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| Maris Pacifici (quod vulgo Mar del Zur) Quito, Perú, Charcas, Chili, Patagones. "Maris Pacifici by Abraham Ortelius. This map was published in 1589 in his Theatrum Orbis Terrarum. It was not only the first printed map of the Pacific, but it also showed the Americas for the first time." http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/4/4e/Ortelius_-_Maris_Pacifici_1589.jpg |
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martes, 16 de diciembre de 2014
Charcas, 1589: Maris Pacifici (Abraham Ortelius)
sábado, 12 de abril de 2014
Historia del Mar del Sur (u Océano Pacífico)
Aagustín Rodríguez González / historiador
Día 12/04/2014 - 15.45h
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abc
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Dos balleneros armados para contrarrestar las agresiones del inglés realizaron hechos que parecen fantasía
Dos balleneros británicos apresados fueron los únicos medios con los que el virrey del Perú pudo combatir los múltiples ataques de los corsarios ingleses que amenazaban rutas, naves y puertos por todo el Mar del Sur, hacia 1800. Armados con la artillería disponible (inferior a la de los barcos con los que iban a cruzarse) y repartiéndose los cien soldados disponibles: el «Orúe» dio caza a tres naves corsarias en un combate que merecería una película; y el «Cástor» abordó a uno y recuperó otra nave apresada de igual modo. Estos y otros hechos que parecen fantasía, pero son historia, en la nueva entrada del historiador Agustín Rodríguez González en el blog de ABC.
Cazando corsarios en “La Mar del Sur”
Publicado por Agustín Ramón Rodríguez González en abr 12, 2014
Corría
el año 1800, España estaba en guerra con Gran Bretaña y los marinos
británicos campaban a sus anchas por todos los mares del globo. En cada
lugar la amenaza era diferente, pero siempre presente, y así, en las
aguas de la “Mar del Sur”, las del Virreinato del Perú, se concretaba en
buques... Leer más | 1 Comentario
Barcos surcando los siete mares, plasmados en su historia.
Publicado por Andrea Zucas en mar 31, 2014
Sobre
el rojizo horizonte, la tarde cautiva las miradas pensantes.
Quizás en esos momentos de calma los hombres sabios dibujasen sus
aprendizajes del mundo que les rodeaba. En todas las superficies han
dejado grabada la geografía, en sus comienzos más atentos a... Leer más | 1 ComentarioBuceando en la historia de los mapas españoles…
Publicado por Andrea Zucas en mar 17, 2014
“Las
diferentes formas de representación disponibles para la ciencia se
adecuan en mayor o menor medida a las diferentes disciplinas según su
objeto de estudio, fines cognitivos, métodos de investigación y tipos de
problemas. Mientras unas disciplinas recurren... Leer más | 0 Comentarios“Un mar de soluciones” tecnológicas para la arqueología subacuática
Publicado por Javier Noriega en mar 16, 2014
Es un hecho que el hombre tiene que controlar la ciencia y chequear ocasionalmente el avance de la tecnología.
(Thomas Henry Huxley)
A proa y a popa se elevaban, a escasa altura, dos cabinas de paredes inclinadas y parcialmente cerradas por espesos vidrios... Leer más | 4 ComentariosHabla un náufrago del «Purísima Concepción» (1765)
Publicado por Jesús García Calero en mar 9, 2014
Otra
vez un naufragio digno de una película, en el que la supervivencia se
impone a un letal escenario. Y además, una historia que podemos conocer
por el testimonio directo de uno de los náufragos, que conserva el Museo
Naval en su Archivo; uno de los que pudieron... Leer más | 7 ComentariosUna modesta pero heroica victoria en 1898
Publicado por Agustín Ramón Rodríguez González en mar 9, 2014
Aunque
parezca imposible, también hubo victorias navales españolas en el
amargo 1898 de la guerra con los EE:UU., tan corta (de fines de abril a
mediados de agosto) como de resultados aplastantes. Por supuesto, se
trató de pequeños combates, no decisivos, pero que... Leer más | 2 ComentariosAndalucía sus trazos y sus vidas, mapas en el tiempo.
Publicado por Andrea Zucas en mar 2, 2014
Andalucía,
una secuencia de cartografía histórica.
Un paseo a través de una selección cartográfica de su territorio y del
mar Mediterráneo. Trazos del pasado, utilidades geográficas, mapas
navales, mapas temáticos.
Del pasado a la luz en expresión...Tomado del blog de arqueología naval Espejo de Navegantes: http://abcblogs.abc.es/espejo-de-navegantes/
domingo, 23 de marzo de 2014
Día del Mar, 135 años del enclaustramiento marítimo boliviano
Presidente ratifica demanda ante la CIJ y recuerda a Chile que estan pendientes el tema del Silala y el Lauca - La Razón
Infructuoso diálogo bilateral dio paso al juicio en la CIJ
6 ensayos para el retorno al Pacífico
La pérdida fue material y de identidad
La mentalidad usurpadora de Chile germinó en 1824
viernes, 21 de marzo de 2014
viernes, 17 de enero de 2014
Archivo (2008): artículo de la revista Forbes acerca del mercado del litio y su proyección en el mundo
En este ilustrativo artículo se puede evidenciar cómo los patrones se repiten. Como en los años previos a la invasión chilena de 1879, hoy se finge menosprecio al litio boliviano por su baja calidad comparado con el del vecino (regateo). En el siglo XIX los científicos y empresarios extranjeros fingían la misma indiferencia ante la enormidad de yacimientos de guano y salitre boliviano y el increíble abandono en que permanecían (resultado de las enormes dificultades de Bolivia para comercializar el producto, frenar la ola migratoria creada desde Chile e imponerse a la aridez del desierto de Atacama). En este artículo las reservas de litio de Uyuni no son mencionadas sino de manera marginal (le atribuye un tamaño y porcentaje menor en el mercado) y repite otra constante trágica en la historia de la vecindad: funcionarios públicos e intereses privados (familiares del dictador Augusto Pinochet involucrados). Amén de los grandes intereses y aliados externos a la región. (Franklin Farell Ortiz)
11/06/2008 @ 11:40AM
The Saudi Arabia of Lithium
Brendan I. Koerner
The gas engine made petroleum the world’s biggest commodity. The electric car could do the same for the third element on the periodic table.
Nothing grows in the heart of the Salar de Atacama. this ancient Chilean lake bed 700 miles north of Santiago may be the driest place on Earth, a wasteland strewed with salt-encrusted rocks that resemble cow pies. Annual rainfall on the salar (which in Spanish means "salt lake") rarely tops a few millimeters. The cloudless skies combine with the high altitude, 1.4 miles above sea level, to produce punishing solar radiation, capable of frying exposed flesh in minutes.
Humans would steer clear of the Salar de Atacama were it not for the precious brine that bubbles 130 feet below its surface. When first pumped from the ground, the brine looks like slushy, dirt-stained snow, of the sort that piles up on Manhattan sidewalks after a spring flurry. But when left to broil beneath the desert sun, the water in the brine slowly evaporates, leaving behind a yellowy mineral bath that could easily be mistaken for olive oil.
This greasy solution yields the substance that makes modern life possible: lithium. The lightest of all metals, lithium is the key ingredient in the rechargeable batteries that keep cell phones and laptops humming. Chile is the Saudi Arabia of lithium. According to the U.S. Geological Survey, this single ancient lake bed contains 27% of the world’s reserve base of the metal.
Until recently lithium was a minor commodity, used in small quantities by manufacturers of glass, grease and mood-stabilizing drugs. But demand has skyrocketed in recent years, as BlackBerrys and iPods have become middle-class staples. Between 2003 and 2007 the battery industry doubled its consumption of lithium carbonate, the most common ingredient used in lithium-based products.
