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martes, 24 de septiembre de 2013

24 de septiembre de 1810: bicentenario del grito libertario de Santa Cruz de la Sierra

"La rebelión que unió a Santa Cruz"
Historiadores responden a diez preguntas para entender la revolución del 24 de septiembre de 1810

Independencia. Un cuadro que recrea el cabildo abierto del 24 de septiembre de 1810. Al lado, una estampa de antaño del área rural cruceña. La Razón-Archivo.



La Razón / La Paz
01:09 / 24 de septiembre de 2013
Hace  203 años, Santa Cruz de la Sierra se rebeló contra el yugo español. Fue el 24 de septiembre de 1810. El pueblo cruceño, la clase media, los esclavos, los intelectuales y los indígenas unieron sus fuerzas para escribir una de las páginas más gloriosas en la historia de la liberación del territorio que hoy se llama Bolivia. Ellos continuaron con el afán revolucionario de las revueltas de las ciudades de Charcas (hoy Sucre) y de La Paz, del 25 de mayo y 16 de julio de 1809, y de Cochabamba, del 14 de septiembre de 1810.
Por un tiempo respiraron el aire de la libertad; después fueron arrasados por el ejército realista. Sin embargo, su lucha fue el preludio de la emancipación conseguida el 6 de agosto de 1825. Los historiadores cruceños Paula Peña (P. P.) e Isaac Sandóval (I. S.) contestan a diez interrogantes clave para entender este levantamiento, como los sucesos que derivaron en éste, sus héroes, la participación de las mujeres y otros sectores, sus efectos políticos y su aporte al proceso independentista en América.
1. ¿Qué sucesos derivaron en la revolución cruceña del 24 de septiembre de 1810?
P. P.: El 24 de septiembre de 1810 es el resultado de dos décadas de tensiones que vivió la Gobernación de Santa Cruz de la Sierra. Esas tensiones estuvieron marcadas por una serie de reformas que el imperio español impuso en América, conocidas como reformas borbónicas y que en el caso cruceño, afectaron a todos los estamentos de la sociedad. La expulsión de los jesuitas convirtió a las antiguas misiones de Moxos y Chiquitos en gobiernos militares; las reformas administrativas trasladaron la capital de la Gobernación a Cochabamba, lo que resintió a la élite local, ya que se perdieron los beneficios de ser capital, porque la salida del Gobernador, de la Tesorería Real y de las Cajas Reales supuso una pérdida importante. Los  tributos personales impuestos a los indígenas desde 1787 generaron tensiones en los indios tributarios.
I. S.: La ocupación de Napoleón Bonaparte en España, seguida del desembarco del general Francisco de Miranda en Venezuela, en 1806, dieron lugar a las luchas por la independencia en América, en 1810. La praxis social fue formando en la conciencia de los hombres una historia común, una manera de ser y de pensar que nació de la adversidad de los conflictos internos, de la relación con la tierra y las instituciones. El tiempo, con la factualidad de sus designios, concretó la identidad de los actores sociales, de la cruceñidad.
2. ¿Quién o quiénes son los héroes de este levantamiento?
I. S.: De acuerdo con Hermando Sanabria Fernández, el movimiento estalló la tarde del 24 de septiembre de 1810, con el amotinamiento de las milicias, la destitución del gobernador Pedro José Pimentel y el llamado al pueblo para concurrir a cabildo abierto. Se constituyó una Junta Gubernamental compuesta por el sacerdote José Andrés Salvatierra, el doctor Antonio Vicente Seoane y el coronel Antonio Suárez, quien asumió, al mismo tiempo, las funciones de Comandante de la Plaza. Esta junta ejerció el mando político de la Intendencia de Santa Cruz hasta octubre de 1911, fecha que retornó a manos realistas. En marzo de 1813 el coronel Antonio Suárez recuperó el mando político a nombre de la patria para entregarlo al coronel Ignacio Warnes el 24 de septiembre de 1813, quien gobernó, con breves intervalos, hasta su muerte (1816). En noviembre de dicho año, el general Francisco Javier de Aguilera ingresó a la ciudad desde el campo de El Pari, enarbolando el estandarte del Rey. Se trató, por lo tanto, de un hecho real, cuajado de tragedia, de entrega de vidas y haciendas por la causa libertaria. Por ello las confiscaciones de bienes a Lorenzo Rivero; los hermanos José Manuel, Teodora y Dolores Seoane, Fermín Solar, Matías Sotelo Ortubé, Pedro Pablo Baca, José Antonio Aguirre, José Antonio Ortiz, José María Montero, María Sanguino, Pedro Porras y otros más.
3. ¿Se puede afirmar que la revolución de septiembre en Santa Cruz pidió la independencia?
