sábado, 1 de abril de 2017

The Birds of Bolivia Field Guide - libro

First field guide to the birds of Bolivia


March 8, 2016
The Birds of Bolivia Field Guide is only a few months from publication. Discover how it will help save Bolivia’s threatened wildlife, while empowering local people…

Bolivia is the sixth richest nation in the world for bird diversity, yet lacks a field guide and a comprehensive inventory of its birds. This means its wealth in avifauna is not well known, and birders often hesitate to embark on birding trips to Bolivia.
In 2005, Armonía embarked on an ambitious project to change this. The aim of the field guide is to increase local people’s awareness of their natural heritage and biodiversity, while ensuring that communities benefit from increased ecotourism.
The project is led by Armonía’s Scientific Director, Dr. Sebastian K. Herzog, who said:


“Bolivia is the last megadiverse country without a proper field guide to its birds. Armonia has been working on this much awaited guide for the past 10 years. Field guide production has been a long and winding road, but long at last, we have entered the final stretch!”
Here at Armonía we are highly experienced at uniting environmental protection and awareness raising with improved livelihoods and living standards for our people. With this vision in mind, we are investing revenue from the book sales into the country’s sustainable development, as well as raising environmental awareness locally, regionally, and nationally.
Natural history guides are usually produced by a commercial publishing house, with book sales mainly benefiting the publishers. There is no direct benefit for the sustainable development of the country covered by the guide, or for biodiversity conservation within its boundaries. Our vision is different and we believe we can do better.
To celebrate the occasion, we have released a new promotional field guide T-shirt for sale in our Santa Cruz office and at selected international events abroad in the coming months (see photo of T-shirt design above).
Please get in touch if you would like to be kept up-dated on the field guide’s publication.
We would like to thank the generous private and public donors who have made the Birds of Bolivia Field Guide a reality.
http://armoniabolivia.org/2016/03/08/first-field-guide-to-the-birds-of-bolivia-coming-soon/

Chile refuerza las condiciones de la ‘no-negociación’ - LR

Chile refuerza las condiciones de la ‘no-negociación’

El Gobierno de La Moneda está convencido de que no se sentará a negociar una salida soberana al mar. Elude hablar, o lo hace con desprecio, de sus compromisos como Es-tado de dar una salida soberana al mar.

La Razón (Edición Impresa) / Elisa Medrano Cruz es periodista.
06:55 / 21 de marzo de 2017
Este martes 21, con la entrega de la réplica boliviana en el juicio que el país le sigue a Chile en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, Bolivia concluye la fase de los alegatos escritos que le toca; hasta el 21 de septiembre, el Gobierno chileno tendrá para presentar su dúplica, la respuesta escrita al texto que la diplomacia boliviana hizo llegar a las oficinas de la CIJ.   
Llegados a este punto, y tras la derrota que significó para Chile que la CIJ rechace su objeción de competencia de esta máxima Corte para conocer la demanda boliviana, se puede ver en el discurso chileno un afán por distintas vías de quitar la base, jerarquía y valor a los compromisos que hizo su Estado en sentido de abrirse a una negociación que posibilite un acceso soberano al mar Pacífico por parte de Bolivia; y lo hace con el dogma de la imposibilidad de ceder territorio o soberanía.
“Bolivia no tiene derechos a salida soberana al mar y, por lo tanto, una demanda como la que se ha planteado en La Haya es absolutamente inconducente”, afirmó el 25 de abril de 2013 el canciller chileno Heraldo Muñoz, un día después de que las autoridades bolivianas empezaran con el juicio. Añadió que la posibilidad de que su país entregue una salida soberana al mar estaba “cerrada para siempre”.
Ya desde entonces, las autoridades del país vecino afirmaron que el verdadero objeto de la demanda boliviana era “modificar los límites pactados en el Tratado de 1904”. “Bolivia pretende que Chile le transfiera territorio soberano”, aseguró Muñoz.
Una vez que el tribunal internacional falló a favor de continuar con el proceso, el 24 de septiembre de 2015, la presidenta chilena Michelle Bachelet fue la primera en tratar de desvirtuar el alcance de la sentencia: “Este pronunciamiento no afecta en nada nuestra integridad territorial, en este sentido Bolivia no ha ganado nada (...) debe destacarse que la Corte ha declarado que ella no podría predeterminar el resultado de una eventual negociación”.