The lithium bonanza may just be starting. Lithium-ion batteries are integral to the automobile industry’s plans to wean itself off fossil fuels. The hotly anticipated Chevrolet Volt, a plug-in hybrid car slated to debut in 2010, will use a lithium-ion battery alongside a 1.4-liter gas engine. Mercedes plans to roll out a hybrid version of its S-Class sedan in 2009 and will similarly rely on lithium-ion technology to produce superior mileage. Nissan is working with NEC to mass-produce lithium-ion batteries for hybrids, in hopes of churning out 65,000 per year by 2010.
Since a vehicle battery requires a hundred times as much lithium carbonate as its laptop equivalent, the green-car revolution could make lithium one of the planet’s most strategic commodities. The rush is on to find and develop new sources of it, a race that has mining companies scouring the globe’s remotest corners, from the high-altitude deserts of Chile and Bolivia to the wilds of northern Tibet. The prospectors seem undeterred by the possibility that lithium’s automotive heyday could be cut short by the cost and complexity of lithium-ion batteries. They prefer instead to focus on optimistic forecasts. Kevin McCarthy, a commodity chemicals analyst at Bank of America , sees the potential for double-digit annual sales growth for lithium carbonate at least through 2012.
Such rosy short-term predictions have investors swooning over Sociedad Química y Minera de Chile S.A., or SQM, the Chilean fertilizer and mining company that produces nearly a third of the world’s lithium carbonate and whose leather-skinned employees brave the Salar de Atacama for the sake of gadget lovers. In the past three years the Big Board-traded shares of SQM have climbed from $11 to $22. In the first six months of 2008 SQM reported a profit of $191 million, up 103% from a year earlier, on sales of $787 million, up 41%.
SQM is controlled by Julio Ponce Lerou, who heads Pampa Calichera, a Chilean investment group; he is also the ex-son-in-law of Augusto Pinochet, Chile’s military dictator for 17 years. But Potash Corp. of Saskatchewan has coveted SQM since at least 2002, and it now owns 32%, roughly the same amount as Ponce Lerou and the maximum allowable under SQM’s bylaws. Ponce Lerou controls SQM via a deal he struck with Kowa, a Japanese firm that owns 2% of SQM’s shares. But he has also had to take on a huge amount of debt to increase his stake in Pampa Calichera, which Standard & Poor’s placed on negative credit watch in July. That turmoil might open the door for Potash, which briefly seized control of SQM in 2005.
The lithium craze explains only a portion of Potash’s interest in taking over SQM. The Chilean company gets 58% of its revenue from fertilizers, compared to 11% from lithium. But it’s clear that investors are intrigued by SQM’s rapidly expanding operations in the Atacama desert. Chile boasts at least ten more salars that have yet to be explored for lithium reserves. If GM is right and drivers are willing to pay a steep premium for lithium-powered cars, SQM could be poised for a windfall.
But the lithium industry is still young, even embryonic. China, which produces 23% of the world’s lithium carbonate but most of it at a far higher cost than Chile does, recently started extracting brine cheaply from a Tibetan salar. This operation has already had an impact. When SQM’s lithium revenue fell 10% in the first quarter of 2008, the company blamed "the growing presence of Chinese producers."
SQM’s lithium fields are ringed by blindingly white knolls of magnesium chloride, a salty substance that looks suitable for skiing. These magnesium hills, the by-products of a neighboring potassium chloride plant, provide an excellent vantage point from which to view the rectangular lithium ponds that stretch out toward the dull-brown Andes. From atop the tallest of these snowy mounds, one can see dozens of rectangular man-made ponds, each one bigger than a hockey rink.
The plastic-lined ponds, arranged in neat grids, are filled with brine in various states of evaporation. Ponds awash in the freshest brine are tinged a brilliant turquoise; others, nearly ready for harvest, are richly yellow around the edges. Scarcely any human intervention is needed; the sun does all the work. After the brine reaches a lithium concentration of 6%, which takes not quite a year, it is pumped into tanker trucks and driven three hours west to a plant near the Chilean coast. There the solution is purified and dried until all that remains are crystals of lithium carbonate. These crystals are then granulated into the finished product coveted by battery manufacturers, a fine white powder resembling cocaine.
The solar energy keeps SQM’s costs to an estimated $1,260 per ton of lithium carbonate. It sells that ton for up to $12,000.
Lithium production wasn’t always this simple, or this cheap. For almost half a century, starting in the early 1950s, the world’s primary source of lithium was North Carolina, much of it from a mine in the town of Kings Mountain. The soft metal, vital to the military’s H-bomb program, was laboriously extracted from spodumene, a silicate mineral occasionally used as a gemstone. By the mid-1970s the U.S. was producing about 2,900 tons of lithium per year.
Around that same time an Exxon chemist named M. Stanley Whittingham was working on a novel rechargeable battery, one that volleyed lithium ions between anode and cathode. Whittingham’s design took advantage of the fact that lithium stores an unusually large amount of energy for its volume, making it ideal for portable electronics. Though Exxon failed to commercialize the technology, probably because it couldn’t easily eliminate the risk of fires, the engineering world realized that lithium might someday go places.
Foote Mineral, which owned the Kings Mountain mine, hoped to get the jump on the lithium boom by expanding to northern Chile, where desert brines were rumored to contain vast, cheaply obtainable amounts. In 1975 Foote signed an agreement with the Chilean government, then run by Pinochet, to explore the Salar de Atacama. Nine years later Foote began extracting lithium from a sliver of the lake bed. (The Foote subsidiary that worked the salar is now owned by Rockwood Holdings of Princeton, N.J., which continues to produce lithium on the tract.)
Newly wise to the desolate salar‘s value, Pinochet’s government decided to auction off the rest of the region’s mining rights. The American firm Amax (now part of Freeport-McMoran) won the bidding but didn’t develop the property. In 1992 Amax sold its rights to a former arm of the Chilean government that had recently been privatized and handed over to Pinochet’s then son-in-law, Julio Ponce Lerou.
Lithium’s boom had begun in earnest just a year before, when Sony launched its first generation of lithium-ion batteries for consumer electronics. By the end of 1991 Sony was making 100,000 a month. SQM began selling lithium carbonate in late 1996, and within a matter of weeks, lithium carbonate prices fell by a third, to $2,000 a ton. The American lithium industry vanished overnight.
Sidebar:
White Gold
Prices didn’t fully recover until 2002, as cell phones and laptops became affordable for millions of consumers. Since then prices have climbed steadily upward, especially for so-called battery-grade lithium carbonate, a powder with the finest particles and fewest impurities. Glass and ceramics makers pay $6,000 to $7,500 a ton for relatively chunky grades of lithium carbonate. Demand for the good stuff has been growing 20% to 25% a year. There’s no telling what will happen if and when lithium car batteries catch on.
Today’s hybrid cars have batteries in which nickel is the operative metal. Why might lithium displace it? Simply because it weighs less. A lithium-ion battery stores two to three times as much energy per pound as a nickel-metal hydride battery, says Charles Gassenheimer, chief executive of Ener1 , a New York firm that purchased Delphi Corp.’s lithium-ion battery business. (Lithium-ion batteries are very different from lithium batteries, which are not rechargeable and are used in things like hearing aids.)