P. P.: El 24 de septiembre no se pidió la independencia, lo que hubo fue un cabildo abierto que forzó al cabildo de la ciudad y al subdelegado Pedro José Toledo Pimentel a renunciar a su cargo. Se instituyó una Junta de Gobierno que reconocía a la Junta de Cochabamba y a la Junta de Buenos Aires. La junta estaba presidida por Antonio Vicente Seoane, Antonio Suárez, José Salvatierra y apoyada por Eustaquio Moldes, quien vino desde Buenos Aires y Juan Manuel Lemoine, quien arribó desde Cochabamba. El subdelegado Toledo Pimentel había reclutado a 300 soldados cruceños para enviarlos a La Plata para apoyar al presidente de la Audiencia de Charcas, Ramón García de León y Pizarro, en su lucha contra los patriotas; a la vez había planteado la posibilidad de pedir apoyo a la Capitanía de Mato Grosso para enfrentar a los patriotas.
I. S.: La proclama de la Junta Gubernamental proclamaba la independencia de España. Había en Santa Cruz y sus alrededores un núcleo de población más o menos homogénea, tanto en su calidad étnica como en la índole de sus actividades: eran agricultores. Unos asumían la calidad de potentados con numerosa peonada y otros, la de simples labradores que vivían del trabajo de sus manos. Entre ambas categorías se hallaba la llamada “clase media”, compuesta por artesanos.
4. ¿Qué relación hay con las revueltas del 25 de mayo de 1809 en La Plata (Sucre), del 16 de julio en La Paz y del 14 de septiembre de 1810, en Cochabamba?
P. P.: El año 1809 estuvo marcado por los levantamientos en las ciudades de La Plata y de La Paz, estas insurrecciones fueron determinantes para la rebelión que se dio en Santa Cruz en agosto del mismo año, cuando los indios tributarios, los negros portugueses libres y los negros esclavos organizaron una revuelta contra el poder imperial. Las noticias desde Charcas y La Paz habían llegado a Santa Cruz y cuando se hablaba de libertad, ésta se entendía por la liberación de la esclavitud y de los tributos personales impuestos a los indios.
I. S.: El movimiento político que sacudió a la América española desde que el general Francisco de Miranda desembarcó en Venezuela), en 1806, proclamando la independencia de la Gran Colombia. Todo ello, con el vacío de poder dejado por el apresamiento de los reyes Borbones y la presencia de Napoleón Bonaparte en la Península Ibérica, provocó que la revolución cunda en el continente. Lo ocurrido en Santa Cruz, en 1810, es el aspecto particular de esta historia continental. Según Hernando Sanabria Fernández: “El movimiento estalló la tarde del 24 de septiembre de 1810, con el amotinamiento de las milicias, la destitución del gobernador. D. Pedro José Pimental (SIC) y el llamado al pueblo para concurrir a cabildo abierto.”
5. ¿Cuál fue el aporte de esclavos e indios a la revolución del 24 de septiembre de 1810?
P. P.: Los indígenas fueron de gran apoyo durante la guerra de independencia, durante los 15 años de ésta. Participaron como flecheros en  los ejércitos; los negros se unieron al ejército formando los batallones de “pardos y negros libres”.
I. S.: Como toda ruptura con el pasado, el movimiento revolucionario del 24 de septiembre de 1810 no contó con la anuencia de los 7.000 u 8.000 habitantes de la ciudad. Humberto Vázquez Machicado se pregunta: ¿A quienes correspondió ser soldados de las nuevas ideas? Y se responde señalando que había en Santa Cruz y sus alrededores un núcleo de población más o menos homogénea tanto en su calidad étnica como en la índole de sus actividades; eran agricultores. Unos investían la calidad de potentados con numerosa peonada y otros, la de simples labradores que vivían del trabajo de sus manos. Entre ambas categorías se hallaba la “clase media”, compuesta por artesanos. Los indios no formaban parte del quehacer político.
6. ¿Cuál fue el papel de las mujeres en esta insurrección?
P. P.: Las mujeres jugaron un rol muy importante durante la guerra de la independencia. Estaban encargadas de la alimentación de las tropas y de la elaboración de los uniformes. Muchas fueron espías, recogiendo información del bando contrario. Hay mujeres muy destacadas como Ana Barba, que robó la cabeza de Ignacio Warnes después de su derrota en El Pari, en 1816; o Manuela Velasco, quien pagó a los realistas para que no tomen la ciudad.
P. P.: La crueldad de la guerra de 15 años no tenía límites y las mujeres apoyaban a los combatientes, los escondían y sufrían las consecuencias de las expropiaciones. Pero la historia consigna pocos nombres. La más nombrada es Ana Barba. Cuando Ignacio Warnes fue decapitado por las tropas realistas el 21 de noviembre en la Batalla de El Pari, Barba fue a la plaza, junto con algunos patriotas, para retirar la cabeza y darle una sepultura provisional. Fue una muestra de la valentía de las mujeres cruceñas.
7. ¿Podría citar los efectos políticos de la revolución del 24 de septiembre?
P. P.: El principal efecto político,  e inmediato, fue la separación de Santa Cruz y Cochabamba, en mayo de 1811. Ambas ciudades resultaron separadas, primero por las instrucciones de Juan José Castelli y, luego, por las de José Manuel de Goyeneche.