  • La presidenta de Chile, Michelle Bachelet.
En respuesta, el vocero de la demanda, el expresidente Carlos Mesa, afirmó que el fallo de la CIJ “no limita ni reduce” el elemento central de la demanda, que es negociar un acceso soberano al mar. “No existe ninguna partición ni reducción del alcance de la demanda boliviana, que es definir si Chile tiene la obligación de negociar con Bolivia para otorgarle un acceso soberano al mar”; a ello se añade la opinión de Remiro Brotons, uno de los abogados de Bolivia ante La Haya: “La sentencia no limita ni un ápice el petitorio de Bolivia y, por tanto, éste se mantiene íntegro e incólume de cara al debate del tema de fondo, no advierto ningún tipo de dudas sobre ese particular”, afirmó.
Aquí, si bien Chile consideró que no estaba en riesgo su integridad territorial, reforzó su estrategia comunicacional con “ideas fuerza”, como que un cambio en las fronteras generaría un riesgo mundial y daría lugar a la revisión de otros tratados.Muñoz añadió: “Si hablamos de soberanía, evidentemente lo que vamos a hacer es tener un diálogo de sordos y no vamos a poder enfrentar juntos los desafíos que tenemos por delante”.
Hasta aquí, se evidencia una lectura chilena de la demanda boliviana: el empeño por no hablar de los actos unilaterales que generan compromisos, como fueron los reiterados ofrecimientos chilenos de un acceso soberano al mar por parte de Bolivia. Una prueba de ello es que ya en 2016 Muñoz expone cierto giro, consistente en aceptar la posibilidad de que la CIJ efectivamente obligue a la negociación, pero, otra vez, la soberanía deberá estar fuera de toda expectativa.
Ello en medio de manifestaciones de que su país “siempre estuvo dispuesto a dialogar sobre todos los temas de la agenda bilateral”, como integración económica, cultural, turística, de cooperación en narcotráfico, entre otros. “Hay muchas cosas pendientes y eso debiéramos hacerlo a partir de una mirada del siglo XXI porque cada vez que conversamos con Bolivia nos hablan del pasado”.
  • El canciller de Chile, Heraldo Muñoz
Esa misma postura la ratificó el 24 de mayo de 2016, pero esta vez como un elemento de su contramemoria, pero esta vez quitando jerarquía a sus actos de diplomacia. “Lo que Chile va a decir en esta contramemoria es que tal obligación no existe porque las conversaciones que han habido con Bolivia en el pasado no generan derecho porque han sido diplomáticas, ni menos cuando éstas se han cerrado”.
Las autoridades chilenas presentaron, el 13 de julio de 2016, su contramemoria, la cual, en lo fundamental, aseguran, consiste en restituir la “verdad histórica” que luego conduciría a afirmar que no existe la obligación de negociar con Bolivia. “Creemos que tenemos una contramemoria contundente. En ella establecemos la verdad histórica incluso con fuentes bolivianas y de otros países, y demostramos que no hay obligación de negociar nada con Bolivia”, manifestó el canciller Muñoz.
En septiembre de 2016 y ya casi a un año de que la CIJ fallara a favor de continuar con este litigio, esa autoridad declaró, el 18 de septiembre, que su país enfrentaba un escenario “más positivo” porque, nuevamente, un fallo de la CIJ no obligará a su país a ceder territorio y que su sentencia definitiva tendrá que ver solo con “una eventual existencia de una obligación jurídica de negociar”.
Sin embargo, tras dichas aseveraciones de optimismo, el 15 de noviembre, la agente de Chile por el Silala, Ximena Fuentes, advirtió que su país debe estar preparado para un fallo “insólito”. “Creo que siempre que uno va a un tribunal tiene que saber que en ocasiones los resultados son insólitos. No son un grupo de personas infalibles. (…) Ahora, si como Estado no estamos dispuestos a vivir con ese tipo de incertidumbres, quiere decir que no estamos preparados para enfrentar juicios internacionales. Tenemos que estar preparados, no todo es blanco o negro, y en cuanto a la defensa jurídica, puedo afirmar que hemos hecho la mejor”.
Es Fuentes la que, con todo, se refiere directamente al argumento boliviano, restando, una vez más, valor a los actos unilaterales del Estado chileno: “Creo que el que ha hecho difícil esa senda de entendimiento es Bolivia. (…) Es difícil cuando hemos negociado de buena fe y jamás con la idea de estar bajo una obligación jurídica. Bolivia judicializó este tema y ha seguido una vía bastante contradictoria, en el sentido de que, si a ellos les interesa sentar a Chile en una mesa, el acoso en el que nos tienen presos no es precisamente una buena manera de generar las condiciones”.
Otro elemento del discurso chileno, precisamente, es que explota la idea de una contradicción entre la voluntad de negociar por parte de Bolivia y la ‘beligerancia’ del gobierno del presidente Morales. Ya en 2017, el canciller Muñoz, a través de la red social Twitter, afirmó: “E.Morales insulta a Chile, reiteradamente...y quiere negociar! Tendremos presente sus dichos en la CIJ. Chile no cederá soberanía” (sic). Ese escrito fue una respuesta a lo dicho por el Mandatario boliviano, quien el 13 de febrero aseguró, a través de la misma red social, que en “el Estado Plurinacional resolvemos las controversias a través del diálogo, la negociación, la justicia y el derecho”, mientras que “los Estados coloniales resuelven las controversias a través de las armas y de la invasión”.
Frente a todas esas declaraciones, la postura del Gobierno boliviano fue convocar a Chile al diálogo, aunque no se le dejó de interpelar por arrebatar al país territorio en una guerra injusta.
El 26 de septiembre de 2015, dos días después de que la CIJ emitiera la sentencia sobre su competencia, Morales instó a Chile a construir un acuerdo para que “no haya perdedores ni ganadores”, pues “somos países hermanos y veamos cómo ganar juntos”. Esa postura la ratificó el 28 de septiembre ante la Asamblea de la Organización de Naciones Unidas.
Incluso el excanciller David Choquehuanca afirmó, el 6 de enero de 2016, que el Gobierno boliviano estaba dispuesto a establecer las relaciones diplomáticas con esa vecina nación, siempre y cuando ello condujera a resolver “varias injusticias”.
Respecto a la negativa de Chile de negociar una salida soberana al Pacífico, el Ejecutivo boliviano recordó a sus autoridades que el territorio que dice suyo le fue arrebatado a Bolivia. Asimismo señaló los múltiples incumplimientos a lo largo de la historia para compensar la pérdida del Litoral, a través del Tratado de 1904.
“Yo le pregunto (al canciller de Chile): ¿Quién le obligó (a Chile) a quitarnos, o robarnos el mar?”, respondió Morales, el 8 de enero de 2016, a una declaración de Muñoz, que había aseverado que la CIJ “no podrá obligar” a su país a ceder territorio. Además, el Mandatario boliviano afirmó que con el juicio Bolivia no busca que Chile le regale territorio, sino que se haga justicia por el delito de “lesa humanidad” que se cometió con la invasión del 14 de febrero de 1879 al antiguo puerto boliviano de Antofagasta.
“Nos han ofrecido salida al mar con soberanía, un corredor; no estamos pidiendo a La Haya que nos regale, sino que Chile cumpla con sus compromisos, con sus ofrecimientos, eso es lo que estamos pidiendo. No estamos pidiendo (...) lo que nos robaron”, remarcó Morales.Posteriormente, el 27 de marzo del pasado año, el Mandatario afirmó que “no se defiende la soberanía por algo que es robado, invadido, asaltado o saqueado; eso quiero que sepa el Canciller de Chile”.
Historiadores e intelectuales en Chile concuerdan en que su país le arrebató territorio a Bolivia y que por ello tiene una deuda, según una publicación de la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI).
Por ejemplo, Pedro Godor, publicó un trabajo en el Centro de Estudios Chilenos, en el que criticó los “arcaicos estereotipos” que despojados de objetividad e impregnados de “altanería racista”, llegan a afirmar que Bolivia “jamás tuvo mar”. Este experto analizó, en 2014, que el Tratado de 1904 establece que Bolivia “cede a perpetuidad el territorio de Antofagasta” y al respecto se cuestionó: “¿Se puede ceder algo ajeno y obtener de yapa compensaciones?”.
El escritor chileno José Miguel Vicuña en su trabajo titulado “Antecedentes del movimiento intelectual de la Guerra del Pacífico hasta 1920” publicado en la revista bimestral de Ciencias, Letras y Artes de la Universidad de Concepción de Chile calificó como una actitud inmoral “la conquista a mano armada de las tierras salitrosas de Bolivia y de Perú, para proteger los intereses de los industriales y mineros chilenos”.
El representante del Centro Cultural y Político Casa Bolívar de Chile, Roberto Muñoz, coincidió en que fueron los “grandes oligarcas” de su país quienes gestaron la Guerra del Pacífico, por lo que se siente propietarios de ese terreno y no negociarán una salida soberana, a menos que haya algo que sí se puedan tranzar.
Otro de los historiadores críticos con su gobierno es Cástulo Martínez, quien consideró que sus autoridades deberían acceder a estudiar “conjuntamente con Bolivia, la fórmula que permita a esta nación contar, una vez más, con un puerto propio en la extensa costa chilena”.
El incumplimiento al Tratado de 1904 es otro de los temas que las autoridades bolivianas cuestionan. El 4 de junio de 2016, mediante su cuenta Twitter, Morales denunció vulneraciones al cumplimiento de ese acuerdo porque el administrador portuario subió unilateralmente las tarifas de exportación. “Decisión injusta y discriminatoria”, escribió el Mandatario, quien recordó que ese acuerdo, firmado tras la Guerra del Pacífico, obliga a Chile a otorgar a favor de Bolivia y “a perpetuidad (…) el más amplio derecho de tránsito comercial por su territorio y puertos del Pacífico”. Por ello, Bolivia denunció a Chile ante la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi).
El 16 de junio, el Gobierno exigió al vecino país cumplir ese convenio y denunció 12 “atropellos” al comercio exterior en el puerto de Antofagasta. El 22 de junio, Bolivia emitió un comunicado en el que pidió a las autoridades chilenas cumplir con las obligaciones de libre tránsito emergentes de “las pobres compensaciones ante el cercenamiento brutal de territorio”.
Ese es el escenario en el que se mueve el litigio marítimo, un proceso en el que, mientras el equipo de Bolivia se mantuvo sólido hasta la fecha, el de Chile sufrió por lo menos tres bajas importantes: las dimisiones de sus agentes Felipe Bulnes y José Miguel Insulza, y del periodista Ascanio Cavallo, quien era responsable de conducir la estrategia comunicacional chilena en este caso.
http://www.la-razon.com/suplementos/animal_politico/Chile-refuerza-condiciones-no-negociacion-animal-politico_0_2676932295.html