General Motors ‘ long-awaited Chevrolet Volt, a compact car priced at around $40,000, will feature a 400-pound lithium-ion battery pack capable of holding 16 kilowatt-hours of energy. That’s 21 horsepower-hours. Doesn’t sound like much, but supposedly the Volt will be able to go 40 miles on battery power before needing a recharge from its small gas engine. With a full charge from a wall outlet, the car will go 100 miles for every gallon of gasoline burned. (At least if the driver behaves; read Lisa Margonelli’s "The Plug-In Paradox"
)
Other sickly automakers are focusing on purely electric vehicles. In September Chrysler announced that it was developing an electric Dodge capable of traveling 150 miles on a charge. Tesla Motors recently began selling its $109,000 all-electric Roadster, which contains a battery studded with 6,831 lithium-ion cells.
The U.S. Advanced Battery Consortium, a research organization funded by Detroit’s Big Three, opines that lithium-ion batteries will need to hold 40kwh of energy before electric-only vehicles are ready for mass commercialization. There is considerable debate as to how much lithium carbonate is required per kwh in a lithium-ion battery, but 3.1 pounds is one common estimate that’s in line with calculations from Argonne National Laboratory. If you use that rule of thumb, a mass-market electric car will require 124 pounds of lithium carbonate.
Only 102,000 tons of lithium carbonate were produced in 2007, and only about a quarter went into batteries of any kind. SQM forecasts that global production will rise to 176,000 tons by 2018, 10% of which will be for automobiles, enough for 284,000 electric-only vehicles. That doesn’t even account for demand from future hybrids using lithium batteries. The Freedonia Group, a market research firm, has forecast that worldwide hybrid sales will hit 4.5 million vehicles in 2013. There’s quite a gap here.
William Tahil, the founder of Meridian International Research, a technology consultancy in Martainville, France, has argued that there simply isn’t enough economically recoverable lithium on the planet to support the auto industry’s ambitious plans. Tahil estimated that only 4.4 million tons of the world’s lithium resources can be extracted without prohibitive cost, a supply he believes will be quickly exhausted if lithium-ion batteries become a staple of next-generation cars.
Tahil reserves particular skepticism for SQM. The company states that it has already discovered 5.7 million tons of lithium in the Salar de Atacama and that only 45% of its lake-bed claim has been explored. But Tahil, who is not a geologist, scoffs at that assessment; he believes that the brine starts to run out below 130 feet under the salar.
"You have a mother lode, where [the brine] is excellent quality, and every time you put the pick in you come out with a nugget. But the further out from the mother lode, you have to start panning. It takes more work." By Tahil’s estimate the Chileans may have already exhausted half of the salar‘s mother lode.
Tahil’s controversial "peak lithium" argument has been vigorously disputed by metal suppliers and automakers. Argonne National Laboratory has stated that although "significant market penetration by [electric vehicles] with Li-ion batteries would perturb the market and require expansion of imports or U.S. production … long-term supply should not be a major concern."
R. Keith Evans, a geologist who has worked in the lithium business since the 1970s, has been Tahil’s most vehement critic. In a rebuttal to Tahil published in March, Evans pegged global reserves of lithium carbonate at 165 million tons. He also argued that if demand spikes as anticipated, higher prices will make it cost-effective to extract lithium from clay and wastewater.
"Well, geez, it’s only the 33rd most abundant element in the world," says Ener1′s Gassenheimer. "We’re quite certain the world will not run out of lithium."
Toyota is less sanguine. According to published reports Toyota originally planned to use a lithium-ion battery in its 2009 Prius, but decided to stick with nickel-metal hydride (the company denies ever fully committing to lithium-ion). "The future supply of lithium will not be able to sustain both the exponential growth in batteries for consumer electronics and a large automotive battery demand," says Jaycie Chitwood, environmental strategy manager for Toyota’s advanced technology group.
Toyota is also skeptical over lithium-ion technology’s long-term viability. Bill N. Reinert, national manager for Toyota’s advanced technology group, predicts that lithium-ion batteries will be in vogue for only about a decade, after which the auto industry will switch to a lighter, more affordable solution–perhaps fuel cells or an as yet untested battery chemistry. "If people want an electric vehicle that goes 200 miles but doesn’t cost $100,000, that’s not lithium, that’s something else," says Reinert.
"Lithium-ion batteries are still not usable from our perspective," Honda President Takeo Fukui told Automotive News last March. The 2010 Honda Insight, another much-anticipated hybrid, will sport a traditional nickel-metal hydride battery.
The thirst for lithium carbonate will continue to send miners to inhospitable locales. FMC, the corporate descendant of Foote Mineral, mines lithium at the ominously named Salar de Hombre Muerto in Argentina’s mountainous northwest. Rincon Lithium, a subsidiary being sold off by Admiralty Resources, is set to step up production in the nearby Salar del Rincón.
The continent’s most tempting prize is the Salar de Uyuni, in the southwestern corner of Bolivia. The lake bed is said to contain even more lithium than Atacama. In September an investment company controlled by French industrialist Vincent Bolloré announced plans to mine lithium in Bolivia; that lithium would be used to produce the so-called BlueCar, an electric vehicle that Bolloré is developing with the Italian design firm Pininfarina. But the brine beneath the Salar de Uyuni is tainted with a lot of magnesium and will be expensive to purify.
SQM has a permit to extract enough lithium to produce 66,000 tons of lithium carbonate per year but can always apply for permission to go beyond that figure. "Chile’s government at the national and regional levels is very pro-mining," says Christopher Ecclestone, a mining analyst for Hallgarten & Co. "It’s in the blood."
For the moment SQM is waiting to see if the Chevy Volt is a hit. The company has launched a new advertising campaign that features the sunny slogan "Lithium: Driving Us to the Future." But SQM had better hope that automakers like Toyota don’t drive right past lithium-ion technology en route to the Next Green Thing.
Publicación original: Revista Forbes
http://www.forbes.com/forbes/2008/1124/034.html
jueves, 16 de enero de 2014
El litio, ¿nueva impostura de Chile & Cia.?
La impostura ha sido la estrategia tradicional de las elites gobernantes de Chile en su expansionismo empresarial-militar. En 1843 creó del departamento de Atacama para iniciar su política expansionista (chilenización) sobre el territorio de Bolivia en el océano Pacífico; en 1866 consolidó esta estrategia obteniendo de Bolivia el reconocimiento de derechos sobre el territorio colonizado mediante la adulación y la obtención de la voluntad del tirano Mariano Melgarejo, quien a título de una alegre e incierta integración económica de espíritu americanista y bajo una dudosa doctrina de liberalismo económico le firmó un tratado de límites, todo ello bajo los efectos del alcohol y a cambio --entre otras cosas-- del nombramiento de general de las Fuerzas Armadas de Chile. Historiadores bolivianos consideran hoy este tratado un documento del reconocimiento chileno a la soberanía marítima de Bolivia, que la posición extrema e intransigente adoptada por la administración de Sebastián Piñera ha desconocido de manera sorda. (El origen espurio de los derechos chilenos sobre el territorio usurpado a sus vecinos Bolivia y Perú se evidencian hoy en las dificultades que sus diplomáticos tienen para documentar su posición ante la Corte Internacional de La Haya.)
Por si acaso alguien considera esta política de impostura una historia añeja y superada, se debe recordar que recientemente cortes de justicia en Europa y El Salvador reconocieron la marca de origen del pisco peruano que Chile reclamaba como suyo, cerrando así otro episodio más en el historial de derechos comerciales usurpados en que Chile ha basado los conflictos con sus vecinos.