I. S.: Se planteó el enfrentamiento de clase, tanto material como ideológico entre la clase media liderada por los intelectuales con estudios superiores en Charcas o Río de la Plata y los grandes terratenientes. De acuerdo con Humberto Vásquez Machicado, los primeros defendían ideas que nunca podrían serles “dañinas”, como la libertad, la igualdad, el acceso al poder político; los segundos, los prejuicios coloniales y el orden social establecido, supuestamente inmutable. El hecho se explica porque el territorio tenía para los terratenientes el valor de una propiedad telúrica y de un punto de apoyo para su poder político. Su conciencia nacional llegaba hasta donde alcanzaba su espacio patrimonial, su prestigio. Poco o nada. Por lo tanto no podía interesarles un movimiento insurgente preñado de ideas libertarias, de incertidumbre. Por lo que es patente en la significación del 24 de septiembre de 1810 en la historia de Santa Cruz, una  ruptura histórica que marcó un antes y un después en el desarrollo histórico de la región.
8. ¿Quiénes son los héroes olvidados de la revolución del 24 de septiembre de 1810 y del proceso independentista en Santa Cruz?
P. P.: El héroe principal de la guerra de la independencia fue el pueblo mismo, que convencido por la lucha no dudó en dejar casa y hacienda para defender la patria. Los fusilados por sus ideas patriotas: criollos, mestizos, indígenas y negros. Los que perdieron sus propiedades, los que tuvieron que huir y regresar cuando la patria se proclamó en 1825.
I. S.: Los protagonistas fueron Antonio Vicente Seoane, el coronel Antonio Suárez y el cura José Andrés Salvatierra, quienes constituyeron la primera Junta Gobernativa, en 1810.  La Republiqueta de Santa Cruz, que duró poco más de un año, hasta octubre de 1811, cuando los realistas tomaron la plaza. En 1813 el coronel Antonio Suárez recuperó el mando político de los patriotas y se lo entregó al coronel Ignacio Warnes, el 24 de septiembre de 1813, quien gobernó hasta su muerte, en 1816. En noviembre de ese año, el general realista Francisco Javier de Aguilera derrotó a los patriotas en la batalla de El Pari. Fue un hecho real cuajado de tragedia, de entrega de vidas y haciendas por la causa libertaria. Por ello, las confiscaciones de bienes a Lorenzo Rivero; los hermanos José Manuel, Teodora y Dolores Seoane, Fermín Solar, Matías Sotelo, Lázaro Pantoja, Pedro Quirós, Cosme Damián Ortubé, Pedro Pablo Vaca, entre otros.
9. ¿Qué otras sublevaciones o batallas revolucionarias protagonizó la región cruceña en el proceso independentista?
P. P.: El 24 de septiembre fue el inicio de un proceso largo, complejo, en el cual Santa Cruz fue el escenario de batallas de las tropas patriotas que venían del sur, desde Buenos Aires y las realistas, que llegaban desde el Perú. Las contiendas más conocidas fueron tres; sin embargo, no fueron las únicas, hay un sinnúmero de éstas que permitieron el avance o el retroceso de los patriotas. Primero, la Batalla de Florida del 25 de mayo de 1814, que se llevó a cabo en la misión de Florida, en la cual los patriotas Ignacio Warnes y Juan Arenales derrotaron al ejército realista dirigido por José Joaquín Blanco, y con ello garantizaron la liberación de las Provincias Unidas del Río de la Plata; por ello el nombre de la conocida calle comercial en Buenos Aires.
Segundo, la Batalla de Santa Bárbara del 7 de octubre de 1815, que garantizó la zona de Chiquitos para la patria, porque de lo contrario pudo haber pasado a Mato Grosso. Y la última, la Batalla de El Pari, del 21 de noviembre de 1816, que fue desastrosa por el número de muertos, más de 1.000. Esta derrota significó el final de la Republiqueta de Warnes y el inicio de una guerra de guerrillas que desde la región de Cordillera acosaba a Francisco Javier Aguilera. Esta guerra fue al estilo chiriguano, con aporte de los kerembas, de los flecheros, que acosaron al mariscal realista Aguilera.
10. ¿En qué aportó la revolución del 24 de septiembre de 1810 al proceso independentista del continente?
P. P.: La guerra de independencia fue un proceso global, pero la lucha y el enfrentamiento fueron locales. Asimismo, fueron las motivaciones que llevaron a que las élites apoyen a una u otra causa. La composición social de cada una de las sociedades, por pequeñas que fueran, determinó el apoyo inicial o no a la causa de los patriotas. El proceso de esta emancipación continental no fue homogéneo. Las especificidades regionales fueron determinantes para el desarrollo de la guerra. Los enfrentamientos entre patriotas y realistas, la presencia de compañías militares o la experiencia en conflictos bélicos variaban de región en región. Cada región aportó a la sumatoria global.
I. S.: Fue el grito libertario y después las republiquetas sostuvieron la bandera libertaria desde 1810 hasta la Batalla de Ayacucho ganada por el mariscal Antonio José de Sucre, en 1824. Fueron 15 años de lucha por la libertad de lo que hoy en día es Bolivia.