Bolivia devolvió a Chile, sin proceso, a tres transgresores

Bolivia devolvió sin mayores consecuencias a personal civil y policial de Chile, pero no recibe el mismo trato del vecino con la detención de militares y funcionarios aduaneros bolivianos que luchan contra el tránsito ilícito de mercaderías.

Infografía
Infografía
La Razón (Edición Impresa) / Elisa Medrano Cruz es periodista
00:00 / 02 de abril de 2017
Reciprocidad y colaboración en la persecución de delitos transnacionales en la frontera, como el contrabando, narcotráfico, trata de personas, entre otros... Eso caracteriza la relación de Bolivia con Perú, Argentina y Brasil, una correlación que, sin embargo, no la aplica Chile, a pesar de los acuerdos suscritos por ese país.
Según un informe del Ministerio de Gobierno de Bolivia, personal boliviano que luchaba contra el tránsito ilegal de mercaderías en la frontera con la vecina nación fue detenido en tres ocasiones en los últimos seis años. En cambio, Bolivia capturó en dos oportunidades a un civil y policías chilenos en 2016 por ingresar sin permiso al territorio. A éstos, las autoridades los dejaron en libertad sin mayores consecuencias.
Según el despacho de Gobierno, similar fue la actuación de Bolivia con otros países como Brasil o Perú, cuando sus funcionarios ingresaron a territorio nacional en persecución de delincuentes (Ver la infografía).
Respecto de los casos que involucran a bolivianos, Chile detuvo en 2011 a 14 militares, quienes cruzaron la línea divisoria en su lucha contra el tránsito de mercadería ilegal. Tras una acción judicial fueron detenidos preventivamente y luego expulsados.
El segundo hecho aconteció en 2013, con el arresto de tres militares bolivianos, quienes también fueron apresados cuando perseguían a un grupo de contrabandistas y traspasaron al territorio del vecino. Igual que el caso anterior fueron sometidos a un proceso, tras el cual fueron echados, sin derecho a retorno.
El tercer suceso aconteció el anterior fin de semana. Dos militares y siete funcionarios aduaneros fueron apresados por carabineros de ese país, supuestamente en territorio chileno. Fueron sometidos a un juzgado que determinó su detención preventiva. El caso está en evolución.
En contrario a esas actuaciones, las autoridades bolivianas detuvieron el año pasado a una persona que ingresó sin permiso al país para fotografiar el puesto militar ubicado en el Silala (Potosí). Pese a que se le podía iniciar un proceso por espionaje, según el Ministerio de Gobierno, fue entregado a las autoridades chilenas y no se le atribuyó ningún cargo.
Otro caso también aconteció el año pasado. Dos agentes de narcóticos de Carabineros de Chile entraron a la localidad fronteriza de Pisiga persiguiendo a un sospechoso de narcotráfico. Éstos fueron trasladados a Oruro e inmediatamente fueron devueltos a su país en cumplimiento de protocolos bilaterales de colaboración, explica el ministro de Gobierno, Carlos Romero.
“Hubo un intercambio de comunicaciones entre el Ministro de Gobierno, quien habla, y el Ministro del Interior de Chile, informándole que se habían liberado a sus efectivos y en el tema de sus armas, a través de la Cancillería, se cumplió un protocolo y no se hizo mayor cuestión”, recuerda esta autoridad al respecto.
El accionar boliviano se sustenta, según el ministro, en convenios internacionales de lucha contra delitos transnacionales, suscritos de forma bilateral, a través de comisiones mixtas, o mediante convenios con la Organización de Naciones Unidas (ONU) o el Mercado Común del Sur (Mercosur), entre otros. En algunos casos, dice, se establece con especificidad los ilícitos que se combatirán con cada país. “Por decir, con Argentina es trata de personas, con Chile es contrabando, además de los delitos de narcotráfico; entonces, en estos documentos, de manera genérica, nos hemos comprometido a prestarnos colaboración”, manifiesta.
Y uno de esos compromisos fue ratificado en enero de este año. En el marco de la IX reunión de la Comisión Mixta Sobre Drogas y Temas Conexos Bolivia-Chile, según el Ministerio de Gobierno, ambas delegaciones reforzaron su intención de luchar contra ese delito y también acordaron “Fortalecer la cooperación aduanera con las policías para el trabajo en la frontera”.
En julio de 2015, Bolivia suscribió con Mercosur el “Convenio de Cooperación, intercambio de información, consulta de datos y asistencia mutua entre las administraciones aduaneras”. Chile es miembro pleno de ese bloque y el país está en proceso de adhesión.
A ello se suma la Convención de Naciones Unidas Contra la Delincuencia Organizada Transnacional, de noviembre de 2000.
Y así, según Romero, se puede  seguir enumerando una serie de acuerdos por los que Chile debería colaborar con Bolivia y liberar a los militares y funcionarios detenidos. “Desde nuestro punto de vista es una actitud inamistosa, agresiva, es una suerte de protección a la actividad del contrabando”, asegura.
http://www.la-razon.com/suplementos/animal_politico/Bolivia-devolvio-Chile-proceso-transgresores-animal-politico_0_2682331780.html