En este contexto, es conveniente recordar el caso del litio en Bolivia, país militarmente insignificante para el descomunal armamentismo de su vecino y que posee el 90% de las reservas mundiales. Las notas periodísticas que publico a continuación son otra muestra más de cómo "una mano invisible" desde Chile viene alimentando ante la opinión pública local y ante la comunidad internacional otro nuevo malentendido (distorsión) con respecto a la posición de Chile en el mercado del litio (impostura). Ayudado por el establishment mediático (revista Forbes, por ejemplo), el viejo esquema de alianzas empresariales que dió origen a la invasión chilena de territorio de Bolivia parece repetirse. La lectura que hacen analistas chilenos influyentes, tan tradicionalmente desdeñosa con los vecinos como "providencialista", confirman lo pertinente del llamado boliviano al diálogo y la negociación ante la justicia internacional de La Haya para resolver la situación de creciente desventaja que su encierro marítimo y confinamiento le viene creando a su desarrollo económico y prosperidad. (Franklin Farell Ortiz)
Del blog Chile-Hoy
(jueves, septiembre 10, 2009)
http://chile-hoy.blogspot.com/2009/09/cbs-chile-la-arabia-saudita-del-litio.html
CBS: Chile, la Arabia Saudita del Litio
[video no disponible]
La batería de un celular contiene 30 gramos de litio. Una batería de vehículo híbrido o eléctrico, demanda 9 kilos. La demanda mundial por el litio está por explotar. Este año Mercedes Benz lanzará al mercado su primer automóvil híbrido, otras 6 automotrices le seguirán. Hoy, Chile posee las mayores reservas comprobadas mundiales de este mineral, y abastece el 50% de la demanda del mundo. Las mayores acumulaciones de litio se encuentran en Chile, Bolivia y Argentina (aunque en los dos últimos países se explota escasamente, por la falta de seguridad jurídica e inestabilidad). Una demanda energética en aumento, sostenida por el litio, promete convertir al altiplano en un nuevo "medio oriente petrolero". Un punto estratégico de interés mundial. Los medios internacionales ya se refieren a Chile como la Arabia Saudita del litio."
La Opinión (Chile)
Chile, la Arabia Saudita del Litio
Chile, por extraño sortilegio o tal vez por premio a tanto terremoto, aluvión o erupción volcánico; recibe de Dios o la Pachamama cada 100 años regalos. Primero el Salitre, luego el Cobre y hoy el Litio.
Por Edgardo Lovera
20 de Febrero, 2012 11:02
Sin embargo, nuestros gobernantes han estimado con una vision tercer mundista, que es preferible entregar la gestión, el desarrollo y la extracción de esas riquezas a extranjeros. En nada quedan los discursos de modernidad y solidez financiera de nuestra macroeconomía, al momento de emprender desafios estratégicos. El cambio de actitud, o tiene fundamento en un temor al emprendimiento o en una apuesta a ocupar cargos en nuevos consorcios internacionales.
Pero, es el litio tan relevante?
La revista Forbes, ícono del sistema reinante, tituló en su edición de noviembre del 2008 un artículo referido al Litio
"The Saudi Arabia of Lithium" . El artículo, más allá de hablar del desarrollo de las pilas y la baterías en el mundo automotriz y de la informática, declara que Chile esta ad portas de sufrir la transformación que sufrio Arabia Saudita con el Petróleo.
Recordemos que Arabia Saudita, se incorporó al inconsiente del mundo occidental con la inauguración del canal de Suez. Pero, que con su 24% de las reservas del petróleo del mundo, se transformo en una potencia economica.
COCHILCO, señala en su informe "Antecedentes para una Política Pública en Minerales Estratégicos: Litio (DE/12/09)" que Chile cuenta con el 58% de las reservas del Litio. Y que el precio del carbonato de litio tuvo un crecimiento entre el 1999 a 2008 del 222%.
O sea, si tienes ahorros hoy, y llamas a tu corredor de bolsa, pon tus lucas en Litio. Y si el Litio esta en el patio de tu casa, endeudate y explotalo; pero jamás lo regales.
Este negocio, tan rentable, hizo que un grupo parlamentario aleman visitara entre el 12 y 14 de febrero de este año los lagos de Litio de la Sociedad nacional del Litio S.A.. La pregunta que surge es ¿Por qué la economía más fuerte del mundo piensa en el Litio Chileno?
El Cobre nos enseñó que un movimiento social puede doblar la mano de los gobernantes, legisladores y empresarios; ya logramos nacionalizar el cobre, situación que incluso nuestras fuerzas armadas estimaron como de importancia estratégica.
El Litio, nos pone en un nuevo desafio. El conformarnos con un royalty, o el poner el empeño de nuestras universidades, gobierno, parlamento y empresas en transformar a Chile, no sólo en el mayor productor de Litio, sino en el desarrollador de las tecnologías vinculadas a la industria automivilística, farmacéutica, espacial,etc.
O recordar que pudimos por tercera vez en nuestra historia, dar el salto al desarrollo.
(Mas detalles e información en
http://www.colnotinfo.cl/docs/Litio.pdf ;http://www.lithiumalliance.org ; http://www.cendachile.cl/Home/publicaciones/temas/cobre/royalty-antecedentes-debate/litio)
Tomado del blog "Yo apagaré la luz para darle un respiro al planeta" (Facebook):
Litio: El desierto de Atacama en Chile, fuente clave
Descubre el verde comentaba acerca de la importancia del litio en el avance hacia un mundo más sustentable. Principal componente de las baterías de los autos híbridos y eléctricos, además de las de los celulares, a medida que avanza el desarrollo de estos productos el mundo necesita cada vez más de este metal.
Dentro del mencionado artículo también se hablaba sobre el papel clave que Bolivia representa en este escenario, por sus extensas reservas de este metal en el salar de Uyuni. Pero al parecer este país no es el único sudamericano que ejercerá un papel preponderante en la provisión de litio al mundo. De acuerdo a un informe de la CBS, el desierto de Atacama en Chile ya es el principal proveedor mundial de este metal y a medida que crezca la demanda también lo hará su relevancia en el mapa global.
De acuerdo a la CBS, el proceso para la producción del metal es realizado mayormente por el sol del desierto. Primero, la nieve que se derrite de la cordillera chilena es almacenada en cuencas subterráneas, donde a 130 pies de profundidad se mezcla con agua salada y salmuera. Las compañías bombean este líquido a la superficie a una serie de estanques, en los que el sol evapora las sales "extra", dejando como resultado salmuera de litio. Este material luego se procesa para producir polvo carbonado de litio, el material que sirve para producir baterías.
En este momento la producción de litio es casi un monopolio: se produce en sólo seis países, pero la mitad del metal consumido en el mundo viene del Salar de Atacama. Dos compañías se encuentran en este momento produciendo en la zona: la norteamericana Chemetall y la local Sociedad Chilena de Litio. A su vez, el precio del metal se triplicó en los últimos diez años.
TreeHugger cita a un especialista que compara el estado actual de la producción con un 'cartel', ya que los productores son muy cautelosos sobre los precios que se manejan y sus planes de expansión. Al mismo tiempo, la CBS señala que Atacama ha sido llamada "la Arabia Saudita del litio".
Probablemente todavía es muy temprano para comparar al metal con el petróleo, pero lo cierto es que el mercado de los autos eléctricos (cuyas baterías tienen grandes cantidades de litio) crece a grandes pasos. Al menos seis compañías están planificando nuevos modelos, que se sumarán a los existentes.
Entonces, si bien no se puede comparar al litio con el petróleo, a medida que la demanda aumenta resulta crucial mantener un ojo en quiénes y cómo manejan la producción.