lunes, 27 de mayo de 2013

1825: Misión de Francisco Burdett O'connor al Litoral del Alto Perú [Bolivia]

El "Potosí", barca alemana de 5 palos construida en 1895 por Tecklenborg. Características especiales: palos machos y masteleros de gavia enterizos, y cangreja doble en el palo mesana. Esta forma de aparejar la cangreja con dos picos fué exclusiva de los veleros alemanes. En 1921, la barca danesa "Kobenhavn", fué puesta en servicio con cangreja doble, pero más tarde fué suprimido uno de los picos, estableciéndose la vela en la forma corriente. Medía el "Potosí” 4.026 tons. de reg. br. y tenía 366 pies de eslora total. (Fuente: Historia y arqueología marítima)


RECUERDOS
de
Francisco Burdett O'connor
de la orden de Libertadores de Venezuela, Cundinamarca y el Perú; Coronel de los ejércitos de Colombia, General de Brigada de los del Perú y General de División de los de Bolivia.
TARIJA
Imprenta de "La Estrella" 15- San Juan de Dios-15
1895
308 pp.


[...]
Pasé todo el mes de Octubre en Tarija, con la Lejion Peruana. Llegó el correo del 4 de Noviembre, y me trajo dos notas oficiales del General Sucre: en la una de ellas ordenándome, por disposición del Libertador, desocupar inmediatamente la plaza de Tarija, por haber cedido dicha provincia al gobierno argentino, en el arreglo hecho con su Legacion encabezada por el distinguido General argentino don Carlos Maria de Alvear, y despachar la Lejion Peruana a Potosí. La otra nota empezaba en éstos términos: "Al Señor Coronel Jefe de Estado Mayor General, Francisco Burdett O'connor -Señor: Su excelencia el Libertador ha tenido á bien conferir á Usia una comisión de suma importancia, la cual, verificada con buen suceso, le granjeará no solo honra, sinó gratitud de todos los pueblos del Alto-Perú" y seguía diciéndome: que esta nueva república, carecia [sic] de un puerto de mar; que me dirijiese á la costa de Atacama, levantase un mapa del Loa, Cobija, Mejillones y Paposo y habilitase para el comercio el que encontrase mejor.