jueves, 30 de marzo de 2017

Arte colonial boliviano en el Worcester Art Museum de Boston

GRAYDON WOOD/PHILADELPHIA MUSEUM OF ART

Artistic worlds collide in ‘Highest Heaven’


By Cate McQuaid 
GLOBE CORRESPONDENT MARCH 30, 2017

WORCESTER — Dangling pearl earrings and a wide-brimmed gaucho hat: a styling, fresh look for the Virgin Mary.

See her in “Highest Heaven: Spanish and Portuguese Colonial Art From the Collection of Roberta and Richard Huber,” now at the Worcester Art Museum through July 9. The show highlights the aesthetic tools the Spanish and Portuguese empires employed to inculcate Andean natives with the Catholic faith.

The show, from the San Antonio Museum of Art, features roughly 100 paintings and objects made of ivory, wood, and silver from the deep collection of a New York couple who lived for years in South America. The sumptuous work reflects the capital invested in evangelism in a society plumped up on natural resources.

In its emphasis on proselytizing, however, the exhibition leaves part of the story out: the havoc colonization wreaked, and how indigenous beliefs melded with and shaped South American Catholicism.

Granted, not that much is known about Incan beliefs. European diseases devastated the indigenous population in the 16th century. In the space of a few decades, much knowledge was lost. Still, a show about colonial art ought to consider, in the catalog and in the wall text, the impact of colonialism on the colonized. “Highest Heaven” does not.

“Over a few decades, the shift to Spanish and Portuguese dominance was relatively swift, and the Church played a pivotal role in maintaining social structure. Jesuits and other evangelists used paintings, statues, and comparable religious objects to disseminate the Word. These works didn’t merely tell stories; they had the energy, the magic of a talisman.

The Virgin in pearl earrings, for instance, in the painting “Rest on the Flight Into Egypt.”

Joseph dandles the baby. Mary, topping off her familiar red and blue garments with the hat and earrings, serenely washes a nappy in a wooden basin. The setting doesn’t resemble Egypt; lush foliage surrounds the young family. A heron plucks a fat frog from a calm river. The flora and fauna, the basin, Mary’s accessories — they’re all local. They infuse the story with fresh life.

The artist is anonymous. Most are in this show. The painting was made in what is now Bolivia in the 1700s. The art primarily dates to the 17th and 18th centuries. During that time, in areas of the former Incan Empire, some Jesuits sought to extinguish all traces of Incan culture; others tried to revive and make use of Incan beliefs.

Catholic iconography was having a heyday. In Europe, the Vatican urged artists to spread the faith. In Spain, Catholic art was used to keep Islam at bay. For flocks of illiterate worshipers, visual stories packed a high-definition punch.

European motifs and styles dominate “Highest Heaven,” but the most startling works are truly mestizo. South American influences burble through the art, but the show is so carefully constructed around religious instruction, with galleries devoted to Mary, to saints, and to the life of Christ, that it merely nods at cultural hybridity — the very thing that makes much of this art riveting.

Images of intricately patterned textiles topped with gold gilding are the sweetest morsels here. They have indigenous DNA: The Incans’ textiles flashed with geometric patterns. Their effusive gold work represented the sweat of the sun.

The otherwise typically Baroque “Saint Michael the Archangel” depicts the angel in frothy lace undergarments and billowing garb stenciled with gold patterns like stars sprinkling the heavens. Wearing a mild expression, Michael stands on the belly of the devil, aiming a spear into his flame-spewing mouth.

Virgins of all stripes — Our Lady of Candlemas of Potosi, Our Lady of Mount Carmel, Our Lady of Guadalupe of Extremadura — wear extraordinary gowns with enormous, painstakingly patterned skirts, often painted with gold. These are usually portraits of dressed statues at which the faithful worshiped, statues toted from town to town to raise money.