Dentro del mencionado artículo también se hablaba sobre el papel clave que Bolivia representa en este escenario, por sus extensas reservas de este metal en el salar de Uyuni. Pero al parecer este país no es el único sudamericano que ejercerá un papel preponderante en la provisión de litio al mundo. De acuerdo a un informe de la CBS, el desierto de Atacama en Chile ya es el principal proveedor mundial de este metal y a medida que crezca la demanda también lo hará su relevancia en el mapa global.
De acuerdo a la CBS, el proceso para la producción del metal es realizado mayormente por el sol del desierto. Primero, la nieve que se derrite de la cordillera chilena es almacenada en cuencas subterráneas, donde a 130 pies de profundidad se mezcla con agua salada y salmuera. Las compañías bombean este líquido a la superficie a una serie de estanques, en los que el sol evapora las sales "extra", dejando como resultado salmuera de litio. Este material luego se procesa para producir polvo carbonado de litio, el material que sirve para producir baterías.
En este momento la producción de litio es casi un monopolio: se produce en sólo seis países, pero la mitad del metal consumido en el mundo viene del Salar de Atacama. Dos compañías se encuentran en este momento produciendo en la zona: la norteamericana Chemetall y la local Sociedad Chilena de Litio. A su vez, el precio del metal se triplicó en los últimos diez años.
TreeHugger cita a un especialista que compara el estado actual de la producción con un 'cartel', ya que los productores son muy cautelosos sobre los precios que se manejan y sus planes de expansión. Al mismo tiempo, la CBS señala que Atacama ha sido llamada "la Arabia Saudita del litio".
Probablemente todavía es muy temprano para comparar al metal con el petróleo, pero lo cierto es que el mercado de los autos eléctricos (cuyas baterías tienen grandes cantidades de litio) crece a grandes pasos. Al menos seis compañías están planificando nuevos modelos, que se sumarán a los existentes.
Entonces, si bien no se puede comparar al litio con el petróleo, a medida que la demanda aumenta resulta crucial mantener un ojo en quiénes y cómo manejan la producción.
jueves, 7 de noviembre de 2013
Cástulo Martínez, historiador chileno: "El mar de Bolivia"
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"El propósito de este libro no es abrir más las heridas dejadas por la Guerra del Pacífico, una guerra terrible, tal como son las guerras entre hermanos, sino ayudar a cicatrizarlas. Y sólo cicatrizarán cuando Bolivia tenga una salida soberana al Océano Pacífico. En vano nos adormecemos con la errónea idea de que a Bolivia nada le debemos. Le debemos un puerto." Blog del autor: http://casmar.blogspot.es/tags/boliviana/
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ENTREVISTA:
Historiador chileno reflota información histórica importante para Bolivia
EL DERECHO AL MAR ES UNA MISION IRRENUNCIABLE PARA BOLIVIA
Cristina Corrales
[Tomado de Hora 25: http://www.somossur.net/bolivia/economia/la-problematica-global-del-agua/271-historiador-chileno-reflota-informacion-historica-importante-para-bolivia.html
]
La información encontrada en libros coloniales y en datos oficiales del Archivo de Indias reveló que Chile nunca tuvo derecho legítimo a los territorios marítimos disputados.
Los documentos investigados por Martinez echan a tierra el infundio presentado en la historiografía oficial chilena de que Bolivia nunca tuvo mar.
El derecho al Mar es irrenunciable y se hace imprescindible tocar el tema con argumentos sólidos e irrebatibles. Por ese motivo HORA 25 ofrece una entrevista con el investigador y escritor chileno Cástulo Martínez, cuya investigación histórica en su libro "El Mar de Bolivia", ofrece a Bolivia una defensa muy bien documentada sobre nuestro derecho al Mar.
Los documentos investigados por Martinez echan a tierra el infundio presentado en la historiografía oficial chilena de que Bolivia nunca tuvo mar.
El derecho al Mar es irrenunciable y se hace imprescindible tocar el tema con argumentos sólidos e irrebatibles. Por ese motivo HORA 25 ofrece una entrevista con el investigador y escritor chileno Cástulo Martínez, cuya investigación histórica en su libro "El Mar de Bolivia", ofrece a Bolivia una defensa muy bien documentada sobre nuestro derecho al Mar.
HORA 25.- ¿Con qué motivación inició su investigación sobre el derecho de Bolivia al Mar?
MARTINEZ.-
El tema es que en Chile tenemos abundante material que estructura la historia de la Guerra del Pacífico, obviamente, con ojos chilenos. Por ejemplo, en los textos escolares se nos enseña a creer que Chile se vio obligado a entrar en guerra contra Bolivia porque este país rompió el Tratado de 1874 al imponer un impuesto de 10 centavos al quintal de salitre que explotaba la Compañía de Salitres de Antofagasta, de propiedad chilena, aunque los principales accionistas eran ingleses y norteamericanos. Los chilenos tenían pocas acciones, aunque mucha influencia, ya que la mayoría de ellos eran funcionarios de Gobierno. También se enseña que las autoridades bolivianas cometían muchos abusos contra los chilenos residentes en Antofagasta y en el año 1983, tras la publicación del libro del ex presidente Pinochet, "Geopolítica de Chile", se necesitaba una investigación documentada para sustentar estos conceptos. Con el desarrollo del trabajo, descubro que esas enseñanzas eran falsas y que Bolivia tenía derecho al Mar.
HORA 25.- ¿Qué documentos descubrió para su investigación sobre el tema marítimo entre Bolivia y Chile?
MARTINEZ.-
Para mi sorpresa, lo que descubrí era totalmente opuesto a lo que se nos enseña en las escuelas. La información encontrada en libros coloniales y en datos oficiales del Archivo de Indias me indicó que Chile nunca tuvo derecho legítimo a los territorios disputados, que fueron motivo de tres tratados de límites con Bolivia. Por ejemplo, por los escritos del jesuita chileno Alonso de Ovalle--así como de otros antiguos cronistas--aprendí que el Chile colonial terminaba por el norte a la altura de Taltal. De ahí que Chile no tenía jurisdicción ni soberanía sobre el territorio que abarca Antofagasta, Mejillones, Cobija y Tocopilla. ¿Cómo fue, entonces, que Bolivia y Chile entraron en un Tratado de Límites en 1866 sobre un territorio que, según datos oficiales e históricos, sólo pertenecía a Bolivia? El resultado de una escrupulosa investigación de los entretelones de la gestación del primer tratado de límites es desalentador para las pretensiones chilenas. La ineludible conclusión es que, en las palabras de Sir Clement R. Markham, los derechos alegados por Chile hasta el paralelo 23 no eran más que "una reclamación injustificada".
HORA 25.- Esta constatación ha debido generar para usted una situación incómoda, ¿Cuando terminó sus investigaciones, qué dijeron las autoridades chilenas?
