, y se podrían con facilidad allanar y reducir a nuestra Santa F Católica, y serían de mucho provecho, por estar cerca del cerro de Escala, y pagarían tasa a S.M., que será de mucho interés.

En el distrito de los Lipes hay otras muchas vetas de plata, cobre y plomo para artillería y munición, y salitre en cantidad para pólvora, de lo cual todo se puede sacar y hacer mucha suma para el servicio de S.M. y provisión deste reyno, por estar en parte y tierra tan cómoda para ello de leña, carbón y otros materiales, y aparejo para llevarlo a los puertos donde V.E. viere que conviene más al real servicio.
Asimismo, en todo el distrito de los Lipes, en las casa y rancherías de los indios hay hornillas de fundir y afinar plata y muchas guairas en los cerros, y todos en general se ocupan en beneficiar y sacar plata, y no se sabe de las vetas de donde se saca, lo cual se sabría con facilidad si la dicha tierra se poblase y hollase de españoles.

Estos indios son extremadamente viciosos en comer coca y tienen de gasto ordinario della cada año más de diez mill pesos ensayados; porque todo el rescate que tienen en esta villa de Potosí es llevar coca solamente a su tierra, aunque es gente que no se emborracha ni acostumbran a beber chicha, por no ser la tierra dispuesta ni aparejada para dar maíz.

Parece que al tiempo que se hizo la visita general por el señor don Francisco de Toledo, no se visitaron ni redujeron estos indios lipes, por tener fama de tierra pobre y cercanos de los de guerra, y porque dos caciques dellos se presentaron en esta villa ante el señor don Francisco de Toledo, haciéndole presente de una plumas de avestruces y unas camisetas de unos animalejos terrestres que llaman chincillas y significándole ser gente tan pobre, que no alcanzaban sino aquello que le presentaban; y así el día de hoy traen por refrán los dichos indios, que "dos indios engañaron a un visorrey"; y paresce haber sido la voluntad de Dios, para que de mano de V.E. se haga esta redución y descubrimiento y un efeto de tanto servicio de Dios Nuestro Señor y de aumento de la real Hacienda y bien a los naturales, [que] estando en pulicía y teniendo dotrina, vivirán más xpianamente y conforme a razón y serán más ricos.

El valle de Atacama está de los Lipes 40 leguas; son indios encomendados a Juan Velázquez Altamirano, vecino de La Plata, y si V.E. acomodase en otra cosa al Juan Velázquez, de lo cual él holgaría de buena gana, porque no le dan de provecho más que mill pesos mal pagados cada año, se podrían poner estos indios atacamas en la Corona real y reducirse en uno o dos pueblos, que serán hasta dos mill indios; demás del tributo que darían a S.M., se podrían labrar muchas minas de cobre que hay en aquella comarca, en especial en el mismo puerto de Atacama, a la lengua del agua y partes donde con sinceles se podrá cortar el cobre fino, como V.E. o verá por la muestra que lleva Diego Enrique.

En la ensenada de Atacama, ques donde está el puerto, hay cuatrocientos indios pescadores uros, que no son bautizados ni reducidos ni sirven a nadie, aunque a los caciques de Atacama dan pescado en señal de reconocimiento. Es gente muy bruta, no siembran ni cojen y susténtanse de sólo pescado, y están juntos a esta veta del cobre, y así con estos indios y con los atacamas se podría labrar esta veta y sería de gran provecho a S.M. por estar junto al puerto y poderse llevar cobre por todo el reino y a España por el Estrecho (1). En este puerto es donde dió
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(1) Procedente de estas minas existe en el gabinete de Historia Natural de Madrid un enorme grano de cobre nativo y en parte cristalizado. Pesa algunos quintales y fue obsequio del cónsul de España en Cobija, señor Insausti, a la comisión de naturalistas españoles que viajó por América durante los años de 1862 a 1865.

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carena a su navío e hizo su lancha el inglés Francisco [Drake], por ser de los mejores puertos que esta mar tiene. Será esta ensenada de veinte leguas, y en ella se ofrece Pedro Sande a que se cojerá mucho ámbar, que ahora se la comen los pajaros, y dará para ello industria.