Like their European counterparts, South American Catholic painters had a taste for the sensational. “Christ Descending Into Hell” is a doozy: Jesus, his stigmata bleeding, his garment flailing in the wind, stands atop a serpentine Satan and a skeletal Death — but the broad face of a beast hovers below the scene, fangs bloodied. Christ has more to contend with before he rises.

South American colonial art, long ignored, is having a moment. There have been several exhibitions. The terrific “Made in the Americas: The New World Discovers Asia” at the Museum of Fine Arts in 2015-16 celebrated cultural crosscurrents. The scholarship is new and still full of alluring gaps and question marks.

The trade winds don’t blow through “Highest Heaven” with as much gale force as they did through “Made in the Americas,” but there are unmistakable breezes. The ivory “Christ Child as the Good Shepherd,” an Indo-Portuguese piece, has tinges of the Buddhist art of Goa, a Portuguese colony in India. With his crossed legs and robe, this Jesus might as well be a baby Buddha.

Perhaps it’s because the scholarship is still nascent, but I left “Highest Heaven” wanting more. Not about the life of Christ — assiduously covered here and familiar anyway — but about the collision and integration of cultures. We know how it came out for the European Catholics. But what about the people they ruled? What did they lose? What did they leave behind? And what did they bring with them?

HIGHEST HEAVEN: Spanish and Portuguese Colonial Art From the Collection of Roberta and Richard Huber

At Worcester Art Museum, 55 Salisbury St., Worcester, through July 9. 508-799-4406,www.worcesterart.org

Cate McQuaid can be reached at catemcquaid@gmail.com. Follow her on Twitter @cmcq.

http://www.bostonglobe.com/arts/art/2017/03/29/artistic-worlds-collide-highest-heaven/6f447G1mQS7zOfq15bgVsJ/story.html?s_campaign=bostonglobe%3Asocialflow%3Atwitter



Highest Heaven: Spanish and Portuguese Colonial Art from the Collection of Roberta and Richard Huber




March 11 - July 9, 2017

Highest Heaven explores the cultural and religious world of the Spanish Colonial possessions of the Altiplano (high plains) of South America. Through approximately 100 paintings, sculptures, ivories, objects in silver, and furniture, the exhibition traces the development and spread of the Catholic faith through the creation and usage of religious art for devotion and instruction.
The objects are drawn from the distinguished collection of Roberta and Richard Huber of New York City. Over three decades the Hubers have built one of the most significant assemblages of this material in private hands.
Rather than group works by media as an introduction to the world of Spanish Colonial art, the exhibition returns the objects' original context as, literally and symbolically, articles of faith. It focuses on the didactic aspects of the collection, especially as they relate to the life of Christ, the Christian religious orders, and the cult of the saints. It explores ways in which such religious art was used in the propagation of Catholic beliefs by use of visual art to illustrate biblical moments in the life of Christ—from the Annunciation and birth to the Crucifixion and Resurrection. Furthermore, it examines visual representations of saints, exemplar proponents of the Christian life. Finally, Highest Heaven will focus on religious orders that provided organizational and philosophical underpinnings for the propagation of the faith.
The exhibition is organized and circulated by the San Antonio Museum of Art.
Above: Christ Descending into Hell, Peruvian, 18th century, Oil on canvas, Roberta and Richard Huber Collection, Photograph by Robert Schwarz
Highest Heaven: Spanish and Portuguese Colonial Art from the Huber Collection is funded in part by the Michie Family Curatorial Fund and the John and Ruth Adam, Jr. Exhibition Fund; through sponsorship from Rand-Whitney Container; media partnership with The Boston Globeand WGBH; and community partnership with the Roman Catholic Diocese of Worcester.
http://www.worcesterart.org/exhibitions/highest-heaven/

lunes, 6 de febrero de 2017

Entre Alipio y De la Calancha - La Razón

Nota para el autor: El "Athanasius" al que se refiere el entrevistado tal vez sea el jesuita Athanasius Kircher, autor semi secreto de la época conocido en América por los eruditos como la monja Sor Juana Inés de la Cruz. Ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Athanasius_Kircher y https://es.wikipedia.org/wiki/Atanasio_Kircher 