MARTINEZ.-
Reaccionaron con preocupación pero yo tuve que decirlo, soy un hombre apegado a la verdad, y no tiene objeto escribir para mentir. El hecho es que por más que busqué en las diversas obras chilenas que tratan las causas de la Guerra del Pacífico, no pude encontrar ningún fundamento histórico para fijar la frontera chilena en el paralelo 23 (a la altura de la Bahía de Mejillones). Considerando que el límite norte de Chile era el río Paposo, situado en el paralelo 25, grado 32, la ley del 31 de octubre de 1842 nació viciada. Un país no puede legislar sobre territorio ajeno. El presidente de Chile en ese año era don Manuel Bulnes, y sus asesores políticos seguramente sabían que los reyes españoles habían dictaminado que el límite norte de Chile terminaba en el paralelo 25, de modo que las guaneras de Atacama quedaban lejos del territorio chileno. Esa ley, por lo tanto, es un buen ejemplo de lo que el historiador chileno Francisco A. Encina describe con tanta gracia como "el espíritu expansionista" de los chilenos. Más aun, el 28 de septiembre de 1872, el gobierno de Chile reconoció, por intermedio de su ministro de Relaciones Exteriores, señor Adolfo Ibáñez, que Tarapacá pertenecía a Bolivia. En efecto, al contestar varias preguntas que le había hecho el diputado Cruchaga, el ministro Ibáñez declaró ante la Cámara de Diputados, en parte, la siguiente frase que recogemos de los archivos oficiales:
"La primera de las preguntas que contiene la interpelación debe más bien dirigirse al gobierno de Bolivia que al de Chile, porque correspondiendo al primero la soberanía del territorio donde está situado el puerto de Antofagasta, es a ese gobierno a quien conviene dar las garantías de permanencia y estabilidad que se pretenden".
HORA 25.- Si había conciencia de que Antofagasta era territorio boliviano, ¿qué impulsó, entonces, a Chile usurpar tierra ajena?
MARTINEZ.- Una razón quizás pudo haber sido que en aquella época Chile tenía un estado financiero alarmante. En efecto, la Memoria del Ministerio de Hacienda presentada al congreso chileno el 15 de julio de 1878 por don Augusto Matta, revela la pésima situación de la Hacienda Pública de ese año. Pero no había que alarmarse porque, como lo decía el mismo: "nuevas fuentes de producción se abrían al espíritu emprendedor de sus compatriotas en el norte de Chile con las salitreras del desierto". Como Chile llegaba por el norte sólo hasta Copiapó, ¿a qué salitreras se refería el ministro Matta? Es evidente que a las riquezas del litoral boliviano. Y así fue como esa intención se implementó mediante la ley dictada por el congreso chileno el 31 de octubre de 1842. Además, hay que añadir la fuerte, aunque sutil, influencia de poderosos intereses ingleses que se movían entre bastidores, pisoteando barreras ideológicas y económicas para tener acceso y control de las salitreras bolivianas y peruanas. Después de todo, fueron los ingleses quienes usufructuaron finalmente de las riquezas salitreras mediante poderosas empresas como The Nitrate Railways Co. Ltd., The Bank of Tarapacá & London, The Anglo Chilean Nitrate and Railways Co., y otras después de la Guerra del Pacífico.
HORA 25.- ¿Con qué territorio marítimo nació originalmente Chile de acuerdo a los documentos que investigó?
MARTINEZ.-
Aunque la génesis de Chile puede haberse iniciado con las primeras capitulaciones que la reina española firmó con Francisco Pizarro y otros conquistadores, se puede decir que el nacimiento formal de Chile se gestó el 18 de abril de 1538, cuando el licenciado Pedro de La Gasca, presidente de la Real Audiencia de Lima, por orden del rey español Carlos V, otorgó a Pedro de Valdivia ‘por gobernación y conquista desde Copiapó, que está en 27 grados de altura de la línea equinoccial a la parte del sur, hasta 41 de la dicha parte. El laureado historiador chileno, don Francisco Antonio Encina, nos informa que "el rey confirmó el nombramiento de Pedro de Valdivia en los mismos términos de La Gasca, por real cédula de 31 de marzo de 1552; y los límites de la gobernación de Nueva Extremadura o provincia de Chile fueron inicialmente: por el norte, el grado 27 que llega solo a Copiapó. Este límite es confirmado por el Inca Garcilaso de la Vega, quién relata cómo las fuerzas guerreras del Imperio Incaico descubrieron un belicoso pueblo que habitaba al comienzo del Valle Copiapó. De la misma manera el poeta y soldado español, Alonso de Ercilla, sitúa a Chile "en altura de veinte y siete grados". Refiriéndose a los límites de Chile colonial, el antiguo historiador español, González de Nájera, escribió: "Tiene este reino su principio en el valle y río de Copiapó, que está a grados australes de latitud veinte y siete".
HORA 25.- Pero, siguiendo los datos históricos, ¿Cómo es que Chile avanzó hasta el paralelo 25?
MARTINEZ.-
Esto viene de una decisión de la monarquía española. El 1º de octubre de 1803 y el 17 de marzo de 1805, el rey español dictó respectivas cédulas reales, mediante las cuales se declaraba que en el Paposo convergían los territorios del Virreinato de Buenos Aires, Perú, y Chile. Esto significaba que el límite norte de Chile era el paralelo 25º 38'. Este dato oficial fue confirmado por el historiador chileno don Alonso de Ovalle, quien declaró: "Da principio a este reino en sus confines con el del Perú, en veinte y cinco grados, el río que llaman Salado". Él dijo, además, que el Reino de Chile "tiene por vecino a la banda del norte, las provincias de Atacama y las ricas minas de plata de Potosí, que dan principio al Reino del Perú".
HORA 25.- Para verificar estos importantes datos, conoció usted también la documentación del Archivo de Indias en Sevilla, España?
MARTINEZ.-
La siguiente importante información fue copiada para mí por un dilecto colaborador, directamente de la Sección V de manuscritos del Archivo General de Indias, en Sevilla, donde se coleccionan los documentos relativos a la Audiencia de Charcas, que fue lo que hoy es Bolivia:
1. En el Legajo Nº 24, que contiene cartas y expedientes enviados desde la Audiencia de Charcas al Rey y al Consejo Supremo de Indias, figura una carta del Doctor Juan de la Peña Salazar, oidor de la Audiencia de Santiago de Chile que había sido promovido el 22 de marzo de 1684 y dirigida al rey, la cual dice al comienzo: "Señor, doy cuenta a Vuestra Majestad de cómo habiendo desembarcado en el puerto de Cobija, cuando pasé del Reino de Chile a esta plaza..." (La frase "cuando pasé del Reino de Chile a esta plaza" prueba que el puerto de Cobija estaba fuera de la jurisdicción del Reino de Chile).
2. En el Legajo Nº 135, que contiene "Cartas de Arzobispos y Obispos de Charcas al Rey y al Consejo de Indias, años 1560 a 1658", figura una carta del cura de San Pedro de Atacama la Grande, fechada el 8 de octubre de 1613, dando cuenta al Arzobispo de La Plata (Chuquisaca) de que el Corregidor de Atacama la Chica ha presentado ante él queja contra el cura de Atacama la Chica, Bartolomé Suárez de Figueroa, "porque había estado en Cobija confesando y adoctrinando a los indios del puerto más de 20 días y esto le había hecho perder más de 500 cargas de pescado que en ese período debieron coger los indios". (Si Cobija hubiese pertenecido al Reino de Chile, el asunto habría sido elevado a la autoridad eclesiástica de Santiago, y no a la de Chuquisaca). La información contenida en esos dos legajos del Archivo de Indias no admite dudas de que el puerto de Cobija perteneció a Bolivia desde tiempos inmemoriales.
HORA 25.- Qué otro documento que usted haya investigado da testimonio que Bolivia siempre tuvo Mar?
MARTINEZ.-
Además de todo lo señalado, el derecho de Bolivia al litoral quedó reafirmado cuando, el 28 de diciembre de 1825, el Libertador Simón Bolívar dictó un decreto que confirmaba el puerto de Cobija como integrante del territorio boliviano.