Pocos dias después, en cumplimiento de esta órden, salí de Tarija, y me dirijí á la villa de Tupiza, llevando de mi ayudante al cadete Matilde Rojas, tarijeño, y un sirviente mio, colombiano. [128]



CAPÍTULO XIII

Mi marcha al Litoral del Alto Perú - En Atacama - En Cobija - El Correjidor Maldonado - Me embarco á bordo del "Chimborazo" - El capitan Wright - Reconocimiento de los puertos de Cobija, Loa, Mejillones y Paposo - Regreso del Libertador á Lima - Mi permanencia en Quillagua - La línea divisoria entre el Alto y Bajo Perú - Me convierto en herrero - Regreso de mi reconocimiento - Soy nombrado Preefcto y Comandante General del departamento de Potosí - No acpeto el cargo y me paso á Chuquisaca - Mi entrevista con el general Sucre - La gratificación á los vencedores de Ayacucho - Proyecto de establecimiento de un cuerpo de Ingenieros - Resuelvo marchar á Buenos Aires.

La marina de guerra de las tropas libertadoras de Bolívar y San Martín estuvo compuesta mayormente por embarcaciones y marinos ingleses. Aquí, una balandra de guerra británica de tres palos y velas bermudianes (circa 1831). La vela mayor y la vela del trinquete son muy similares a la vela de un Patín a vela actual.
Despues de pocos dias de permanencia en Tupiza, salí de allí por la Rinconada de Salta y por la quebrada de Calahoyo que divide la República Argentina de la Costa de Atacama, y llegué á las minas de oro de Santa Rosa. Aquí encontré á una señora Valdiviezo, que hacía trabajar en esas minas. Me dió por vaqueano un peon suyo, llamado Fermín Torres, que hablaba castellano, hombre racional, de quien tendré que hablar posteriormente. Este me  acompañó hasta Toconao, el primer pueblo de la Costa de Atacama, pasando por la cordillera, debajo del elevado cerro de Licancaur.

De Toconao, en cuyo pueblo me dejó Fermin Torres, pasé al pueblo de Atacama, capital de la provincia, distante diez leguas de Toconao, camino muy llano.

En Atacama encontré de guarnición al capitan Casanova, con la compañía de Cazadores del batallón 2° del Ejército del Perú, cuyo cuerpo dejé de guarnición en Potosí, cuando marché para el Sud.

Pasé dos dias en Atacama, buscando burros fletados para llevar algarrobo y cebada en grano para mis mulas [129]



Pescadores bolivianos de la etnia changos, sobre balsas hechas con cueros de lobos marinos inflados,
retratados por el naturalista francés Alcide D'Orbigny a su llegada al Litoral, 1830. 
hasta la Costa. Dejé á mi cadete y mis petacas con mil pesos en ellas, con el Capitán Casanova, y emprendí mi marcha de reconocimiento en dirección á Calama, con mi asistente y los arrieros de las cargas de forraje. Pasé por Calama, Chacance y Culupo y Llegué á Cobija sin novedad. Mucha falta de agua, pero esto me molestaba muy poco, porque no he conocido lo que es sed -y ésto me sirvió mucho en las marchas de travesia sin agua en la Costa Firme de Colombia.

En Cobija no encontré mas que un hombre, cochabambino, llamado Maldonado. Este me dijo que habian muerto de virhuela todos sus changos, pescadores de lobos, que no habia mas viviente en el puerto que él y su hermano -que habia traido todos los santos de la iglesia, que se hallaba abajo en la playa, á su casa, para que no se apestasen, y dormí esa noche en su casa con todos ellos.

Al dia siguiente llegó al puerto el Bergantin de Guerra "Chimborazo", con el jefe de la escuadra Colombiana en el Pacífico abordo [sic] de orden del Libertador para llevarme en él con el objeto de reconocer todos los puertos que tenia anotados en mi nota de instrucciones.