Entre Alipio y De la Calancha

Van Den Berg prepara, a los 80 años, dos libros llenos de citas y llamadas bibliográficas e históricas, uno de ellos para la Biblioteca del Bicentenario.
Documentación. En una sola obra Van Den Berg ofrece 900 citas de 553 autores y 1.500 referencias.
Documentación. En una sola obra Van Den Berg ofrece 900 citas de 553 autores y 1.500 referencias. Foto: Juan Espinoza
La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar - Periodista
00:00 / 05 de febrero de 2017
El padre agustino Hans Van Den Berg llegó a Bolivia desde Holanda, su país de origen, de manera casi fortuita, en una aventura académica siguiendo una sugerencia que bien podría no haber escuchado. Desde que aceptara esa propuesta ha pasado 48 años en el país. Su especialidad es historia de las religiones.
Había estudiado Budismo e Hinduismo, más las lenguas en que se escribieron los textos sagrados de esas religiones, nada relacionado ni siquiera a Latinoamérica. Era fines de la década de los 60 cuando un superior que retornó de Bolivia lo llamó en Holanda y le contó que los aymaras conservaban aún mucho de su propia religión: “te he dado la oportunidad de estudiar historia de las religiones, ¿por qué no vas a Bolivia a estudiar la religión de los aymaras?”, le sugirió como tema para su tesis doctoral, sin saber que su decisión determinaría toda su vida.
No regresó. Van Den Berg aceptó la propuesta y nunca más volvió a residir en su país. Durante estas casi cinco décadas en Bolivia ha publicado 26 libros con temas como las naciones originarias del país, la colonia, la evangelización, y la imbricación de los sistemas de creencias indígenas y el cristianismo. Antes de terminar su tesis (La tierra no da así nomás) publicó su primer libro relacionado con Bolivia: el Diccionario religioso aymara, en el que se anotan las palabras que tienen relación con su religión originaria, como las ofrendas, las mesas, los ingredientes, más las indicaciones bibliográficas.
A sus 80 años no aminora el ritmo, al contrario. Hoy está enfrascado en dos proyectos académicos mayores: un libro sobre la vida de Alipio —el mejor amigo y discípulo de San Agustín, con quien se convirtió al cristianismo y luego fue obispo— y la nueva edición de la Coronica moralizada del Orden de San Agustín en el Perú, con sucesos ejemplares vistos en esta monarquía, del padre agustino nacido en Sucre fray Antonio de la Calancha, para la colección de los 200 libros fundamentales del país comprendidos en la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (BBB). Trabaja a tiempo completo en la edición del texto del cronista altoperuano y los fines de semana avanza el libro sobre Alipio, el cual tiene hasta ahora 450 páginas.
La fase de edición es una parte del trabajo de publicar un libro que rara vez se visibiliza. Pocos libros en el país son valorados tanto por el trabajo riguroso de una edición minuciosa como por el del valor mismo de la obra editada. Uno de los pocos ejemplos de esto último es la edición de Lewis Hanke y Gunnar Mendoza de la Historia de la Villa Imperial de Potosí. La edición que prepara Van Den Berg de la obra de De la Calancha se encamina a un trabajo de gigante similar. No se trata de una reimpresión más, de La coronica moralizada sino de una reedición, la más rigurosa hasta ahora.
La crónica de Calancha consta de cuatro libros y 159 capítulos que relatan la historia de la orden de San Agustín en el Perú (incluyendo los territorios actuales de Bolivia) desde 1551 hasta 1594. En el recorrido de la narración se encuentra una parte de la historia del país. Su autor realiza 900 citas de 553 autores distintos, además de 1.500 referencias. Van Den Berg hace un trabajo minucioso verificando y anotando a pie de página, una a una, cada cita y cada referencia a las que Calancha se remite.
Como si eso no fuese suficientemente moroso, una vez encontrado el autor y libro al que se refiere el cronista, el editor intenta llegar a la mismo libro, al original que posiblemente haya estado en las manos del fray al momento en que escribía su obra monumental. “Esos 553 autores que cita, Calancha los tenía a la mano, porque él no ha viajado a ninguna parte. En Lima estaban en aquel tiempo esos libros. Entonces si La Coronica se editó en 1639, busco ediciones de las referencias anteriores a ese año”.
Esta expedición bibliográfica para facilitar la comprensión del lector actual es realmente compleja y requiere de mucha paciencia. “Es una búsqueda impresionante, complicadísima. Hubo un caso de una referencia de un autor al que se refiere como el ‘Arábigo Alejandrino’. ¿Cómo encontrar?, me costó un día entero. Resultó ser un obispo de Alejandría (Egipto) de habla árabe que escribió una obra en árabe que se tradujo al latín”, relata.
A veces el editor no da con la aguja, ya que los autores de otros tiempos se remiten a un autor dando por sentado su familiaridad. Van Den Berg muestra una referencia apuntando con la mano sobre un ejemplar digital de la primera edición de la Coronica de 1639. De la Calancha se remite a un tal Athanasius: “A este Athanasius no he encontrado hasta ahora, pero no me rindo tan fácilmente”.
El trabajo no acaba ahí, La Coronica moralizada tiene muchas citas en latín, las cuales son traducidas por Van Den Berg al castellano. “He calculado que trabajando la edición de la obra de Calancha a tiempo completo me va a llevar dos años. Son 2.000 folios. Simultáneamente transcribo y sobre la marcha busco los autores”, cuenta. “He ido anotando a todos los autores. Cuando marco con azul es referencia, rojo es cita, eso me ayuda. A veces las referencias son pequeñas, pero otras mencionan un nombre y De la Calancha no pone ningún autor ni libro al margen, ésas son las que más me cuesta encontrar”.
El primer volumen (de tres) que edita la BBB saldrá a fines de este año. La participación de Van Den Berg en el ambicioso proyecto editorial de la Biblioteca del Bicentenario no termina con esta edición, ya que su obra ha sido considerada entre los 200 títulos fundamentales de las letras sobre Bolivia. Por ello uno de los volúmenes, bajo el título de Obra reunida recogerá varios de sus trabajos. “Estoy con entusiasmo y chocho de la vida, quién con 80 años se anima a hacer un contrato de dos años. Siempre está el buen humor”, dice.
http://www.la-razon.com/suplementos/tendencias/Alipio-Calancha-tendencias_0_2647535288.html

‘La felicidad no es una obligación’ El tarijeño Gonzalo Lema, que se ve destinado a leer y escribir, va detrás de un cometa literario