Podríase compeler a los indios de Atacama que diesen mantenimientos a estos indios que allí trabajasen, tasándolos a moderados precios, conforme a la dispusición de la tierra, atento que no tienen saca dellos a ninguna parte, y tasando los jornales de los indios conforme a esto, porque de otra manera no se podrá conseguir este buen efeto.

Y desta manera se podrá dar en muchas minas de oro y plata y otros metales, porque los hay en la tierra; y es fama común que los caciques principales las tienen oculto (así), a fin de que los españoles no les entren en sus tierras y porque el Diablo se lo aconseja; y para esto sería necesario tener siempre en Potosí o en la ciudad de La Plata dos o tres caciques de los principales en depósito y reenes, hasta que esté bien ebntablado, por ser indios belicosos y mal impuestos.

Y con estos indios de Atacama y contorno del lapis-azul y jaspe de colores diferentes y negros y amarillo, turquesas (1) finas y granates y otras diferencias de piedras de poco valor y mucho; u asimismo en Tarapacá hay algunas cosas destas y alumbre muy rico.

Podríase abrir camino desde el asiento de Escala a Copiapó de Chille por la cordillera, y hay agua y pasto y mucho ganado vacuno, que vale a peso cada novillo y vaca en Chille. Demás del provecho que seguiría en traer y sacar el dicho ganado, sería en traer y sacar el dicho ganado, sería de grandísimo provecho descubrir este camino por la cordillera a Chille, porque se excusaría el despoblado que hay a Chille deste Atacama a Copiapó, porque en él no hay el recaudo que habría por las vertientes de la cordillera, donde Pedro Sande dice se abrirá camino y se ofrece a lo abrir.

Asimismo en el término y contorno de Tarapacá, ques desde el puerto de Pisagua e Hiquehique, donde hay indios uros pescadores, hasta el puerto de Loa, hay muchas minas de plata y oro, cobre y plomo, alumbre, acije [aceche, caparrosa] y otros metales. Y el inga pretendió echar el río de Mauri, que es en la cordillera, al valle del Algarrobal, ques junto a Tarapacá, y cinco leguas del cerro que llaman Asino, donde labró el inga y Lucas Martín Begaso, y Pedro Sande ha labrado y vístolo por vista de ojos; y este río intentó el inga echallo al Algarrobal dicho, y para ello rompió siete leguas de tierra y lo dejó como entraron los españoles en la tierra, y faltará por romper un cuarto de legua de la cordillera, que se podrá romper y abrir con costa de seis mill pesos ensayados; y sería de muy gran efeto echar este río para cultivar las minas, porque son muy ricas y es tierra fértil y abundante de comida; y si se echase este río, se podrían poblar dos o tres pueblos despañoles y reducir los indios de aquel disrtito; porque aunque se mandaron reducir en la visita general, no están todos reducidos y se podrían sacar más de mill indios más de los reducidos que están ocultos, y por ser tierra tan poco hollada despañoles no se han descubierto grandes riquezas que el inga labraba en ella. Y el repartimiento de los herederos de Lucas Martín Begaso es jurisdicción e la ciudad de Arequipa, y tendrá como dos mill indios aymares (así) y más de mill indios uros pescadores en el dicho distrito.

Hay de los Lipes a Tarapacá 30 leguas. Hay de los Lipes a Atacama 40 leguas.-- Hay de los Lipes a los Carangas 40 leguas.-- Hay a Potosí desde los Lipes 50 leguas.-- Hay desde los Lipes a Talina 35 leguas.-- Hay desde los Lipes a Tarija 40 leguas.-- Hay desde los Lipes a la tierra de guerra de los omaguacas 40 leguas.-- Hay de los Lipes a los indios cimarrones, que están hacia Omaguaca, 25 leguas.

Puédense proveer los Lipes de comida [63] de Tarapacá y de Atacama y de Talima y Tarija, y al presente se ha llevado de Potosí.