La primera noche que pasé á bordo del "Chimborazo" fué la del 9 de Diciembre, primer aniversario de la victoria de Ayacucho [1824], y el Comodoro que mandaba el Bergantin "Chimborazo" era el Capitan Carlos Wright del batallon Rifles de Bomboná primero de la Guardia. -Habia servido con su batallon en la batalla de Ayacucho, y sabiendo el Libertador que habia sido guardia marina en el servicio inglés, que equivale á cadete en el ejército, le nombró Comodoro de la escuadra Colombiana en el Pacífico -y esto por necesidad- tan escasos eran los hombres aptos de quienes el general Bolivar tuvo que valerse para el servicio.

Al dia siguiente emprendimos el reconocimiento de todos los puertos mencionados en mis instrucciones, y hallamos que el de Cobija tenia el mejor fondo para ancla y el puerto mas cómodo tambien, aunque escaso de agua, pero de poder aumentar la cantidad.

Me separé del Comodoro en el puerto de Loa, que no es mas que una rada, y con agua del Loa, tan salada que no se puede beber. El puerto de Mejillones es hermoso, pero carece de agua. El de Paposo tiene rio con pescado que le entra, pero el tránsito desde Paposo por tierra á Atacama no tiene una gota de agua ni pasto, y por esta[s] razones [es] inverificable.

Empero, si yo hubiese podido penetrar en lo futuro, hubiese habilitado los dos puertos, el de Paposo y el de Atacama; pero el primero con almacenes, para el desembarco de mercancias, y el segundo para punto de partida hasta Potosí, disponiendo que los fardos [130]



"MAPA que contiene una parte de las repúblicas del ECUADOR, PERÚ y BOLIVIA para servir á la Historia de las CAMPAÑAS del ejército de Colombia en el alto y bajo Perú, sacado de otro publicado en 1826 y corregido según las observaciones é itinerarios de los oficiales facultativos que acompañaron los ejércitos en sus diferentes operaciones." Lith. de Thierry Fréres á Paris, probablemente de autoría peruana. Para el tema que interesa a Bolivia, este mapa señala como hitos geográficos entre Perú y Bolivia el Cerro Carapacho y el Río Loa, sobre el paralelo 22°, con el Desierto de Atacama como territorio de Bolivia. Esto es, sin frontera común entre Perú y Chile al momento de nacer los tres vecinos como países independientes, libres y soberanos. Fuente: Wikipedia
y demas cargas, se transportasen del un punto al otro en lanchas, arrimándolas á la Costa, sin peligro alguno. De este modo se hubiese evitado las posteriores pretenciones infundadas de Chile y su usurpacion de la provincia mas rica de Bolivia.

Habia encargado al correjidor Maldonado llevar mis mulas por tierra hasta la boca del rio Loa, con mi asistente y cuando me separé del Comodoro, seguí mi camino rio arriba hasta el pueblo de quillagua á donde llegué la misma tarde. El Comodoro se dirijió al puerto de Arica, á tomar á su bordo al Libertador de regreso de Chuquisaca y llevarlo á Lima.

Demoré algunos dias en Quillagua. Este pueblo tiene una calle larga que corre de Naciente á Poniente y se decia que esta calle era la línea divisoria entre el Alto y Bajo Perú; pero que, habiendose dado parte al rey, que la guarnicion que se mantenia en Arica, y que se relevaba mensualmente, se enfermaba de una terciana muy mortífera, se dió una real órden para que se retirase esa guarnicion y que no se relevase mas.

Este puerto de Arica era el en que se embarcaban para España todas las encomiendas procedentes del Alto Perú. El primer cargamento que se embarcó en Arica, despues de la retirada de la guarnicion, fué apresado por los filibusteros, y esta ocurrencia motivó otra real órden, disponiendo la separacion del Alto y Bajo Perú, la incorporación del Alto Perú á la Capitania general de Buenos Aires, y que en adelante todas las encomiendas para España, se remitiesen por tierra y se embarcasen en el puerto de Buenos Aires.

La línea divisoria entonces se determinó desde la abra de Santa Rosa, por el norte, el morro de Zama en la Costa y desde dicho morro hacia el sud hasta el Hueso parado, que se halla á pocas leguas de Copiapó -y por el interior hácia el sud, hasta el rio de la Quiaca.