Gonzalo Lema




La Razón (Edición Impresa) / Erick Ortega


13:18 / 24 de enero de 2017
Gonzalo Lema es de hablar tranquilo, pero su agilidad mental va a mil por hora. La destreza con las palabras es su aliada a la hora de narrar, y él vive para narrar. Escribe de todo y para todos. Hoy es el escritor de moda en el país, desde que hace unos 10 días se anunció que fue finalista del Premio Nadal y que ganó el Premio de Novela Negra LH Confidencial. Este es un logro valioso, más si tomamos en cuenta que lo hizo en cancha ajena, en España, un campo muy difícil para cualquier literato.
Tendencias se puso en contacto con él y entabló una charla respecto a su carrera, los premios literarios (ya ganó los importantes en Bolivia y aspira a más), la soledad y de su vida ligada a la escritura. Lema cuenta que va detrás de su “gran novela”. Sigue. No descansa. Y sentencia: “no todos los días se ve un cometa”. Quizás —parafraseando el título de su última novela— a él le va como merece.
— La soledad es un personaje recurrente en sus primeras novelas, ¿aún lo es?
— Probablemente. El ser humano es un animal solitario que se fuerza a vivir acompañado. No termina de lograrlo. Se recluye con facilidad y rapidez. La gente que camina por la vida en tumulto, fabricando bulla, es aún más solitaria, porque no consigue establecer contacto ni con ella misma. Mis personajes suelen ser solitarios, nostálgicos y poco optimistas. También son tristes, melancólicos. Creo que no tengo un solo personaje principal contento. La felicidad no es una obligación.
— Hombres o mujeres, ¿cuáles son más fáciles de llevar sobre el papel y por qué?
— Ambos son, más bien, difíciles. Después de todo, aun siendo de tinta y papel, desarrollan un destino. La frase inicial es la clave, normalmente. A mí me gustan los personajes femeninos. En mi novela Ahora que es entonces tengo a Presbiteria Silva sobre un puente, pensando, monologando. No sabe si su vida cambiará por una punta del puente o por la otra. Me enterneció escribirla. No me recuperé nunca de su tristeza. La señora que me inspiró ya ha fallecido. Vestía un abrigo de oficial de la Guerra del Chaco, en Entre Ríos, Tarija.
— Antes, los escritores ‘se consagraban al llegar a Europa’. Ahora no es tan así. Es más, va a ser su primera vez  y su primera publicación allí. ¿La vara con que se lo mida va a estar más alta?
— No hay mayor preocupación al respecto. Tengo una cálida relación con mis lectores. De intercambio de pareceres y sentimientos. Una amistad, diría. Es una relación que comencé a los 22 años. Ellos sabrán acompañar mis libros como siempre. ¿O se refiere a la crítica académica? En todo caso, conforme me lleno de años, el exigente soy yo. Cada vez me exijo más, con mayor rigor. Es natural que sea así.
— ¿Qué libro ha releído más?
— Rayuela, aunque hace años que ni lo hojeo. Tengo temporadas de relectura y años largos de nuevas lecturas. Últimas tardes con Teresa, de Marsé. Alguno de Vásquez Montalván. La Chaskañawi, de Medinacelli. Algunos días necesito de un viejo amor y rebusco entre mis libros. Releo con la misma impaciencia de siempre.
— ¿Reescribiría algún libro suyo?
— Tengo la tentación de reescribir Si tú encuentras a Mari Jo, mi novela de fútbol y amor. Quizás lo haga cuando me ponga viejo y me quede sin temas.
— Ha llegado a publicar un par de libros por año y tiene varios borradores. ¿Cuánto tiempo le dedica a la escritura y a la lectura al día?
— Toda mi vida. Tengo casi 58 años y he publicado 12 novelas, ocho colecciones de cuentos, tres libros de entrevistas a bolivianos notables, un monólogo de teatro y artículos por temporadas. Nunca he dejado de leer ni de escribir. No pienso hacerlo. No voy a llegar ni a la tercera parte de mi amigo Taboada Terán (123 libros), pero voy a leer y escribir siempre. Es la única vida que me ha gustado siempre.
— ¿Son los premios un parámetro de la buena literatura?
— Creo que no. Algunos de los premiados son buenos libros, claro. En todo caso, los premios permiten que las novelas fluyan mejor hacia el público. Eso es muy bueno. La gente cuenta con una referencia. El escritor ganador se siente motivado. Es como meter gol en un partido clásico.
— Si la literatura negra es el bisturí de la sociedad, ¿qué fue el realismo mágico?
— Ese bisturí está al interior del realismo mágico, porque, más que un estilo, el realismo mágico es una mentalidad, una manera de ver y vivir. Es cierta excentricidad, y extravagancia, y delirio o febrilidad. Nuestra mentalidad difiere de la alemana, ¿verdad? Ningún alemán pasea por Bonn con una víbora en el cuello y vendiendo jabones contra la melancolía...
— ¿Qué tan bueno es tener la habilidad para escribir en diferentes géneros? ¿Qué tan malo es escribir de diferentes géneros?
— Es tan bueno como pasear por un prado, un bosque o una ciudad, pero luego uno decide dónde ha de vivir.
— ¿Cree que ya ha escrito la novela de su vida, lo que fue ‘Cien años de Soledad’ para García Márquez o ‘Ulises’ para Joyce..?
— Esas novelas son hechos aislados, felices “apariciones”. Su calidad ni siquiera se repite en los mismos autores.
http://www.la-razon.com/suplementos/tendencias/felicidad-obligacion-tendencias-Gonzalo_Lema_0_2643335685.html

jueves, 7 de julio de 2016

Mesa revela que el escudo de Arica incluye una imagen del Cerro Rico de Potosí

El expresidente Carlos Mesa explicó que la presencia del Cerro Rico de Potosí en el escudo de Arica muestra el estrecho vínculo histórico de esa región con Bolivia.

El escudo de armas de la ciudad de Arica, Chile. Foto: internet
La Razón Digital / Angel Guarachi / La Paz
17:50 / 07 de julio de 2016
El expresidente y vocero de la demanda marítima de Bolivia en La Haya, Carlos Mesa, reveló este jueves que en el escudo de la ciudad chilena de Arica se encuentra una imagen el Cerro Rico de Potosí, lo que muestra -afirmó- el estrecho vínculo histórico de esa región con Bolivia desde la época Colonial.
“¿Por qué está el Cerro Rico de Potosí en la parte superior del escudo? Por una razón básica, porque en la época colonial la exportación de la plata del Cerro Rico de Potosí, que iba a España, pasaba por Arica y, por lo tanto, la existencia, el sentido, la razón de ser de Arica como puerto era Potosí”, aseguró Mesa durante una entrevista con radio Compañera.
Explicó que este hecho se debió a que en la época de la colonia, bajo el reinado de Felipe II, la Corona Española le otorgó al escudo de armas de Arica el cerro Rico de Potosí gracias a los embarques de la plata de la Villa Imperial en 1570.
Según el exmandatario, el hecho histórico de que el Cerro Rico de Potosí se encuentre en el escudo de armas de una ciudad chilena es una demostración “absolutamente inexcusable del vínculo estrechísimo entre Arica y Bolivia”.
“El gran drama de Bolivia, para la salida al mar, ha sido que ni en la época colonial, ni en la época republicana pudimos lograr que Arica sea parte de la Audiencia de Charcas y de la República de Bolivia”, agregó Mesa.
El hallazgo forma parte de su nuevo libro de 250 páginas titulado “La Historia del Mar Boliviano” que será presentado la próxima semana.
El texto, explicó, muestra la historia referida al vínculo arqueológico prehispánico de Bolivia con el mar, los centros arqueológicos en el desierto de Atacama, que era territorio boliviano, entre otros.
 
http://www.la-razon.com/nacional/Mesa-Cerro-Rico-Potosi-Arica_0_2522747764.html
 
http://www.paginasiete.bo/nacional/2016/7/7/mesa-afirma-escudo-arica-lleva-cerro-rico-potosi-102080.html

martes, 28 de junio de 2016

Minas, balas y gringos. Bolivia y la Alianza por el Progreso en la era Kennedy.