Y para que V.E. más en particular entienda lo dicho y casi será verlo por vista de ojos, lleva Diego Anrrique (así) la pintura y discreción de toda esta tierra.

Del contorno y tierras del Paraguay se podrían sacar con facilidad cuatro mill indios guaranís, gente muy belicosa y guerrera, porque son casi los indios del Brasil y hablan la propia lengua; y podríanse sacar de Tucuma, ques muy abundante de maíz y carne y vale poco; y con estos indios y con doscientos y cincuenta españoles se podría entrar a Chille con facilidad, y apretando a los indios del valle de Arauco y todos los demás que están de guerra, por la otra parte y por ésta, con facilidad se allanarían y se haría grandísimo servicio a Dios y a la magestad real; porque estos indios, pasando la cordillera, correrán todo el estado de Arauco en pocos días, porques gente de montaña y pelean con flechas y macanas, y es gente que jamás representa batalla, sino que dan los asaltos con muchas trasnochadas, en lo cual tienen grandísima ventaja a la gente de Chille. Y estos indios agora diez y siete años salieron con Nuflo de Chaves y el obispo de Paraguay y vinieron rodeando y allanando la tierra, antes que llegasen a Santa Cruz, más de ochocientas leguas, y pasaron por gentes muy belicosas y especial por la provincia que llaman Chiquitos, gente muy belicosa y que tiene yerba. Y estos guaraníes vencieron ya otros muchos hasta llegar a Santa Cruz; por manera que se tiene ya espiriencia desta gente.

De la parte donde se han de quedar estos indios S.M. no tiene ningún provecho de tasa ni de servicio de indios, ni aún de los españoles ni criollos; es gente muy buena para la guerra y buenos arcabuceros y hombres de a caballo y holgaran servir e esta jornada; y de Tucumán, como está dicho, se podrían proveer depósitos de comidas, pues las tienen de cosecha y valen tan poco y aquella tierra no da ningún provecho.

Siendo V.E. servido, yo me ofrezco entablar lo de los Lipes e ir a reducir todos aquellos indios conforme a lo que está dicho en esta relación y llevar la gente necesaria para ello, todo a mi costa y sin queme dé socorro alguno; y entiendo, mediante Dios, hacer en ello un señalado servicio a S.M. y a V.E., porque creo ha de ser tanta grosedad como este cerro, y holgaré en ocsa semejante emplear mi vida y hacienda. Y asimismo, siendo V.E. servido y paresciendo que es cosa conveniente, me ofrezco a entrar a socorrer a Chille con los indios arriba referidos, o sin ellos, como mejor paresciere convenir; porque como hombre que trajo el socorro pasado para aquel reino, deseo llevar este otro para lo allanar, porque como es cosa nueva acometerles por la parte del Pirú, hanlo de extrañar, y aunque les pese se han de allanar.

Con el talento que Dios me dió y con mi persona y hacienda, y con mis amigso y deudos, me ofrezco a servir en estas cosas; V.E., como quien tan bien entiende, será servido de mandar ver si conviene aceptar mi servicio y ofrecimiento, y remitiéndome a Diego Enrique en las demás particularidades que V.E. fuere servido saber, Nuestro Señor la Excma. persona de V.E. guarde por muchos años y en mayor estado acresciente. En Potosí, 8 de noviembre de 1581.

Pedro Sande es la persona que dió orden en hacer las lagunas desta villa conque muelen los ingenios de la ribera della muchos meses más de los que molieran., de que se sigue grandísima riqueza. --Excelentísimo señor. --De V.E. criado que sus excelentísimas manos besa, JOAN LOZANO MACHUCA.
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(1) Según mi amigo, el insigne americanista y geólogo W. Reiss, estas piedras no son las que Lozano creía, sino la sustancia volcánica denominada Sodalita.

(Original. --Bibl. Nacional; Mss. J. 58, fols. 144-146)


Relaciones Geográficas de Indias vol. II. Marcos Jiménez de la Espada. Madrid, 1967.
[pp. 59-63,]