En efecto, cuando nació la República de Bolivia, el 6 de agosto de 1825*, su litoral se extendía desde el río Loa hasta el río Salado o Paposo, tal como se consigna en cédulas reales y en abundantes datos históricos. Pero carecía de puertos útiles, ya que sólo contaba con la destartalada caleta de Cobija y algunas ensenadas, todo lo cual era insuficiente. Por lo tanto, en pleno ejercicio de soberanía, el Libertador Simón Bolívar ordenó que se hiciera un reconocimiento de la costa para localizar el lugar más adecuado para la habilitación de uno o más puertos. La misión recayó en el irlandés Francisco Burdett O'Connor, quien, como resultado de su inspección, informó que el lugar más conveniente estaba en Cobija.
El decreto, en su parte pertinente, dice textualmente:
"Quedará habilitado, desde el 1º de enero entrante, por puerto mayor de estas provincias, con el nombre de Puerto de La Mar, el de Cobija. Se arreglarán allí las oficinas correspondientes a la exacción y seguridad de los derechos pertenecientes a la hacienda pública. El gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, queda encargado de la ejecución de este decreto".
Este importante decreto quedó consignado en el Anuario Legislativo (o colección de leyes y decretos) que año tras año, desde 1825, se ha venido publicando en Bolivia y, además, fue incluido por el historiador Vicente Lecuna en su obra "Documentos Referentes a la Creación de Bolivia".
HORA 25.- Este documento mencionado, ¿echa por tierra toda la tesis del ya fallecido Gral. Pinochet y otros intelectuales chilenos que afirman desde hace mucho tiempo que Bolivia nunca tuvo Mar?
MARTINEZ.-
Este documento echa a tierra el infundio presentado en la historiografía oficial chilena de que Bolivia nunca tuvo mar. Simón Bolívar era escrupuloso en cuestiones de soberanía para suponer que él hubiera ocupado territorio ajeno para habilitar un puerto para Bolivia. Así que, como no era razonable dudar de la integridad del Libertador, el historiador Encina eligió la táctica de negar la existencia del mencionado decreto. Él dijo que ni él ni sus alumnos habían encontrado jamás el Decreto de Bolívar. Que el señor Encina y sus ayudantes no hayan podido ubicar dicho decreto, puede ser posible, aunque ello implique que su investigación no fue tan concienzuda como debía haber sido; pero afirmar que don Vicente Lecuna, "máxima autoridad en la materia", tampoco lo encontró, es un caso específico de ocultación de la verdad. Por lo tanto, este decreto, además de las fuentes oficiales e históricas ya revisadas, es una evidencia conclusiva de que Bolivia nació con litoral y puertos propios en el Océano Pacífico.
HORA 25.- ¿Qué otra prueba antigua existe sobre el derecho histórico de Bolivia al Mar Pacífico?
MARTINEZ.-
Bueno aquí tendría que citar leyes antiguas investigadas. La Ley 5 señala que la Audiencia de Lima "tenga por distrito la costa que hay desde la dicha ciudad hasta el reino de Chile exclusive". Originalmente cierto, pero por la fundación de Charcas, hoy Bolivia, se redujo la extensión de la Audiencia de Lima, cercenándole de su extremo sur un espacio de más de cien leguas que quedaba interpuesta entre ella y la Santiago de Chile. La antigua Audiencia de Charcas, hoy Bolivia, partía términos, según la Ley 9, "por el septentrión [norte] con la real Audiencia de Lima y provincias no descubiertas; por el mediodía [sur] con la real Audiencia de Chile; y por el Levante y Poniente con los dos mares del Norte y del Sur". Algunos califican a la Ley 9 de vaga, porque así les conviene. Pero el límite meridional de la Audiencia de Charcas está tan claramente expresado en su texto que no da lugar a dudas; confina con la de Chile por el Mediodía, y por el Poniente con el mar del sur. La ley que fundó la Audiencia de Charcas le asignó una gran parte del territorio de la Nueva Toledo. El territorio concedido a Almagro era litoral: doscientas leguas de costa fueron las que se le otorgaron. Emancipado el Alto Perú, en 1825, Bolivia domina el antiguo territorio de Charcas sin salirse de los límites asignados al distrito de ésta, y ejerció actos soberanos sobre el suelo que se le disputó. Esta es la verdad histórica que emana de datos oficiales e históricos con respecto a los límites originales del Perú, Chile, y Bolivia.
HORA 25.- ¿Es cierto que otros historiadores chilenos también escribieron en su tiempo la verdadera situación marítima de Bolivia?
MARTINEZ.
- Efectivamente, además de los datos oficiales provenientes de las cédulas reales de España y del Archivo General de Indias, otra principal fuente de información que confirma que Bolivia nació con litoral propio en el Océanos Pacífico, procede, paradójicamente, de prominentes escritores chilenos, tanto coloniales como contemporáneos. Por ejemplo, don Benjamín Subercaseaux Zañartu publicó en 1946 su libro "Chile, Tierra de Océano", que, junto con sus otras 26 obras lo calificaron para que en 1963 se le otorgara el Premio Nacional de Literatura. Este renombrado escritor chileno reconoce que Antofagasta era territorio boliviano. En conclusión puedo afirmar que en 1563 se funda la Audiencia de Charcas, subordinada al Virreinato del Perú. Esta Audiencia comprendía la ciudad de La Plata, la ciudad de La Paz, Chucuito, el pueblo de Oropesa, la Villa Imperial de Potosí, Porco y Santiago del Estero. La costa se extendía desde Tampalla hasta el río de Copiapó, incluyendo los puertos de Tarapacá y Mejillones. La Audiencia de Charcas, hoy Bolivia, tenía acceso soberano al Océano Pacífico por la costa del desierto de Atacama que correspondía a la jurisdicción de la Provincia de Potosí.
HORA 25.- ¿Cómo nace la estrategia expansionista de Chile?
MARTINEZ.-
Hablando con franqueza, Chile nació pobre. En nuestro territorio nunca hubo depósitos de oro o plata en una cantidad que justificara una expedición, siendo estos los elementos a los cuales el género humano les atribuye tanto valor. Como riquezas naturales, Chile sólo podía exhibir la madera del sur y el cobre en un área que actualmente se conoce como Rancagua. Esa situación desvalida continuó en Chile, sin grandes variaciones, a través del periodo colonial y más allá de las primeras décadas de vida independiente, hasta poco antes de la Guerra del Pacífico. El historiador Don Francisco A. Encina reconoce que "la Colonia (chilena) nació muy pobre, casi indigente. Chile fue el pordiosero colonial, y la misma fama debió acompañarle hasta 1883". Hasta ahí las palabras del señor Encina. Ese año, Chile dictó una Ley que fue el principio en su estrategia de crecer a costa de sus dos vecinos: Bolivia y Perú.
HORA 25.- ¿La respuesta de Bolivia fue inmediata o dejó pasar la oportunidad de reclamar?
MARTINEZ.-
Al imponerse de la ley promulgada por el gobierno chileno, Bolivia protestó enérgicamente contra dicha ley que declaraba propiedad chilena las guaneras de Atacama, y envió al abogado Casimiro Olañeta a Santiago de Chile, con la misión de reclamar los derechos de Bolivia sobre el territorio comprendido entre los paralelos 26 y 23. El Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, don Ramón Luis Irarrázabal, le contestó que "no estaba en las facultades del Poder Ejecutivo alterar las leyes dictadas por el Congreso". Y fueron inútiles los afanes del señor Olañeta por hacer prevalecer la voz de la razón. La posición chilena se mantuvo impertérrita. Después de una serie de conflictos y roces de autoridad en el territorio en disputa, Bolivia envió en octubre de 1847 a don Joaquín Aguirre a Santiago de Chile a reclamar por sus derechos territoriales. Pero la misión de este segundo enviado del gobierno de Bolivia tampoco tuvo éxito.