Minas, balas y gringos. Bolivia y la Alianza por el Progreso en la era Kennedy. 
Autor: Thomas C. Fields Jr.
Imagen, gentileza de Juan Cristóbal McLean, traductor del libro.

El debate que ha impulsado la historiografía sobre la política exterior de Kennedy en América Latina, cae en dos campos. Un grupo de historiadores sostiene que los políticos de Kennedy se preocupaban genuinamente por el desarrollo del Tercer Mundo y que fueron frustrados por las elites latinoamericanas, el fracaso de sus propias ideas, o la prematura muerte de Kennedy.[1] Otro grupo de historiadores arguye que la administración Kennedy no tenía nada nuevo y se adhería estrechamente al perenne impulso de Washington por la hegemonía política en el Hemisferio Occidental, independientemente de la retórica desarrollista.[2]
Este libro sugiere que ambos grupos tienen razón.
[1]Para el primero, ver Levinson, The Alliance That Lost Its Way; para el segundo, Latham, Modernization as Ideology; y para el tercero, Schlesinger, A Thousand Days.
[2]Rabe, The Most Dangerous Area; Taffet, Foreign Aid as Foreign Policy.
Fragmento del libro
Fuente CIS: http://www.cis.gob.bo/evento/presentacion-del-libro-minas-balas-y-gringos-bolivia-y-la-alianza-por-el-progreso-en-la-era-kennedy/


El autor Thomas Field presenta su libro Minas, Balas y Gringos 
http://notibol.com/noticia/el-autor-thomas-field-presenta-su-libro-minas-balas-y-gringos/553246


Minas, balas y gringos: el valor de la evidencia

Decir que Paz Estenssoro se había convertido en ‘sirviente del imperialismo’ no resulta una exageración.
La Razón (Edición Impresa) / Carlos Soria Galvarro
09:17 / 19 de junio de 2016
La izquierda boliviana siempre percibió y denunció la injerencia imperialista de Estados Unidos. Para demostrarla, apelaba a indicios o a uno que otro desliz de los operadores nativos o extranjeros. La intervención se deducía o intuía, escaseaban las evidencias. Con frecuencia se recurría a ejemplos de lo sucedido en otros países donde quedaban absoluta y documentalmente demostradas las acciones “encubiertas” de los organismos de Inteligencia estadounidenses; sin ir lejos, los casos de Guatemala en los años 50, el derrocamiento de Allende en Chile en 1973 o la guerra de los “contras” en Nicaragua durante los 80.
La investigación del historiador Thomas C. Field Jr. recientemente publicada por el Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de la Vicepresidencia aporta luces sobre este asunto, con la demostración palmaria de lo que hacía en aquellos años el gobierno de Kennedy y la manera cómo finalmente se sometía Paz Estenssoro a su voluntad. No obstante algunas poses habilidosas y ciertos remilgos del líder emenerrista, decir —como se decía entonces— que Paz Estenssoro se había convertido en “sirviente del imperialismo” no resulta una exageración ni un mero eslogan. La documentación y los testimonios presentados por Field tienden a demostrarlo.
El investigador no se limitó a revisar los libros publicados sobre ese periodo, trabajó en por lo menos 16 archivos de Bolivia y de otros países buscando documentación primaria, y recogió testimonios de más de 50 personas entrevistadas. Una portentosa y abrumadora base documental, sin lugar a dudas, aunque falta la visión de los partidos de izquierda, PCB y POR, principales acusados de soliviantar a los mineros.
Entre los múltiples y variados aportes de este libro se puede señalar también el dejar en claro lo que fue la tan publicitada “Alianza para el Progreso” de Jhon Kennedy, un mecanismo para controlar y dominar, por las buenas o por las malas, a nuestros países y contrarrestar la influencia de la revolución cubana. El Che, como delegado de Cuba, se había encargado de desenmascarar el plan en Punta del Este, en el acto mismo de su presentación. Y algo similar puede decirse de Usaid, entidad de supuesta “cooperación al desarrollo”, capaz de proporcionar armas, vituallas y dinero a líderes campesinos corruptos dispuestos a atacar a los mineros.
Aspectos novedosos y muy ilustrativos son los matices, discusiones y contradicciones en el aparato gubernamental estadounidense; no solamente posiciones en bloque enfrentadas entre el Pentágono y el Departamento de Estado, como se percibía aquí. También el hecho de que la política oficial de Estados Unidos hasta el último minuto habría sido la de mantener a Paz Estenssoro en el gobierno (incluyendo un cargamento de armas de refuerzo que llegó al amanecer del día de su derrocamiento). Parece evidente que no dieron la luz verde al general Barrientos, pero habían preparado todas las condiciones para el relevo y se habían esmerado tanto en encumbrarlo que el locuaz aviador se tomó la libertad de actuar por su cuenta, sin esperar las órdenes. Otro elemento que aumenta el valor y la importancia de este libro es su estilo narrativo atrayente, de fácil lectura a pesar de la inevitable referencia constante a las fuentes.
Reflexión final, ¿si así actuaban Kennedy y sus muchachos, listos incluso a mandar sus tropas militares para imponer a sangre y fuego el Plan Triangular a Comibol, ahora los muchachos de Obama estarán con los brazos cruzados? Ojalá no tengamos que esperar medio siglo para que un historiador extranjero venga a darnos la respuesta. 
http://www.la-razon.com/opinion/columnistas/Opinion_0_2511948787.html