Al poniente del pueblo de Quillagua, en la Costa hay un puerto que tiene por nombre Mamiño, entre Cobija y Loa. Lo reconocí con el Comodoro. Tiene agua buena, contenida en el hueco de una peña en la Costa. El puerto no sirve, ni hay tampoco terreno inmediato sobre que formar una población.

Desde Quillagua despaché á mi asistente á Atacama á traerme los animales y petacas y mi cadete que habia dejado allí; y entre tanto me ocupé de reconocer todas las inmediaciones del pueblo y de dirijir al general Sucre mi primer aprte del resultado de mi comision hasta aquí. No sé si recibió el pliego, pero lo cierto es que no tomó providencia alguna sobre los datos que le dí relativos á al demarcación entre el Bajo y el Alto Perú. -Lo que puedo [131]



asegurar con confianza, es que si yo hubiese acompañado al Comodoro hasta Arica, si me hubiese visto allí con el Libertador que pasaba á Lima y si le hubiese hecho sabedor de los datos que habia tomado de los ancianos en Quillagua, el Libertador, á su llegada á Lima, hubiera arreglado todos los linderos entre el Alto y Bajo Perú, por un decreto, el cual hubiera aumentado el territorio de Bolivia, con todo el collado del Cuzco, desde el abra de Santa Rosa, y por la Costa desde el rio de Tambo, entre Torata y Arequipa, y como se reconocia al Libertador por Presidente de ambas repúblicas, jamás hubiera habido oposición la más pequeña á su decreto.

Es de advertir que hasta el presente año de 1869, en que estoy escribiendo estos Recuerdos, todo el collado del Cuzco, desde Santa Rosa, pertenece al obispado de La Paz, en lo eclesiástico.

Llegó á Quillagua mi asistente, con mi cadete, petacs y animales, y con una carta del Capitán casanova, en la que me decia que en atacama se habia celebrado el primer aniversario de la vistoria de Ayacucho con un banquete y un baile.

De Quillagua emprendí mi marcha por la tarde para Manin [sic], en direccion á Huatacondo, adonde me dijeron en Quillagua que habia fragua y buen herrero, pues mis animales estaban despeados, y como habia sacado fierro del Chimborazo y era necesario herrar las mulas antes de salir de la Costa para Potosí, emprendí esta marcha fuera de mi camino. Despues de caminar una noche entera llegué á Manín [sic] por la tarde del siguiente día. Este lugar habia sido un potrero con alfalfares, pero dejado por la falta de agua -sin embargo se hallo algunos brotes de pasto, y como supe que en Huatacondo no habia forraje ni pasto de ninguna clase, dejé los animales en Marin [sic] y me diriji á Huatacondo, un miserable lugar. Me alojé en una casa que me proporcionó el cura. La primera mañana entró éste á saludarme. Me dijo que si no habia almorzado, le dije que sí -que no almorzaba mas que un jarro de té con galleta- "Señor, me dijo el cura, hace mas de una hora que le mandé esa canasta de peras para su almuerzo, y veo que no las ha tocado -yo me he comido dos canastas esta mañana para mi almuerzo, pues aquí no tenemos otra cosa para mantenernos." Mas tarde ví llegar un cargamento de diferentes cosas, desde Pica y salir los habitantes del pueblecito á cambiar con peras las cosas que se habia traido.

El herrero me tajo las herraduras y con ellas me dirijí á Marin, adonde habia dejado todas las mulas con mi cadete matilde Rojas y un indio que me servia de guia. Me puse yo mismo á herrar las mulas, por primera vez en mi vida que habia emprendido semejenate oficio, y me fué [132]



muy bien. Tenia toda la herramienta necesaria.

De Marin me dirijí á Chiuchiu, punto de partida en la Costa, para emprender mi marcha en direccion á Potosí, fijándome en los puntos mejores para hacer construir casas de posta, corrales y potreros. Pasé por el cerro de San Pedro á la mano derecha y el cerro Cebollazo á la izquierda, los dos de la Cordillera de los Andes, á Polape -de aquí á Viscachillas, hasta San Cristóbal. De aquí al campo de Avilcha, con mucha piedra iman en todo el campo, y llegué á Potosí por el cerro de Mauqui y Cebadillas, tardando en todas las pascanas para dar el debido cumplimiento á mi comision. [continúa]