HORA 25.- ¿Cuál es la verdad sobre las afirmaciones que se hacen en la "historia oficial" que se difunde en Chile, en relación a que Bolivia hubiera dictado decretos que dieron lugar a la invasión por decisiones erróneas sobre impuestos?
MARTINEZ.-
Bueno, es que la cuestión limítrofe entre ambos países llevaba más de treinta años, desde el 31 de octubre de 1842, fecha en que el gobierno de Chile decretó que el país limitaba al norte con el paralelo 23. Como ambos países reclamaban derechos territoriales sobre la zona en disputa, los contratistas que deseaban explotar el salitre no sabían con certeza con cuál gobierno debían tratar. Así se dio el caso que el chileno Matías Torres, que residía en el puerto boliviano de Cobija, pidió y obtuvo licencia del gobierno de Chile para explotar unas guaneras ubicadas al sur de Mejillones. Pero las autoridades bolivianas ya habían otorgado la misma covadera al ciudadano brasileño Pedro López Gama, así que éste entabló juicio contra su rival chileno, demandando daños y perjuicios. Como resultado, las autoridades judiciales de Cobija hicieron apresar a Matías Torres y lo sometieron a proceso, con la consiguiente confiscación y remate de la casa que tenía en Cobija. La reacción de Chile no se hizo esperar. Dos barcos de guerra al mando del capitán Juan Williams Rebolledo llegaron al área de Mejillones para defender los intereses del ciudadano chileno Torres. Después, como se sabe, Bolivia le declaró la Guerra a Chile y todo culminó en violencia.
Hora 25.- Después de todo lo que hemos conversado sobre las relaciones entre Bolivia y Chile, ¿por qué es que después de más de cien años aún no hemos podido arribar a una solución que nos permita regresar soberanamente al Océano Pacífico, y seguimos enclaustrados en tierra firme, lejos del mar? ¿Acaso nunca se nos hará justicia?
MARTÍNEZ.-
La causa de que todavía no se haya podido llegar a una solución que permita a Bolivia contar con un puerto en el litoral chileno, puede deberse a un conjunto de factores que han estado jugando en contra de los intereses de ambos pueblos. Tanto dentro de Chile como dentro de Bolivia hay grupos nacionalistas a ultranza que no están dispuestos a flexibilizar sus posturas en bien de un acuerdo mínimo, pero práctico. Durante el gobierno militar chileno, ambos países estuvieron en un tris de resolver el asunto de la demanda marítima boliviana. Pero se frustró porque Bolivia no aceptó el canje de territorio, y porque el Perú sencillamente entorpeció la negociación acogiéndose al derecho que tiene de votar sí o no en un caso en que Chile quiera ceder a Bolivia territorio que antes fue peruano. Bolivia podría entrar por el extremo norte de Chile, como lo propuso el gobierno militar chileno, pero sin exigir soberanía. Negociaciones aterrizadas entre las autoridades chilenas y bolivianas, que contemplen los intereses de ambas naciones, podrían conducir a un arriendo de terreno de paso y litoral. En ese caso, Perú no tendría ingerencia en el asunto, ya que en términos simples se trataría de un arrendamiento de tránsito, terreno y mar. Y Bolivia disfrutaría de los beneficios que le otorgaría la porción de litoral arrendado.
En todo caso, esta idea de un arrendamiento de litoral es sólo un atajo para llegar a la meta anhelada. Por supuesto, hay otras alternativas legítimas que se pueden considerar. Una de ellas, por ejemplo, es incluir en las conversaciones con Chile elementos energéticos como argumentos de negociación, lo que podría inclinar la balanza en favor de Bolivia. El insigne profesor, escritor y abogado chileno, don Carlos Vicuña Fuentes, expresó lo siguiente respecto a la demanda marítima boliviana:
"En cuanto a Bolivia, el problema es más hondo todavía, porque es vital; no puede ella sobrevivir enclaustrada, fuera del acceso a la vía libre del mar [...]. su salida al mar tendrá que ser forzosamente una ineludible aspiración nacional y un eterno problema internacional, en cuya finalidad no podrá haber desacuerdo entre sus hombres. Lo habrá sí en cuanto al modo de solucionarlo [...], pero los hombres que representan el sentimiento profundo y permanente de la nación, buscarán necesariamente una salida por el territorio de Chile, que tiene en su poder todo el antiguo litoral de Bolivia".
Pareciera que el modus operandi más práctico, y con más posibilidades de éxito, para que se resuelva el eterno enclaustramiento de Bolivia, sería que este país utilizara sus recursos energéticos, acuíferos y minerales como elementos de negociación para llegar a un acuerdo que contemple los intereses de ambas partes. Estos recursos bien podrían llegar a incentivar a las autoridades chilenas para que se allanen a estudiar la posibilidad de que Bolivia vuelva a salir al Océano Pacífico en forma soberana.
La respuesta a estas dos necesidades --un puerto útil y propio para Bolivia, y una solución para la angustiosa situación de la zona norte de Chile -- se halla en la extraordinaria potencialidad de los recursos naturales de Bolivia que, negociados con sabiduría y con los pies bien puestos en la tierra, puede ser la llave para solucionar estas dos necesidades.
"En cuanto a Bolivia, el problema es más hondo todavía, porque es vital; no puede ella sobrevivir enclaustrada, fuera del acceso a la vía libre del mar [...]. su salida al mar tendrá que ser forzosamente una ineludible aspiración nacional y un eterno problema internacional, en cuya finalidad no podrá haber desacuerdo entre sus hombres. Lo habrá sí en cuanto al modo de solucionarlo [...], pero los hombres que representan el sentimiento profundo y permanente de la nación, buscarán necesariamente una salida por el territorio de Chile, que tiene en su poder todo el antiguo litoral de Bolivia".
Pareciera que el modus operandi más práctico, y con más posibilidades de éxito, para que se resuelva el eterno enclaustramiento de Bolivia, sería que este país utilizara sus recursos energéticos, acuíferos y minerales como elementos de negociación para llegar a un acuerdo que contemple los intereses de ambas partes. Estos recursos bien podrían llegar a incentivar a las autoridades chilenas para que se allanen a estudiar la posibilidad de que Bolivia vuelva a salir al Océano Pacífico en forma soberana.
La respuesta a estas dos necesidades --un puerto útil y propio para Bolivia, y una solución para la angustiosa situación de la zona norte de Chile -- se halla en la extraordinaria potencialidad de los recursos naturales de Bolivia que, negociados con sabiduría y con los pies bien puestos en la tierra, puede ser la llave para solucionar estas dos necesidades.
Hora 25.- Para finalizar, ¿a qué meta apunta la publicación de la Cuarta Edición de su libro "El Mar de Bolivia" en este año 2010?
MARTINEZ.-
El propósito de este libro no es abrir más las heridas dejadas por la Guerra del Pacífico, una guerra terrible, tal como son las guerras entre hermanos, sino ayudar a cicatrizarlas. Y sólo cicatrizarán cuando Bolivia tenga una salida soberana al Océano Pacífico. En vano nos adormecemos con la errónea idea de que a Bolivia nada le debemos. Le debemos un puerto.
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LA IMPORTANCIA HISTORICA DEL LIBRO DE CASTULO MARTINEZ
El aporte histórico de la investigación de Cástulo Martínez contenido en el Libro •El Mar de Bolivia• es tan grande que en el año 1990, el Ministerio de Educación encabezado por el inolvidable Mariano Baptista Gumucio emitió la Resolución Nº 2731 que lo declara como "texto de consulta en los colegios, normales y otros establecimientos del sistema educativo de Bolivia".
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